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Por, sdfasd 17/05/2022

La nueva ‘ecotasa’ que gravará la ropa que tiramos sacude la moda

La conferencia del clima que se celebra estos días en Glasgow ha vuelto a poner el foco en la industria de las energías fósiles, la más contaminante del planeta. Pero a esta le sigue otra con el dudoso honor de ocupar el segundo puesto en el ranking de sectores económicos más perjudiciales para el medio ambiente, según el criterio de las Naciones Unidas: la moda. Aun así, la actividad textil no había estado en el foco de la regulación y las obligaciones ecológicas, hasta ahora. El sector está inmerso en una profunda transformación ante las nuevas normas que le obligan a contaminar menos. La principal en España, la ley de Residuos, que, si todo va según lo previsto, quedará aprobada en el primer trimestre del 2022.

La industria textil tendrá prohibido destruir las prendas que no vende y deberá sufragar el sistema de reciclado de la ropa que se tira a la basura, que pasará a ser obligatorio. Igual que se reciclan los envases o el vidrio, habrá que reciclar los vestidos. La intención es constituir una especie de Ecoembes de la moda a través de la figura de la “responsabilidad ampliada del productor” bajo la premisa de que quien contamina, paga. La ropa valdría un poco más –no mucho–, y con ese dinero la industria costearía su recuperación. Se trata de la trasposición de una directiva euro­pea que deberá entrar en vigor, como muy tarde, el 1 de enero del 2025. Queda pues, algún tiempo para su aplicación total, pero el sector ya está moviendo ficha ante la nueva etapa que se avecina y que cambiará parte de su negocio.

“Será la palanca que dinamice a todos los agentes implicados” en la cadena de valor de la moda, resaltó Igor González, presidente de la asociación Ecotextil, en la jornada Industria Textil y Sostenibilidad que la UPC e Intertex celebraron este viernes en Barcelona y donde participaron 350 empresas e investigadores.

Una de las cuestiones que tienen revolucionada a la industria es quién va a controlar estos residuos que ahora tendrán que costear. La basura textil se va a convertir en un recurso muy valioso ante el aumento del precio del transporte y de las materias primas. El algodón, por ejemplo, ha alcanzado este mes su precio máximo en diez años, y las proyecciones de la OCDE auguran un incremento sostenido en los próximos años tanto por la mayor demanda de países como China como por una posible disminución de la producción. “Una suerte de ecotasa para los residuos textiles puede reforzar el ecosistema de la moda”, considera David García, director ejecutivo de Modacc, el clúster que agrupa a las principales compañías de la moda en Catalunya. “El consumidor lo valorará, y la materia prima va a subir, así que una opción será reutilizar tu residuo; esta ecotasa se puede usar para impulsar la circularidad en el sector”, añade.

Futuro del sector

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A la espera del redactado final de la ley y de su desarrollo, Modacc ya ha realizado un plan de viabilidad para constituirse como sistema colectivo de responsabilidad ampliada del productor (SCRAP). Según este modelo, ya implantado en Francia, todo productor que quiera poner un producto en el mercado debe afrontar el pago de una tasa de gestión (recogida y tratamiento) a la entidad responsable de este proceso. No son los únicos. Fuentes del sector confirman movimientos empresariales para intentar constituir estos organismos.

También han empezado a organizarse entidades de la economía social, los que hasta ahora se han ocupado casi en exclusiva de la recogida de ropa usada. “Queremos que la futura ley prevea una reserva del mercado del residuo textil para la economía social, como en Francia”, afirma Isabel Gimeno, presidenta de la entidad Ropa Amiga. Varias de las enmiendas que han introducido los grupos parlamentarios al proyecto de ley de Residuos van en esta dirección. En breve se constituirá la ponencia que dará la forma definitiva a la ley, un proceso decisivo para el sector del textil, que por primera vez tendrá unas importantes obligaciones jurídicas medioambientales negro sobre blanco. “Los productores y el f ast fashion se tienen que implicar”, incidió González en las jornadas de la UPC.

La ley prevé además unos objetivos mínimos de reciclado, por lo que las prendas deberán estar diseñadas siguiendo ciertos criterios que faciliten su reutilización –no mezclar materiales en exceso, no llenarlas de abalorios...–. Otro de los objetivos europeos pasa por crear un etiquetado y certificación comunes para que el consumidor pueda conocer y comparar el grado de sostenibilidad de la ropa que compra –como con los electrodomésticos–. Hoy en día hay una gran variedad de sellos y cada empresa utiliza uno distinto.

Las grandes empresas de la moda intentan por su parte anticiparse y actuar con criterios de sostenibilidad antes de la regulación, indica Joan Sol, director general y especialista en comercio minorista en Boston Consulting, la consultora que colabora con la organización de la conferencia del clima de Glasgow. Compañías como Inditex, H&M, Mango o Tendam han lanzado iniciativas propias, como el uso de algodón orgánico y material reciclado en parte de sus colecciones, la recogida de prendas en tiendas o medidas para reducir el consumo de agua y de productos químicos, entre otras.

Dentro de esta estrategia, el conjunto del sector ha presentado una manifestación de interés para optar a los fondos Next Generation de la Unión Europea con un plan de transformación con la sostenibilidad como eje principal. El plan que han presentado está presupuestado en unos 11.000 millones de euros. Con todo, “el cambio principal vendrá a través de la legislación”, considera Sol.

La industria mira también con interés el pacto por la Moda Circular que acaba de activarse en Catalunya y que busca cambiar el paradigma de producción y el negocio del sector textil. Será un ensayo, mantienen empresas consultadas, de la nueva etapa que afrontan.

La producción local amplía negocio

Entre los criterios de sostenibilidad que intentan impulsar algunas marcas de ropa está el de la producción km 0. Transportar materia prima como el algodón desde India hasta talleres de hilatura y confección de China para luego llevar las prendas a Europa o Estados Unidos tiene un evidente impacto en emisiones. La crisis de suministros actual ha evidenciado además la alta dependencia de Euro­pa de la producción asiática. En este contexto, los productores textiles de proximidad (talleres de confección, género de punto y servicios auxiliares) intentan abrir negocio con las empresas de la industria de la moda. Es lo que hicieron esta semana en el congreso Km 0 Moda, celebrado en Madrid, decenas de productores locales. El objetivo era dar a conocer las capacidades industriales de productores textiles de proximidad, impulsar acuerdos comerciales entre los productores textiles expositores y las marcas visitantes y lanzar un directorio digital con las empresas expositoras de Km 0 Moda que se podrá consultar durante un año.