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Por, sdfasd 09/08/2022

Los adolescentes son verdaderos comerciantes de moda

La moda adolescente está a la vanguardia del boom comercial, una subcultura en la que lotes de ropa y de zapatos se compran con el principal objetivo de ganar dinero con su reventa.

Si quieren conocer a un operador financiero implacable, les aconsejo que se olviden de la City de Londres y de Wall Street; basta con que llamen a la puerta de la habitación de su hijo adolescente.

A juzgar por las experiencias de amigos y conocidos, hay muchas posibilidades de que su hijo sea un veterano del mercado. Su clase de activo no es la renta fija, las acciones o las materias primas, sino la ropa y el calzado.

Es posible que se pregunten qué hacen todo el día enganchados al teléfono. Podrían estar pasando el tiempo ociosamente con amigos en Snapchat e Instagram, pero es igual de probable que estén gestionando sus cuentas de Ebay o Depop, comerciando con sudaderas Supreme y gorras Palace.

Los jóvenes siempre han sido negociantes: insignias, caramelos, discos de vinilo. Pero la escala de sus operaciones y su visión financiera y tecnológica resultan impresionantes.

Simon Beckerman, el fundador de Depop, una app de comercio de Londres, cuenta que la hija de un amigo, de 14 años, necesitaba dinero para comprarse unos zapatos. Vio un collar en Ebay que le parecía muy barato, así que hizo una captura de pantalla y subió su propio anuncio del mismo artículo a Depop con un precio más alto.

Cuando alguien se interesó por el collar en Depop, rellenó los datos del pedido comprándolo en Ebay y poniendo la dirección de entrega de su comprador en la aplicación. Consiguió el dinero que necesitaba para los zapatos vendiendo joyas que nunca se había puesto y que tampoco eran suyas: esa chica merece un puesto en el departamento de arbitraje de operaciones de Goldman Sachs.

La compraventa de ropa no se limita a los adolescentes: se ha convertido en una práctica común entre los adultos, sobre todo entre las mujeres. En EEUU, la reventa se ha extendido de Ebay a páginas y apps especializadas como ThredUp y Poshmark, que animan a los usuarios a desprenderse de los artículos que ya no quieren.

Los adolescentes son verdaderos comerciantes de moda

Resulta sorprendente la cantidad de ellos que están sin estrenar, bien por ser un capricho o un regalo que no se quería. ThredUp calcula que, por término medio, el 70% del armario de una mujer estadounidense está nuevo, y la tecnología ha facilitado la posibilidad de explotar este activo: Poshmark tiene 2,5 millones de usuarios adultos, que suben a diario artículos por valor de 4 millones de dólares.

Pero los adolescentes se diferencian de las generaciones mayores en la facilidad con la que compran y venden ropa, colgando a menudo fotos de ellos mismos vistiendo los artículos que acaban de adquirir para venderlos. Apps como Instagram y Depop han eliminado la barrera entre la propiedad y el marketing.

La moda adolescente está a la vanguardia del boom comercial, una subcultura en la que lotes de ropa y de zapatos se compran con el principal objetivo de ganar dinero con su reventa. El mercado más líquido son las marcas de ropa casual y skate como Supreme y Palace, junto a firmas de culto como el calzado de Adidas y Nike.

La clave es el "drop", una estrategia comercial instaurada por Supreme, una marca fundada en Manhattan en 1994 que se ha convertido en pionera en la moda y en la distribución. Habrá sido testigo de un drop si ha pasado por una de las tiendas de Supreme en Los Ángeles, Londres, París o Japón y ha visto colas de chicos jóvenes esperando para comprar una nueva remesa de artículos.

Supreme produce colecciones de temporada, pero las va poniendo a la venta de forma gradual (drop) en lugar de lanzarlas de una vez. No anuncia públicamente lo que saldrá a la venta cada semana, sino que los jóvenes tienen que estar atentos a blogs y a grupos cerrados de Facebook para averiguarlo. Todo está calculado para crear la sensación de rareza: una sudadera con capucha se vendía a 150 dólares en las tiendas Supreme en diciembre, pero alcanzó los 1.000 dólares en la reventa.

La influencia de Supreme se está extendiendo. Este mes, Nike lanzó una edición limitada de 46 pares de zapatillas con la marca de LeBron James, el jugador de los Cleveland Cavaliers. Se vendieron para recaudar fondos para la fundación de su equipo en la página de compraventa de calzado deportivo StockX, donde llegaron a alcanzar los 11.000 dólares el par. El mismo modelo se vendía esta semana en las tiendas por menos de 200 dólares.

Con este tipo de tácticas, la industria textil empieza a funcionar como la financiera: en lugar de que los precios los fijen los vendedores, se ven influidos por la oferta y la demanda en Bolsas. Las marcas intentan fomentar el interés manteniendo un estrecho control de la oferta, tal y como hacen minoristas de moda como H&M y Zara con sus colecciones de edición limitada creadas por conocidos diseñadores.

No sientan lástima por los adolescentes manipulados de esta forma por las marcas. Los que conozco son capaces de conseguir verdaderas gangas. A diferencia de sus padres, nacieron en un mundo de mercados líquidos y transparencia de precios: saben exactamente cuánto tienen que gastar.

Esta idea se ve reforzada por las declaraciones esta semana de dos de ellos. Uno, un entusiasta de Supreme en Londres, se muestra escéptico sobre su colaboración con Louis Vuitton. El hecho de que una marca rebelde goce ahora de tanta popularidad entre los hijos de familias adineradas le lleva a preguntarse también si no estará cambiando.

La otra, una veterana de 15 años de la compraventa de calzado, ha dejado de hacer cola en la mayoría de las tiendas para comprar colecciones esporádicas, ya que calcula que el beneficio que obtendrá por la venta no supera el salario mínimo por hora de espera.

Nadie sabe lo que comprarán o venderán el próximo año, pero hay una cosa clara: los niños siempre tienen la razón.