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Por, sdfasd 28/02/2022

Mujeres que llegaron al poder, como Amélie Dorendeu en 'Baron Noir', y su historia fue llevada a la televisión

RTVE Play ha estrenado la segunda temporada de Baron Noir, una tanda de episodios que arranca con un hecho muy importante: Amélie Dorendeu es la primera presidenta de V República Francesa. De esta manera, es la primera mujer en llegar al máximo poder en el país vecino, eso sí, en la ficción. Y es que, la serie que muestra los entresijos de la política francesa, da un papel muy relevante a la mujer en estos 8 nuevos capítulos que ya puedes disfrutar en la nueva plataforma de video on demand.

Amélie Dorendeu pasa de ser la mano derecha de Francis Laugier, presidente de la República, a ser ella candidata al máximo poder francés, puesto que termina ocupando. Un personaje frío, guiado por el barón negro, y genialmente interpretado por Anna Mouglalis.

El papel de la mujer también está reflejado en Véronique Bosso, rol al que da vida Astrid Whettnall. Ya en la primera temporada la vimos como Teniente Alcalde de Dunkerque, y ahora trabaja en el Elíseo mano a mano con Amélie. La posición de ambas siempre tiene detrás a Philippe Rickwaert, que las utiliza a su antojo para beneficio propio. Aun así, llama la atención que una serie muestre cómo la política trata a las mujeres y las ponga en cargos tan altos como es el de Jefa de Estado, algo que no tan habitual de ver en la vida fuera de la ficción.

Y aunque Amélie Dorendeu no sea un personaje real, ya que todavía no ha habido una primera presidenta francesa, a lo largo de la Historia sí que ha habido mujeres que han llegado a tal lugar, ostentando el máximo poder de su país o su reino. Algunas, han sido tan importantes que han sido llevadas a la televisión.

Repasamos la historia de cinco mujeres que tuvieron el poder en sus manos y de las que has podido ver una producción audiovisual en RTVE.

Isabel la Católica

Desde su niñez a su muerte, Isabel de Castilla estuvo preparada para reinar. Aunque no era la primera en la línea de sucesión, llegó a ponerse la corona tras la muerte de su hermano Enrique, pero su lucha no fue fácil. Casada con Fernando de Aragón, fue ella la que gobernó en Castilla. Una mujer adelantada a su tiempo que no se conformó con ser la mujer del Católico, sino que llevó ella el poder y fue la encargada de impartir justicia.

Su historia ha dado para 39 episodios repartidos en tres temporadas que puedes ver en una de las mejores series históricas de la televisión española: Isabel, protagonizada por Michelle Jenner y Rodolfo Sancho. ¡No te la pierdas en Play!

01h 13 minTranscripción completa

(Agoniza).

Majestad, majestad.

¡El rey ha muerto!

¡El rey ha muerto!

¿Qué ha ocurrido?¿A qué viene tanta prisa, caballeros?

Lo siento, alcaide,

traemos un mensaje para doña Isabel,infanta de Castilla.

¿Sabéis si antes de morirmi hermano dijo algo

o firmó algún documentosobre quién heredaría su corona?

No, alteza.

¿Daréis fe de vuestras palabras?

No tengáis duda de ello.

No hay tiempo que perder;Chacón, preparadlo todo.

Perdón, alteza,hay algo que debéis saber.

Diego Hurtado de Mendozaha convocado una junta

para dilucidarquién es heredera de la corona:

vos o doña Juana,la hija del difunto rey Enrique.

No hay nada que dilucidar.

Se acabó tener paciencia;ya he tenido bastante.

Alteza, tal vez deberíais esperarla decisión de esa junta.

Al contario, razón de máspara darse prisa.

Muchas cosashemos pedido los Mendoza

y apenas nos dieron migajas.

Pero...No esperaré, Cabrera.

Os ruego que deis a estos caballerosropa secay comida caliente.

Luego, convocad al comendador,a jueces y a regidores.

Ese es el protocolo, ¿no es cierto?

Portazo

¿Qué os preocupa?

Vuestro marido,

¿qué opinará de no estar presenteen la proclamación?

Fernando lo entenderá,

él también ha luchadopara que llegara este momento.

¿Y si no lo entiende?¿No tiene menos carácter que vos?

Entonces, aprenderá algo importante:él mandará en Aragón,

pero quien manda en Castilla soy yo.

¿Malas noticias?El rey Enrique ha muerto.

¿Y a qué viene tanta seriedad?Todo va con nuestros planes.

Hemos ganado la batallay vos seréis rey de Castilla,

como lo seréis de Aragón.

¿Qué más os cuenta vuestra esposa?

La carta no me la envía Isabel,sino su cronista,

mi amigo Alonso de Palencia.

Ya, ¿y qué os preocupa?

Que quiera proclamarse reinasin mí a su lado.

Dios quiera que no cometa ese error.

Don Rodrigo de Ulloa,contador mayor del reino.

Don Garci Franco,miembro del Consejo Real.

¿Juráis por Diosque el rey, don Enrique,

ha fallecido,que estuvisteis allí para saberlo.

(Los dos): Juro.

¿Dijo el rey en sus últimas palabras,o dejó escrito alguno

que fijara legítimo herederoque reinase en estos reinos?

Juro que ni hablóni escribió sobre el tema.

Así también lo juro.

Apelo al derechode la infanta Isabel

a suceder en la Coronaal rey Enrique como hermana legítima

y heredera universal que espor los Pactos de Guisando.

Y puesto que aquí se halla su alteza

aquí debe ser proclamada,según las leyes de estos reinos.

¿Alguien se opone a ello?

Que así sea.

Bullicio

¡Viva la reina!-(Todos): ¡Viva!

¿Está todo preparado?

Sí, majestad.

Vos id a mi lado,que bien merecido lo tenéis.

Por fin vais a tener vuestra Corona.Y vos vuestra venganza.

¿En que pensáis?

En una niñacon la que jugaba al ajedrez.

Isabel,

Isabel,os toca mover pieza.

Pero hay algoque no entiendo de este juego.

¿El qué?

Ser reinaes algo muy importante, ¿verdad?

Lo es.

Entonces, ¿por qué solose mueve de cuadro en cuadro,

si hasta los alfiles y las torrestienen más lustre y movimiento?

Buena pregunta.

¡Mamá!

Hola preciosa.

¿Mi hija juega bien al ajedrez,don Gonzalo?

Aprende rápido, alteza.Ojalá hiciera lo mismo con el latín.

Es hora de ir a rezar.

¿Qué tal ha pasado la noche?

Bien, aunque con ellanunca se sabe.

Está tan feliz,y de repente...

De repente, llama a don Álvaro.

Sí, es como si le viera,como si pudiera hablar con él.

La gente del puebloya lo comenta en la plaza.

¿Puedo preguntaros una cosa?

¿Por qué recuerda a don Álvaroy no a su marido?

En todos estos añosno la he oído nombrar al rey Juan,

que en paz descanse.Es una larga historia.

¿Se puede saber qué haces cosiendo?

Porque no hay dineroni para costureras.

El rey Enriqueni responde a mis cartas,

acabo de mandar mensaje de elloal arzobispo Carrillo,

a ver si consigue algocon su influencia.

Pero si Isabel y Alfonsoson sus hermanos.

Será que tienecosas más importantes que hacer.

¿Estáis seguro que este artilugiopuede funcionar?

Tendréis un hijo,ya lo veréis, majestad,

he rezado para que así sea.

Mal asunto que la ciencianecesite de oraciones.

No os desaniméis, majestad.

Vuestro problemaes el ayuntamiento, nada más.

Si fuese otro, esta cánulano tendría vuestra semilla.

Ahora solo se trata de simular la...-¡Queréis dejar de hablar

y hacer lo que tengáis que hacer,por Dios!

Sí, majestad.

Tranquila, Juana.

Bien parece que dedicáis más tiempoal combate que a los rezos.

Y vos más tiempoa las intrigas que a la espada.

Bien sé que os basta con la palabra

para manejar las cosasa vuestro antojo.

No creáis, ya no tanto,todo va de mal en peor en palacio.

Enrique solo tiene ojospara el advenedizo de Beltrán,

y aún no ha nacido heredero.

Eso me preocupa más, Pacheco.

Si con la segunda esposatampoco puede,

ya no podrá decirque es víctima de un embrujo.

Hasta la gente del pueblohace chanzas con eso.

Dicen que es cien veces más fácilestafar a un judío

que el rey tenga un hijo.

Y si no tiene hijos, ya sabemosquién heredaría la Corona.

El infante don Alfonso.

Por supuesto,no iba a ser su hermana Isabel.

¿Una mujer reina de Castilla?

Ruego a Diosque no permita tal barbaridad.

Las mujeres no están hechaspara gobernar reinos,

sino para casarse y tener hijos.

Cuando Isabel crezca la casaremoscon un príncipe o rey extranjero,

como es costumbre.

Don Alfonso será el heredero.

¿A cazar a Madrid?

¿No podéis hacerme compañíaen momentos tan difíciles?

(Alterada): No, claro,preferís ir a vuestra reserva

a hacer compañíaa vuestros animales.

Calma, el médico recomendó reposo.

(Grita):No hago más que reposar, Enrique.

Por favor, no quiero estar sola.

No lo estaréis:están vuestras damas.

Y cualquier cosa que necesitéis,Juana, cualquier cosa,

llamad a don Beltrán,

que como mayordomo de la casa realos la conseguirá.

Hay asuntos en los quesolo puede ayudar un esposo.

¡No me sigáis,no quiero más sombra que la mía!

Disfrutad de vuestros animales,parece que os place más que yo.

Lo siento, majestad,no os merecéis esas palabras.

Bueno, no le falta razón.

¿Sabéis por qué me gustanmás los animales que las personas?

Porque son leales cuando acompañany nobles cuando luchan;

ellos jamás te traicionanni te exigen nada.

(Gemidos).

¡Seguid!

Llaman a la puerta

Podéis pasar.

Buenas noches, majestad.

Estáis sola.

Sois muy perspicaz, Beltrán.

Me habéis hecho llamar,¿en qué puedo serviros?

Majestad, por favor.

El rey ha ordenadoque os llamara si necesitaba algo.

¿Me rechazáis?

Jamás haré nadaque el rey no me ordene.

Buenas noches, majestad.

¡Qué flores tan bonitas,cómo huelen!

Pues no se hable más.

Beatriz, ¿qué hacéis arrancándolas?

Para vos, majestad.

No me deis ese trato,ya no soy reina.

Para mi lo seréis siempre, señora.-Y para la gente de Arévalo.

Yo no debí ser reina nunca,¡entendéis!

¡Nunca!

¿Qué le pasa?

(Alucina): Don Álvaro...,

por favor..., tenéis que perdonarme.

(Susurra): Don Álvaro.

(Las dos): Señora, ¿estáis bien?

¡Señora!

Yo solo he cazado uno.

No te quejes,que de latín sabes más que yo.

Pues en la Corte es más útilel latín que cazar conejos.

Ya me gustaría conocer la Corte.

¿Es verdad que ahíse escucha música a todas horas?

¿Y se representan obras de teatroy los poetas leen sus rimas?

Cierto, vuestro hermanoen eso es igual que vuestro padre.

Podría invitarnos a visitarla.Todo a su tiempo, Isabel.

¡Mirad!

Esperad aquí.

¿Qué habrá pasado, hermana?No lo sé.

Tenemos que volver a palacio.¿Qué ocurre?

Nada, pero quieroque cuando lleguemos

os quedéis en vuestros aposentos.

Habéis hecholo que teníais que hacer.

Estábamos tan asustadas...

(Llora): Hablaba con don Álvaro,como si lo tuviera delante

y nosotras no veíamos a nadie...,de repente se desmayó.

Tranquila, Beatriz, tranquila.

Isabel, ¿qué haces aquí?Es mi madre.

Señora, ahora está descansando...Quiero estar con ella.

Haced lo que os he dicho.Pero...

¡Ahora mismo!

Las órdenes son para obedecerlas.

Pasad, pasad.

Por favor, don Juan,comed con nosotros.

Gracias, señor.

Sabéis que no soyde costumbres morunas.

¿Qué queréis?Hablar con vos.

A solas.

Quieto.

(Suspira): Pacheco,si tenéis que decir algo,

decidlo delantede don Beltrán de la Cueva.

No hablaré delantede este advenedizo.

¿Os atrevéis a insultarme?-¿Acaso no lo sois?

Ocupáis cargos que por linaje,otros merecerían más que vos.

Retiraos, retiraos, retiraos.

Desnudad el torso.

Majestad.

Obedeced a vuestro rey.

¿Veis...

esta cicatriz?

Sí, la veo.

Pero no visteisel espadazo que la causó,

no estabais allí.

Yo sí,

a punto de moriren la frontera mora

y ningún noble hizo nadapor evitar mi muerte segura.

Solo Beltrán lo hizo

y estuvo a punto de perder la suya.

Miradla bien, Pacheco,miradla bien,

miradla bien.

Y cada vez que no entendáisporqué le quiero a mi lado,

recordadla.

La recordaré,

pero vos recordadotras muchas cosas.

Hum.

¿Puedo retirarme, majestad?

Por supuesto.

Y vos podéis vestiros.

Con vuestro permiso, majestad.

Sabéis que Pachecono es santo de mi devoción,

ni yo de la suya,

pero toda Castilla sabeque os ha acompañado hasta el trono.

Pero no sé si lo ha hechopara quedarse con él.

Es una época nueva, Beltrán,

y Castilla necesitahombres nuevos y leales.

Los necesita tanto como yo un hijo,para que cesen rumores y chanzas.

(Indignado): ¿Cómo se atrevea faltarme así?

Y más delante de ese afeminado,

seguro que le gusta másque su esposa, por eso no la preña.

No os creáis los rumoresque vos mismo lanzáis.

Recordad que vuestros enemigosdecían lo mismo de vos y el rey.

¡No me cambiéis de tema!

He educado a Enriquey he eliminado a todo aquel

que se interponíaentre él y la Corona.

(Grita): ¿Y ahora así me paga?

Calmaos, os lo ruego.-¿Por qué habría de hacerlo?

Maldita la necesidadque tenemos de reyes

si son como este.

No le gusta su cargo,todo lo tengo que hacer yo

porque el señorprefiere tocar el laúd,

hablar con poetas

y poblar sus reservasde animales exóticos.

¿Sabéis que le ha regaladoel embajador de la India?

¿Oro, especias? No, para qué.

Un leopardo.-¿Un qué?

(Grita): Un leopardo,

una especie de lincepero con menos bigotes.

¿Esto se hundey a vos os da por reíros?

Tranquilo, aún nos quedauna baza importante.

¿Recordáis cuando hablamosde su posible heredero,

el infante Alfonso?-Perfectamente.

He recibido una carta de su tutor,don Gonzalo Chacón, al que conocéis.

De ella se deduce que el rey Enriqueno cumple con la retribución pactada

a la muerte de su padre, Juan II,

y que tiene a su madrastray a sus hermanos Isabel y Alfonso

a dos velas.

Por si algo le pasara a nuestro rey,

tal vez deberíamosir pensado en el siguiente.

¿Qué planeáis?

He pensado que si vos colaboraraiscon algún dinero que añadir al mío,

el infante Alfonsoy su preceptor Chacón

nos lo agradecerían cara al futuro.

Me parece buena idea.

Yo mismo se lo llevaré.-Preferiría hacerlo yo,

vuestras relaciones con Chacónno son buenas;

no se habrá olvidadode lo que le hicisteis

a su buen amigodon Álvaro de Luna.

El tiempo lo cura casi todo,

y lo que no, lo cura el dinero.

Sí, pero...

Vos sois expertoen rezos y con la espada,

dejadme a mí las negociaciones.

Gracias por vuestras atenciones,

hacéis que nuestro viajesea doblemente agradable.

Primero, porque es gratoencontrar a personas tan queridas.

No tenéis nadaque agradecer, excelencia,

en esta casa se atiende bienhasta a los mendigos.

¿Qué no íbamos a hacercon quien viene de la Corte?

Gracias, alteza.

Veo que vuestra hijaes digna heredera

de la belleza de su madre.

Y vuestro hijoguarda los modales exigidos

a todo maestrede la Orden de Santiago.

Así lo quiso su padre, el rey,en su lecho de muerte.

Y Alfonso hará honor a tal cargo.

Un cargo de riquezas inigualables.

Lástima que esas riquezastengan que pasar antes por la Corte,

porque aquí no nos llega ninguna.

Me ha informadoel arzobispo Carrillo.

He venido a solucionar el problema.

Muy bien,pues sabiendo ya la buena nueva,

creo que será mejorque negocien los hombres.

Hijos, es hora de ir a dormir.

Don Gonzalo, ya sabéisque gozáis de toda mi confianza.

Creo que yo también os dejaré;soy hombre de acción

y las palabrasme marean más que el vino.

La de vueltas que da la vida;

otra vez frente a frente.

Espero llevarmemejor recuerdo de esta ocasión

que de la última vez que nos vimos.

Seré sincero con vos:

sé que hay cosasque jamás me perdonaréis.

Es difícil perdonar

a quien instigó la muertede don Álvaro de Luna,

mi maestro y amigo.

¿Habéis disfrutado del poderque conseguisteis con ello?

El pasado es como la leche derramada,

ya no se puede recoger.

Hay que pensar en el presente,en el bien de Castilla.

Para mí lo primeroes el bien de los infantes

y lucharé por ellos,sin que me duela el pasado.

Me alegra oír esas palabras,

puede que nuestros interesessean pronto los mismos.

Perdonad que os importune, señora.

¿Qué hacéis vos aquí?-Solo quería hablar con vos.

Sé de vuestros problemas económicos,

sé que yo no soyde sangre regia como vos...

Os ruego me dejéisentrar a mi alcoba.

Escuchadme:yo os podría ofrecer seguridad,

no os faltaría de nada,ni a vos ni a vuestros hijos.

Sois tan hermosa...-¡Os ordeno que os retiréis!

¿Por qué chilláis?No os voy a hacer ningún mal.

(Forcejeos).

Retiraos.

Mi tío, el arzobispo de Toledo,y yo hemos dispuesto adelantaros

todo lo que os debe el rey.

Espero que sea suficiente.

Lo es, y sobra.

¿Queréis decir que este dinerono viene del rey Enrique?

No, el rey tiene otras tribulacionesque espero no perjudiquen al reino.

Supongo que querréis algo a cambio.

Que sigáis cuidando de los infantes

y que les hagáis sabera ellos y a su madre

quién les defiende en la Corte.

(Angustiada): Ayuda,ayuda, por favor.

Ya no sois reina,y si lo fuisteis

fue porque os metieronen la cama de un rey como una furcia.

¡Dejadla en paz!

Vaya, la infanta ha salido mandona.

Hija, vuelve a tus aposentos,por favor.

No hasta que se vaya.

¿Y me vas a obligar tú?No, os voy a obligar yo.

¿Qué hacéis, malnacido?

Nadie que me haya dicho esoha seguido viviendo.

¡Deteneos!

Guardad la espada, hermano.

Ahora mismo.

Señora, siento esta afrenta.

Será mejor que descanséis, señora.

Y vosotros retiraos,os lo ruego.

Si queréis que colaboremos,atad bien corto a vuestro mastín.

¡Se puede saber qué intentabas!

Nada, lo juro,solo estaba siendo amable.

Pero me despreció,me miraba con asco.

¿Quién se creeesta gente que es, Juan?

No son mejores que tú ni que yo.

Tienes que hacer solo que yo te diga.

¿Entiendes, hermano?

Solo lo que yo te diga.

¿Tres faltas ya?Mi artilugio ha funcionado.

¿Es verdad lo que decís?

Que caiga muerto ahora mismosi no es así, majestad.

La reina está embarazada.

Esto abre un nuevo caminopara la medicina

y nadie podrá decirque lo ha conseguido un médico judío.

Podéis marcharos,

os aseguroque seréis pagado con creces.

Gracias, majestad.

(Emocionado): Vamos a tener un hijo.

¿No os alegráis?

Claro, tanto como vos.

Fue la razónpor la que me trajisteis a Castilla

y jamás hubiera sido felizsi no os hubiera ayudado él.

Gracias, Juana.

Por eso,me atrevo a pediros un deseo.

¿Cual es?

El futuro de Castillalo llevo en mi vientre

y nada ha de interponerseentre nuestro hijo y la Corona.

Os he convocado con urgencia,como mis principales que sois,

porque quiero que seáislos primeros en saber la noticia:

la reina está embarazada.

Murmullos

Maravillosa noticia, majestad.

Vuestra felicidades la nuestra, señor.

Deberíamos festejarlo con el pueblo.No, ya habrá tiempo cuando nazca.

Pero encargaosde difundir la noticia,

estoy harto de rumores e intrigas.Así se hará.

También ordeno otra cosa:

quiero que los infantesAlfonso e Isabel

sean traídos de inmediato;mi esposa así lo desea,

y yo también.

Pero, majestad,la salud de su madre es débil

y apartarles de ellapodría traer consecuencias funestas.

Peores consecuenciaspara ellos y para mi hijo

serían que alguien les quisierautilizar contra mi persona...

y mi reino.

Me pareceuna sabia decisión, majestad.

¿Opináis vos lo mismo, Beltrán?

No opino sobre lo que dice mi rey:obedezco.

Curiosa manera de ocultarvuestra falta de ideas.

Rogaría al marqués de Villenaque delante de un Mendoza

nadie sea vilipendiadopor su fidelidad al rey.

Seguro que no lo ha hechocon esa intención,

¿verdad, Pacheco?

Por supuesto que no, majestad.Menos mal.

Por un momento he llegado a pensarque ni en días tan felices como este

iba a librarme de vuestras disputas.

Os pido la palabra, majestad.Hablad.

Me gustaría ser yoquien traiga a los infantes

doña Isabel y don Alfonso.Concedido.

Señora.

No os llevéis a mis hijos, eminencia,el rey va a tener el hijo que quería,

¿por qué me quita a mí los míos?

Poneos en pie, señora,os lo ruego, poneos en pie.

Ya está todo preparado.

No estés triste, madre.

Solo es un viaje,y por fin vamos a conocer la Corte.

¿Y si no queremos ir?

Si el rey lo manda,tendremos que ir.

Las órdeneshay que obedecerlas, Alfonso.

Estad tranquila, madre.

No sé que va a ser de mísin vosotros, hija.

Vendremos a veros.

Tenéis que estar contenta;por fin se acuerdan de nosotros.

Si no les importáramos,¿nos llamarían?

Eso es lo que me preocupa:que les importéis demasiado.

No os preocupéis,seremos cuidadosos y educados

y nunca dejaremos que nadienos falte a la dignidad y al orgullo

porque somos hijos de reyes

y porque vosnos habéis educado para serlo.

Y dejad de llorar,os lo ruego.

Que no quiero acordarme de mi madrellorando por sus hijos.

Juradme que cuidaréis de ellos.

Con mi vidasi fuera necesario, creedme.

Música y bullicio

¡Qué pequeño era Arévalo!

Aquí están.

Isabel, Alfonso,bienvenidos a la Corte.

Gracias, majestad.

Gracias, majestad.

Os presentoa don Beltrán de la Cueva,

mayordomo de la casa real,estará atento a vuestras peticiones.

Será un placer serviros, altezas.

¿Dónde está mi hermano, el rey?¿No viene a recibirnos?

Seguro que su majestadestá atendiendo asuntos de gobierno

que no pueden esperar.-Así es, en efecto.

Me han dicho que eres muy piadosa.

Me he permitido colocar

un pequeño altary un reclinatorio en tu alcoba.

Os lo agradezco de corazón,

así podré rezar por mi madrey me sentiré menos sola.

Estad tranquila,

vuestra alcobano está lejos de la mía,

por si necesitáis algoa cualquier hora.

Pues, no hay más que decir:

Beltrán,vamos a enseñarles sus aposentos.

Por supuesto, majestad.

Aunque antes pasaremos por la cocina,

seguros que estáis hambrientosdel viaje; por aquí.

Golpes

Gemidos

Gemidos

(Reza): "Pater Noster,qui es in caelis,

sanctificétur nomen Tuum,

fiat volúntas tua,sicut in caelo et in terra.

Panem nostrum cotidiánumda nobis hódie,

et dimitte nobis débita nostra".

Gemidos

Gemidos

¡Eminencia!

Eminencia, por favor, abridme.

¡Eminencia!

¿Qué sucede, alteza?

¡Isabel, esperad!

(Solloza).

Isabel, querida, tienes mala cara,¿dormiste mal anoche?

Me costó un poco al principio,

pero luego pude dormir sin problema.

Buenos días, majestad,¿puedo pasar?

¿No tenéis que oficiar misa,eminencia?

Venía precisamentepara invitar a los infantes a ella.

Señora.

Perdón.

¡No! Que lo limpie él.

Ni se te ocurra hacerlo, Alfonso.

Recuerda lo que nos han enseñado.¡Limpia lo que has tirado!

Somos hijos de reyes,y mi hermano no va a limpiar nada.

Gracias, pero no es la limpiezatarea de un arzobispo.

Pido permiso para salir de la sala.Lo que gustes.

Así me evitas tener que aguantarte,niña insolente.

Vamos, Alfonso.

¿Sabéis dónde está el rey?

Llevadme donde esté, os lo ruego.Esperadme fuera.

Comprendo vuestra impacienciapor tener un hijo, majestad,

pero todo esto es innecesario.

¿Quién sois vos para decirmelo que es necesario o no, eminencia?

La historia da muchas vueltas,majestad,

y no conviene sembrar vientosporque se recogen tempestades.

¡Ja! ¡Ja, ja, ja, ja!

¡Vino!

Mirad, el reyestá practicando con arco.

Sí, estos deben de serlos asuntos de Estado

que le impedían recibirnos.

Ruego perdón por interrumpirvuestra tarea, majestad.

¡Hermanos,qué alegría me da el veros!

No, perdonadme vosotros a mí

por no haberos recibidopersonalmente

ayer tuve un día muy atareadoy hoy..., hoy iba a saludaros...

después de tirar con arco.

¿Qué tal vuestra estanciaen la Corte?

Precisamente de eso quería hablaros.

Pues hacedlocon toda confianza, Isabel.

Ruego nos deis permiso

para volver a Arévalocon nuestra madre.

No..., no es tan fácil, hermana.

Entonces, dejadque ella venga a la Corte.

Ella ya reinó la Corte;no es su sitio, Isabel.

¿Por qué nos habéis hecho venir?

Isabel, un rey no tiene por quédar razones de sus órdenes.

Tranquilo, es mi hermanaquien me lo pregunta.

Estáis aquípor vuestra propia seguridad.

Son tiempos convulsos

y cualquier noble sin escrúpulospuede utilizaros de bandera

para intereses mezquinosen contra de la Corona.

Pero nosotrossiempre os seremos leales.

Sois muy jovenpara explicaros todo con detalle,

con el tiempoentenderéis lo que hago.

Y cuando nazca mi hijopodréis volver tranquilos a Arévalo.

¿De verdad?Por supuesto.

Ejercer el poder es muy complicado,tiene sus responsabilidades

y vosotros, como familia del rey,

tenéis que empezara aprender las vuestras.

Vos, Isabel, sin ir más lejos,

pronto deberéis casaroscon quien se os proponga.

Perdonadme, pero yo me casarécon quien quiera.

Cuando llegue ese día, Isabel,

tendréis que mirarpor el bien de Castilla

antes que por el vuestro.

Tranquilo, dejadla soñarahora que puede.

Os voy a proponer algoque creo os gustará.

¿Queréis ser la madrina de mi hijo?

¿Yo la madrina?

Será un honor, Enrique.

Y vos, por la cara que ponéismirando las dianas,

seguro que estáis deseosode probar con el arco.

¿Puedo?

¡Por fin habló! (Ríe).

Empezaba a temer que fuerais mudo;claro que podéis.

Tomad. ¡Arco!

Este Enriquenunca dejará de sorprenderme,

es como si fuerados personas en una.

No recibe a sus hermanos,permite que la reina les humille

y luego les tratacon un cariño que emociona verlo.

El rey es capazde no saludaros un lunes

y acordarsedel cumpleaños de vuestros hijos

el miércoles siguiente.

Es peligroso, a veces piensoque algo le falla en su cabeza.

Es el rey.

Esperemos que ahora,con la descendencia, todo se calme.

Por cierto,vos que tenéis tratos con Dios,

preguntadle si el Espíritu Santoha obrado el milagro

de que se le pusiera dura.

Porque que lo haya logrado

un viejo médico castellanocon su ciencia...,

¿quién va a creerse eso?

Prefiero cree en milagros

que en los rumoresque por ahí circulan.

Supongo que los conocéis.-¿Que el padre es Beltrán?

Los conozco bien.

Los he propagado yo,¿quién si no puede haber sido?

Viaja con la reina,la visita en sus aposentos...

Es su obligación:es mayordomo de palacio.

Y al parecer, también el semental.

Y bien pagado.

El rey le ha duplicado sus bienesdesde el embarazo de la reina.

Vos seguid de cerca a Alfonso,protegedle.

A él y a su hermana,que sepan que estamos a su lado.

¿Seguís pensando en Alfonsocomo futuro heredero?

Nunca se sabe.

Si el rey no cambia;algo tendremos que hacer.

(Suspira): Pobres, solo piensanen volver a Arévalo con su madre.

El rey les ha prometidoque les dejará partir

en cuanto nazca su hijo.

Exacto:

su hijo.

Porque como sea niña,

que Alfonso e Isabelsalgan de esta Corte

será otro milagro.

Tranquila, un poco más.

Un poco más.

Llanto de niño

¿Qué ha sido?

Niña, majestad.

Dejadme que la vea, dejádmela.

Mi niña.

Hola, mi amor.

¿No os acercáis?

¿Acaso la vais a querer menospor ser una niña?

Ya tenéis lo que tanto queríais,

¿podremos volver ahoracon nuestra madre?

No es momentode hablar de eso, Isabel.

Laman a la Puerta

Podéis pasar.

¡Hermana!

Tenemos que hablar con Enrique,

tenemos que recordarle su promesade que en cuanto fuera padre...

¿Qué ocurre?

Que no volveremos a casa, Alfonso.

Pero..., ¿por qué?

Porque es una niña, don Gonzalo,por eso mis hijos no volverán.

Y vos lo sabéis tan bien como yo:un hijo habría asegurado la sucesión.

Una hija casada con un rey extranjeropondría Castilla en manos extrañas.

La vida de mis hijosya no será la misma

con el nacimiento de esa niña.

No os preocupéis:

moveré Roma con Santiagopara protegerles.

Sé que lo haréis,

y que lucharéis, aún sabiendoque tenéis la batalla perdida.

Tengo tanto que agradeceros,don Gonzalo...

Por favor, señora.

Dejadme hablar,por si mañana no puedo.

Vos en vez de odiarmepor promover la muerte de don Álvaro,

vuestro maestro,

habéis educado a mis hijoscomo si fueran vuestros.

Vos no firmasteis su sentencia.

Pero yo... intriguépara que el rey la firmara.

Lo siento tanto.

Por eso... Dios me castiga,don Gonzalo, lo sé.

Por eso hace que me visiteel espíritu de don Álvaro,

para recordarme mi pecado.

¿Puedo pediros un favor?

Visitad a mis hijos.

Hacedles saberque su madre los quiere

y los querrá siempre.

Y volved con noticias suyas.

Os juro que lo haré, alteza,

pero antes haré lo que puedapara que vengan a visitaros.

¿Y cómo lo vais a conseguir?Hablaré con los Mendoza.

Solo ellos pueden convencer al reyde que les deje volver.

¿Os gusta?

Temo hablar de artecon su excelencia;

sabéis mucho más que yo.

Siempre tan prudente, Chacón,y hacéis bien

porque esta pintura es peorque el estiércol en una ensalada.

¿Sabéis quién la ha pintado?

No, excelencia.Yo mismo.

Dios mío, soy un pintor desastroso.

Probablemente por eso pagoa los buenos pintores,

para que ellos trabajena su libre albedrío.

Es una formade equilibrar la balanza, supongo.

Ya sabéis que los Mendozasiempre buscamos el equilibrio.

Y la justicia:

el honor de vuestra familiano admite duda en el reino.

Por eso he acudido a vos.

Gracias por vuestras palabras,pero vuestro esfuerzo es en vano.

¿No vais a hacer nadapor los infantes?

No debo.

Vos sois un buen cristiano

y tenéis que saber que su madreestá gravemente enferma.

No insistáis,

el rey ha decididoy nuestra misión es obedecer.

No soy un intrigante como Pacheco,que se mueve como una veleta.

Ni queremos ser más reyesque el propio rey,

como quiso serlovuestro amigo, don Álvaro de Luna.

Nosotros, los Mendoza,debemos ser estables

y no admitimosotras influencias que las del rey.

Y más ahora, que ha tenido a bien

casar a don Beltrán de la Cuevacon mi hija Mencía.

Lo siento, don Gonzalo.

Bien,

solo me queda daros las graciaspor vuestro tiempo.

No hay de qué,

siempre es un placer hablarcon alguien tan culto como vos.

Por cierto,

en unas horas salgo para la Cortea jurar lealtad a la princesa Juana:

si queréis acompañarme...

Iría, pero solo para vera Isabel y Alfonso

y sé que eso no es posible.

Ya he escrito al reyvarias veces sin respuesta.

Eso le pierde a vecesa nuestro querido rey:

su falta de eleganciay de cuidado por el detalle.

No os preocupéis, venid conmigo,yo me encargaré de que les veáis.

Os doy mi palabra.

Eso me es suficiente,

nada vale másque la palabra de un Mendoza.

Reunión de nobles con el rey,empieza el teatro.

No hagáis bromas.-¿No veis que todo es una farsa?

Mirad a Beltrán.

¿Qué hace del lado de los Mendoza?

¿No sabéis las últimas noticias?

La hijade don Diego Hurtado de Mendoza

se casará con nuestro amigo Beltrán.

¿Beltrán va a entroncarcon los Mendoza?

Y recibirá el condado de Ledesma;

nunca un puto fue pagadotan generosamente.

¿Necesitáis más pruebas?

Bastón de mando

¡Sus majestades los reyes!

Miradlos detrás,como perrillos falderos.

Por fin os dais cuentade la situación.

¡Tiene la palabra el rey!

Bienvenidos, damas y caballeros.

Estamos hoy aquí reunidospor una sola razón:

jurar lealtad a mi hija Juanacomo heredera de la Corona.

Podéis comenzar.

Los presentes, según sean nombrados,

jurarán lealtada la princesa doña Juana

postrándose ante ella.

Doña Isabel de Castilla,infanta del reino.

Don Alfonso de Castilla,infante del reino

y excelentísmo maestrede la Orden de Santiago.

Don Alonso Enrique...-¿Vos queréis?

¡Jurar! No tengo alma de mártir.

Pero, si lo que decís es cierto,algo habrá que hacer.

Y se hará:

venid a verme esta tardey lo sabréis.

Su excelenciadon Alfonso Carrillo de Acuña,

arzobispo de Toledo.

Os toca, mirad la cara de la niña;es igual que su padre.

(Susurra):La llamaremos la Beltraneja.

Tal vez tengamos suertey nos dejen volver ahora.

No te hagas ilusiones, Alfonso.

Llaman a la Puerta

¡Pasad!

¡Don Gonzalo!Alfonso.

Isabel.

Muchas gracias, excelencia.

No hay de qué,lo que prometo lo cumplo.

Contadnos, ¿cómo está nuestra madre?Con muchas ganas de veros.

Por eso me ha enviado,para que le de noticias vuestras.

Pero, ¿está bien?

Muy bien, ha vuelto a coger el gustode los paseos por el campo.

Le faltáis vosotros,es lo único que le apena.

¿Qué tal vuestra vida en la Corte?

Mal.No exageres, Alfonso.

Mal, mal, no, nos cuidan.

Echamos de menos vuestras clasesy las de nuestra madre

pero no tenemos queja.

Pero si acabamos de hablar...¡Tonterías!

Un día malolo tiene cualquiera, Alfonso.

Decidle a nuestra madreque estamos bien

y que no tenemos queja de nada.

A veces no te entiendo, hermana.

¿Por qué no nos damosun paseo por el jardín?

Hace un día precioso.Por mí, encantado.

Alfonso, ¿me dejasun minuto con don Gonzalo?

Quiero darleun mensaje para Beatriz.

Os espero fuera.

Vos diréis.

¿Me concedéis unos minutospara escribirle una carta a Beatriz?

No tardo nada,y así podréis llevarla a Arévalo.

Por supuesto, os espero fuera.

No os dejéis marearpor las quejas de mi hermano.

Gracias por el consejo.

Isabel, ¿habéis sido sinceraen vuestras palabras?

¿Es verdadque estáis bien en la Corte?

¿Es verdad que mi madre está bien?

Claro, ¿por qué os habría de mentir?

¿Y por quéhabría de mentiros yo a vos?

Soy hija de reyes,no mentiría nunca.

Ya veo que os manejáiscon la responsabilidad

que debe tener una reina.

Si Dios quiere que llegue a serlo,no dudéis de que estaré preparada

y será gracias a vos.

Por la presente declaro

que se me ha hecho jurarforzado y contra mi voluntad

lealtad a la princesa Juana,

que es hija de la reina,pero no del rey.

¿Estáis seguro de lo que afirmáis?

¿Estáis seguro que queréisseguir trabajando de notario?

Sí, excelencia.-Pues escribid, necio.

¿Queréis tambiéndar fe de este asunto?

No, con vuestro juramento basta.

(Os escriboesta carta a vos, Beatriz,

pero quiero que la leáis en altodelante de don Gonzalo y doña Clara,

a mi madre no,que no quiero que sufra).

Perdonad, don Gonzalo,

por no haber sido clara con vosdelante de Alfonso.

Aún no entiendeciertas responsabilidades

que, como familia de reyes,tenemos que asumir.

A veces con pena.

(Decid a mi madre que cada díasus hijos la quieren más

y siempre tenemos presenteel día de nuestra despedida).

A vos, don Gonzalo, agradecerosvuestros cuidados y atenciones

que más que las de un tutorhan sido las de un padre,

pues padre os podemos llamar.

Porque de los pechosde vuestra esposa,

mi querida Clara,me amamanté.

A vos, Beatriz,

mi mejor amiga,

mi hermana,

deciros que os echo de menos

porque aquíno puedo hablar con nadie

ni divertirme,como lo hacía con vos.

Juro que si algún díaDios me lo permite...

(Haré pagar a quienes me estánhaciendo vivir este infierno,

porque no pondré la otra mejilla,

sino que cobraréojo por ojo, diente por diente.

Porque no puedo entenderverme aquí presa,

lejos de mi familia,que lo sois.

Os quiere, Isabel).

Isabel.

Isabel.

Perdona, Alfonso,se me había ido el santo al cielo.

Está refrescando,deberíamos volver a palacio.

¿Para qué? No hay nadie allía quien quiera ver.

¿Sabes por qué vengo aquí?

Miro al cieloy me imagino que estoy en Arévalo

y recuerdo a la genteque quiero y no me dejan ver

desde hace cuatro largos años.

No te vengas abajo, hermana.

Enrique ha ordenado celebrar fiestapor tu mayoría de edad.

Sí, pero en esa fiestano estará madre.

(Suspira): Yo tambiénla echo de menos.

Mucho.

Pero hay cosas que mejorno pensar todo el rato en ellas.

Te equivocas, hay que hacerlo.

Yo no olvido, ni olvidaré nunca.

(Suspira): Vamos a palacio.

Si no te importa,preferiría seguir un rato aquí sola.

Me sorprende que pongáistanta confianza en mí.

Sé que solo vos podéis intercederpor nosotros ante el rey, majestad.

Hmm..., me lo pensaré.

Os lo ruego,

es solo una visita a nuestra madre.

Son años los que llevamos años aquí,desde que se nos trajo de Arévalo.

No sabemos nada de ella,

y su salud ya era delicadacuando nos fuimos.

Pensad en ella vos,que sois madre.

¿Qué sentiríaissi os apartaran de vuestra hija?

Os lo suplico.

Por mi hermana y por mí.

Dejadnos a solas.

Levantaos, por favor,

sois el maestrede la Orden de Santiago.

Hablaré con mi esposo, el rey.

¡Gracias, majestad!

Pero antes os pediré un favor.

En la celebracióndel cumpleaños de vuestra hermana

lo sabréis.

Y si queréis volver a vuestra madre,lo aceptaréis sin queja alguna.

¿Os queda claro?

Sí, majestad.

Música cortesana

Perdonadme,tengo asuntos importantes que tratar.

Vuestro hermanotiene claros sus objetivos.

A veces pienso que Dios dispuso

que tuviera el cerebroen la entrepierna.

Mirad a Alfonso,¿no le veis muy triste?

Muy triste y muy solo, sí.

Parece que en vezdel cumpleaños de su hermana

estuviera en un funeral.

¡Atención!

¡Su majestad la reinay la infanta doña Isabel de Castilla!

Hermano, seguid con la dama de antes,

ya tuvimos problemas con la madre,no los tengamos también con la hija.

Estáis bellísima, Isabel.

¿No es cierto, Alfonso?

El vestido es precioso, hermana.Un poco escotado para mi gusto,

pero cuando a la reinase le mete algo entre ceja y ceja...

Todos sabéis

que no me gustan las celebraciones

y que más de dos personasson multitud para mí.

Pero hoy es un gran día:

mi hija, la princesa Juana,crece sana y feliz

y hoy cumple mi querida hermanasu mayoría de edad.

Felicidades, Isabel.

Como regalo de cumpleaños

os concedo algoque esperáis hace tiempo

y que os habéis ganadopor vuestra perseverancia:

podéis visitara vuestra madre en Arévalo.

¡Gracias, majestad!¿Has oído, hermano?

Pero tengo otro motivo máspara estar alegre:

os anuncio el próximo nombramientode mi fiel Beltrán de la Cueva

como maestrede la Orden de Santiago.

Pero si ese es el títuloque te dejó padre en testamento.

¿Qué has hecho, Alfonso?

¿Has oído eso?

(Iracundo): No estamos sordos,

no aguanto más,es hora de hacer valer mi juramento.

¿Me seguís?-Sin duda.

¡Aaay!

¡Qué alegríapoder volver a veros!

Isabel, estáis hecha una mujer.

Sí, pero recordad que sigo siendovuestra hermana mayor.

¡Beatriz!

¡Alfonso!¡Qué alegría!

¿Y mi madre?

¿Dónde está nuestra madre?

Os acompañaré a verla.

El almirante don Fadrique,el conde de Benavente,

el conde Manrique; conde de Paredes,Diego Estuña; conde de Miranda,

el arzobispo Carrillo.

¿Estáis seguro, don Diego?Lo estoy, señor.

Todos preparan algocontra vuestra majestad

bajo el mando de Pacheco.

Y aún... hay más.

Ahorradme la lectura,os lo ruego.

Es un acta notarial,

tiene la misma fechaque cuando firmamos lealtad

a vuestra hija doña Juana.

En ella Pacheco da fede que juró lealtad por la fuerza

y de que...

Es tan grande la infamia,que me cuesta decirla.

¿De qué da fe ese traidor?

De que vuestra hijaes hija de la reina,

pero no vuestra,sino de don Beltrán de la Cueva.

(Grita indignado): Hijo de puta.

Ha estado preparando estodurante todo este tiempo.

Alfonso e Isabelserán sus próximas piezas

si no lo evitamos.

Beltrán... ¡Beltrán!

Hay que traerlosa la Corte de inmediato.

(Susurra): Madre,

somos nosotros.

¿Vosotros?

Sí, Isabel y yo, Alfonso.

No..., tu no eres mi hijo.

¿Dónde están mis hijos?

(Llora): ¿Dónde están mis hijos?

Para esto he regaladola Orden de Santiago,

para ver a una madreque ni me reconoce ya.

¿Dónde están mis hijos?Madre.

Portazo

Madre, tranquila.

Tranquila, tranquila.

Vamos, por favor, comed algo,

que sin comerno se llega a ninguna parte.

Gracias, Clara,pero no tenemos mucha hambre.

Yo también voy a tomar el aire.Os ruego que os quedéis, Alfonso.

¿Para qué, Chacón?

¿Vais a decirme la verdad?

¿Vais a decirmeque mi madre ya estaba enferma

la última vezque nos visteis en la Corte?

¿Qué hubierais ganadosabiendo la verdad?

¿Tú lo sabías?

Lo supe desde el instanteque le vi la cara a don Gonzalo.

¡Me tomáis todos por tonto!¿Por qué no me lo dijiste?

Porque a veces es más importantela responsabilidad que la verdad.

Siempre tienes palabras para todo,hermana,

pero a veceslas palabras no bastan.

¿Qué está pasando, don Gonzalo?

¿Sigue mi madre en sueñosllamando a don Álvaro de Luna?

Sí.

Es hora de que me expliquéistodo lo que tenga que saber.

Era mi maestro y mi mejor amigo.

Nunca nadie defendióa vuestro padre como él.

Luchó contra los noblesque hacen de Castilla un avispero

y eso fue su perdición:

Pacheco logró que el rey firmarasu sentencia de muerte.

No lo entiendo,

si eran tan amigos...

A veces los reyes son débiles

y aceptan cosas terriblespara conservar el poder.

Pero el rey Juan no pudo soportarla pena por lo que había hecho

y murió en un año;vos teníais apenas tres.

Y mi madre empezó con sus delirios.

¿Y por qué quiso mi padreque fuerais vos mi tutor,

el mejor amigo de don Álvaro?

Por mala conciencia y porque sabíaque os sería siempre leal,

y quizá porque yo no tengola ambición de poder de don Álvaro;

no lo sé.

Me limito a cumplirel honor que me concedió.

Y si no tenéis ambición,¿qué os mueve a seguir luchando?

Quiero que Castillase quite de encima

los nobles que le chupan la sangre

y que no dudan en asesinarcuando les viene en gana.

Quiero una Castilla con un reyque mande y no se deje mandar.

Sueño con eso todas las noches.

¿Me permitís compartir ese sueño?

Nada me haría más feliz.

Señor, lo siento,

pero traigo órdenes del reyde llevar a los infantes a la Corte.

Alfonso ya está fueracon mis hombres.

¿Qué ocurre?

No es momento para explicaciones,alteza debemos partir de inmediato.

No sin antesdespedirnos de nuestra madre.

Algún día haré pagar a Enriquepor todo esto.

Cálmate, Alfonso,hay que mantener la calma.

Debemos evitar mostrar dolor o penaporque eso nos hará más débiles.

Ya llegará el día

en el que los que nos alejande nuestra madre

se arrepientan de haberlo hecho.

¿Y si no llega el díaen el que pase eso?

Juro por Dios que llegará;

no haré otra cosa en la vidaque luchar por eso.

Niegan que nuestra hijatenga derecho a heredar el trono,

¿qué más tenéis que pensar?

¡Aquí están nuestras exigencias!¡Habrán de ser aceptadas!

Un Mendoza nunca traiciona a su rey,ni siquiera cuando se equivoca.

El rey negociará,ha convocado una reunión en la Corte.

Para vivir así,no merece la pena ser hijo de rey,

mejor haber nacido campesino.

Castilla está dividida en dosy Alfonso e Isabel están en medio.

No queremos a nadie a nuestro lado.Será el doncel de vuestro hermano.

¿Doncel?Espía, querréis decir.

Aceptaré todas vuestras condiciones,todas excepto una:

no desheredaré a mi hija.

¡Ni se os ocurra!

No os quiero ver cerca de mi hija

o volveré a prohibirosque paseéis libremente por palacio.

Debemos convencer a los noblesque todavía están indecisos:

ofrecerles cargos en el futuro,sobornarles si es preciso.

Si vais a seguirnos,no os acerquéis más de veinte pasos.

Tienen que pensarque negociamos de buena fe,

darles algo importante.

¿El qué?A Beltrán de la Cueva.

¿Cómo es posibleque no lo veáis?

Matadme, y la guerraque tanto queréis evitar

empezará mañana mismo.

¿Por qué nos hacen esto?

¡No sabéis lo que se esperade una mujer de la familia real!

Que tenga más dignidadque la vos tenéis.

Todo está preparado,

el arzobispo Carrilloos espera en las caballerizas.

¡Basta!Quieren que el rey firme, ¿verdad?

Si no, nos matarán.

Yo cumplo con mi obligación.-Tenéis un gran futuro, Gonzalo.

Sois el rey, ¿no?,nacisteis para mandar.

Algún día le diré a la reinalo mucho que la odio.

Por Castilla.(Todos): Por Castilla.

Tengo que evitar la guerra.

¿Calculáis las consecuenciasde esa decisión?

¡Viva el rey Alfonso!(Todos): ¡Viva!

¿Qué le daremos a cambio?A Isabel.

Hay que evitar esa boda como sea,

si el rey de Portugal pone sus tropasal servicio de Enrique,

todo lo que hemos hechono servirá para nada.

Los nobles se están dividiendo,sin Pacheco no son nada.

No voy a negociar con el rey,voy a sacarle de palacio y traerle.

¿Pretendéis secuestrarlo?

Si realmente está pasando algo,cuanto menos ruido hagamos, mejor.

¿Qué está pasando aquí?

Subtitulación realizadapor Cristina Rivero.

Capítulo 1 de Isabel

Isabel I de Inglaterra y María Estuardo

Otra Isabel, también primera, pero en este caso de Inglaterra. La hija de Enrique VIII con Ana Bolena llegó al poder tras la muerte de su medio hermana, María. De su mandato destaca la rivalidad mantenía con su prima, María Estuardo, reina de Escocia, la cuál fue llevada a la televisión con Reinas, una cooproducción española e inglesa que puedes disfrutar en RTVE Play.

57.28 minTranscripción completa

Felipe II, el monarca más poderosodel siglo XVI,

luchó denodadamente por mantenerel catolicismo en todos sus reinos,

especialmente en Europa,

donde un crecimientodel protestantismo

ponía en peligro su objetivo.

Isabel I de Inglaterra,

la reina virgencon una vida llena de enigmas,

momentos dramáticosy extravagancias,

estuvo muy cerca de casarsecon Felipe II,

quien ya había sidoRey de Inglaterra

tras su bodacon su hermanastra María Tudor,

apodada "La Sanguinaria".

Su inteligencia y cultura

hicieron que Isabelconvirtiera a Inglaterra

en uno de los paísesmás poderosos de Europa.

María Estuardo, reina de Escocia

con derechossobre el trono de Inglaterra,

católica en un país protestanteal que llegó llena de dificultades,

expulsada de Francia cuando enviudóde su primer marido, Francisco II,

y que se convertiráen la reina mártir.

Tres personajesque entrelazaron sus destinos

en la construcciónde una nueva Europa.

¿Nerviosa?

Bueno, no sé...

Emocionada tal vez.

Cuando embarqué, me sentía triste

y ahora estoy encantadade regresar a casa.

Ya se ve tierra, majestad.

(Graznido)

(Graznidos)

Cuando me fui de aquí,solo tenía cinco años.

Apenas tengo recuerdosde mi infancia.

Volvéis a Escocia como reina,mi señora.

Y seréis recordada para siempre.

(Murmullos)

¿Es aún bienvenido?

Majestad, la tormenta atrasónuestra llegada. Sin duda...

Sin duda, esta es unade las muchas dificultades,

pero... gracias de todas formas,mi fiel Melville.

Actúa con completa humanidad.

-Bienvenida, majestad.Levantaos, por favor.

Disculpad... que no hayan venidootros dignatarios a recibiros.

Señor alcalde, no se preocupe.

Nuestra partida desde Francia fueapresurada y la cruzada no ayudó.

Un carruaje os llevaráhasta el castillo.

Vuestro hermano y el resto de loresos aguardan.

Prefiero ir a caballo.

Mis doncellas me acompañarán.

Como gustéis.

Gracias, señor alcalde.

No olvidaré su bienvenida.

(Relinchos)

(Relinchos)

(Trinos)

Como podéis ver, no es precisamentela corte de Francia...

No necesito un gran palacio.Prefiero construir un gran reino.

Sed bienvenida, majestad.

Gracias, hermano.Esperaba veros en el puerto.

Caballeros, es un honor estar aquí.

Espero hacerme acreedorade este recibimiento.

Por favor, aceptad

este pequeño obsequio como pruebade nuestro respeto y admiración.

Una Biblia...

Muy oportuno.

Sé que están alarmadosporque soy católica,

así que quiero aclarar este asuntocuanto antes.

Majestad, no os preocupéis.

Ya habrá tiempo...

Mi primera resolución comoreina de Escocia será no alterar

el estado religioso del país.

-Una resolución muy acertada,majestad.

No he terminado.

Pero demando reciprocidaden dicho acuerdo.

Es decir, tanto yocomo mis sirvientes seguiremos

profesando la fe católicasin ningún tipo de inconveniente.

(GRITANDO) ¿Es que acasopensáis celebrar misa aquí?

Sí, mi vociferante amigo.

En la intimidad de mi palacio.

Si celebráis la misa,seréis culpable de idolatría.

En Escocia, un pecado más graveque el asesinato.

Dejadme adivinar.

No me cabe la menor dudade que estoy hablando con John Knox,

líder de la Reforma protestante.Así es, el mismo.

Conozco vuestros escritos,reverendo.

Me asombró especialmenteel que publicasteis

contra las mujeres gobernantes.

Obviamente, no os gustamos.

La monarquía femenina es repugnante.

Una mujer con poderes una aberración de la naturaleza,

y, como tal, debe ser exterminada.El Antiguo Testamento

ofrece el camino a seguir:Jezabel, Athalia...

Decididamente,no os gustan las mujeres.

Solo cuando se salen de su cometido.La Biblia lo dice...

Interpretáis las Sagradas Escriturasa vuestra conveniencia.

Me interrumpís.

Es uno de los privilegiosde ser vuestra reina.

Seguro que más de unode los presentes daría su fortuna

por haceros callar para siempre.

(Risas)

Refrescadme la memoria, hermano.

Si, como dijo San Pablo,

"no hay más poder queel que procede únicamente de Dios

y los poderes vigentesestán investidos de Dios",

¿cómo justificáisel asesinato de reyes

que proponéis en vuestros libros?

Cuando el reyno es digno de su pueblo,

el consejo de loresdebe tomar el control

en nombrede Nuestro Señor Jesucristo.

Recordadme qué significa "cinismo".Señora, ¿me insultáis?

¡No! Pero no pongáis en dudami autoridad.

Mi cortesía tiene límites.

Si vuestros súbditosos aceptan como su reina,

tendré entonces que vivirbajo vuestra autoridad.

(SARCÁSTICA) Bien, bien...

Esa actitud os hará gozarde buena salud.

Y ahora, si me disculpáis,

tengo mejores cosas que hacerque discutir con vos.

¡Majestad!

¿Perdón, señora?

Si vivís bajo mi autoridad,

debéis dirigiros a mícomo "majestad".

-Estaréis cansada, majestad.

Caballeros,

debemos dejar sola a la reina.

Gracias por su presenciay sus atenciones, caballeros.

Creo que me quedaun arduo trabajo por hacer.

¡Amigos,

me alegro mucho de veros!

-¿Su majestad sigue cazando?

-Deben estar a punto de regresar.-Hace tiempo que partieron.

-Seguro que están cobrandobuenas piezas.

¡Hermana,qué sorpresa tan agradable!

No os esperaba.

Mateo.

-Majestad,

sabemosque la reina Isabel de Inglaterra

está financiandoa Guillermo de Orange.

¿Isabel?

(RÍE)

Está arruinada.

-Precisamente necesita expandirse.

-Eso...se arregla con nuestro ejército.

-Perdonad que discrepe.

Ya ha habidosuficiente derramamiento de sangre.

El apoyo de la Santa Sede es básico.

Recordad nuestros tratoscon su Santidad.

-Mejor siempre

la diplomacia que las armas.

Tengo que dominarla situación lo antes posible.

Europa está al borde del desastre.

Caballeros, en marcha.

-Majestad, deberíais descansar.Vuestro último ataque de gota...

Lo primero son mis vasallos,

la justicia y mantenerel orden en el imperio.

¿Y su salud?

Está en manos de Dios, Él proveerá.

Vamos a palacio, el tiempo apremia.

Querida hermana,

tendrás que cuidar de nuevoal príncipe Carlos.

Él te adora y es pieza fundamentalen el futuro de Europa.

-Será un placer, hermano.

¡Su majestadla reina Isabel de Inglaterra!

(Carraspeo)

-Majestad.Estáis más bella que nunca.

Sois muy halagador, "sir" Hawkins.¿Qué me traéis?

Un grupo de nativos de Sierra Leona.

¿Salvajes?

No exactamente, majestad.Son una raza trabajadora.

Con la disciplina adecuada

pueden ser muy útiles.

(HABLA EN OTRA LENGUA)

Por su tono, no sé si estásaludándome o insultándome.

Están felicespor encontrarse ante su majestad.

Y desean haceros un regalo.

Es precioso. Gracias.

Si os complace, majestad,

bailarán para mostrarossus capacidades artísticas.

Y mientras tanto,me gustaría hablaros

de mis futuros proyectos.

-Hum...

Que así sea.

(Suena música de percusiones)

(Bailan al compás de la música)

-Majestad,próximamente quiero encabezar

otra expedición a Sierra Leona.

Y deseáis que yo la financie,como si lo viera...

Si me permitísexplicaros su objeto...

-¿Importar bailarines?

-Escuchadle, señora.

-Como ya os he dicho,

Sierra Leona es una tierrade hombres fuertes y trabajadores.

Podemos comprar hombresy convertirlos en esclavos.

¿Pretendéis llenar Inglaterrade esclavos desnudos?

Desde luego que no, majestad.

Pero en el Nuevo Mundolos necesitan.

Si compro esclavos en Sierra Leonay los vendo en Santo Domingo,

el beneficiopuede ser muy cuantioso.

Esto empieza a interesarme.

Con lo obtenido,traeré productos del Nuevo Mundo

que venderé aquíy multiplicaré los beneficios.

Si todo sale como espero,

podremos crear una ruta comercialque enriquezca tanto

a su majestadcomo a su siempre colaborador.

¿Qué necesitáis?

Tres barcosy dinero para comprar esclavos.

Os daré tres barcos.

¿Y el dinero?

¿Por qué comprar algoque se puede obtener gratis?

He oído que esos barcos negrerosportugueses navegan sin escolta.

Comprendo, majestad.

Lord Cecil,despachad con "sir" Hawkins

los términos del acuerdo.

-Como ordenéis, majestad.

-Brillante y perversa, como siempre.

Todo el mundo creeque nado en la abundancia.

Nada más lejos de la realidad.

Bueno, es mejor así.También creen que eres virgen.

Nada más lejos de la realidad.

(Sigue la música de percusiones)

(GRITAN)

(ENFADADO) ¿Reinar?

¡Por encima de mi cadáver!

-Fue coronada reina de Escocia

cuando apenas tenía unos meses,hace 18 años.

Para ser una potencia europea,alguien debe llevar nuestra corona.

-Pero no una mujer...,y mucho menos católica.

Si le damos el poder, nos arrastraráa la perdición, como hizo Jezabel

en Israel.-Cálmese, reverendo.

Que lleve puesta la corona...no significa que tenga el poder.

Aquí está bien. Sigamos.

A ver...

Me encanta, muy bien.

Esas cortinasquedarán perfecta aquí.

¿Está todo a vuestro gusto,majestad?

Por favor, en la intimidadtratadme como lo que soy.

Vuestra hermana.

Es un honor serviros,querida hermana.

Creo que juntosharemos grandes cosas.

No dudo en que me serviréis bien,hermano.

Quiero presentaros a David Rizzio,mi consejero particular.

¿Consejero?Creí que solo erais un músico.

Tengo la suerte de que mis consejossuenan a música

en los oídos de la Reina.

Él es lord Maitland,mi mano derecha.

-A su servicio, majestad.

Señor Rizzio...

Hermano, es bien sabido por vos

que abandoné este paíssiendo una niña.

Así que os necesitaré para ayudarme

a gobernarlo.-Será un honor.

En Francia

me asegurasteis que no ambicionáismi corona. Por eso quiero apoyarme

plenamente en vos.

Los bastardosno tenemos ese tipo de ambiciones.

No nos podemos permitir

tal lujo.

¿Y qué otras ambiciones se puedenpermitir los bastardos, señor?

Supongoque las mismas que vos, Rizzio.

Que mi hermana sea feliz

en el país que le ha tocado reinar.No dudo que seré feliz...

Y ahora, si me disculpan,estoy agotada del viaje.

Quiero descansar antes de la cena.Muchas gracias por todo, hermano.

¿Qué opináis?

-Es inteligente,segura de sí misma...

-Muy atractiva,y creo que ambiciosa.

Tiene la fuerza de los Estuardo.

-Son nuestros genes.

-¿Será controlable?-Soy el regente.

Y su hermanastro.

Está estrenando juguete,démosle tiempo.

-El que me preocupaes ese tal Rizzio.

-Demasiada confianza con la reina.-Bueno, es su consejero.

-En la intimidad, puede.

Pero tengo entendidoque es un espía de la Santa Sede.

-¿Un tentáculo del papa?

¿Por qué en Escocia?

-Pura ambición.

Así tendríaEspaña, Francia y Escocia

bajo su influencia católica.

-Claro. Si María afianzasu reinado católico,

Isabel estará rodeada.

-Una alianzay algo de dinero bien invertido,

y los inglesespueden verse borrados del mapa.

-¿Y eso nos conviene? No me gustaríaver a la Santa Inquisición

asesinando gentepor los prados escoceses.

-Bueno...

No adelantemos acontecimientos.Aquí puede pasar de todo.

-Desde luego.

Últimamente,los reyes caen como moscas.

(Caballos al trote)

(AZUZA AL CABALLO)

(AZUZA DE NUEVO)

(RÍE SATISFECHA)

Una vez más,la yegua gana al semental.

Eres imprudente. No esuna buena cualidad para una reina.

Y tú, demasiado lento.

Buena cualidad para un amante,pero mala para un jinete.

¿Otra carrerahasta las caballerizas?

Eres incansable.

¿Quieres acabar conmigo?

Todavía no,es que me encanta... cabalgar.

(Golpes y voces de espadachines)

Lord Cecil os está esperando.

-"Eso es imposible".

María no firmará el tratadosegún está redactado.

-No podemos tenerdos reinas en la misma isla.

¿Me habéis llamado para conspirar?

-Vaya, ¿os escandalizáis?Creía natural la traición en vos.

-Solo si el fin lo requiere.

De vos se dice que eliminaríaisa vuestro propio padre

si os sintierais amenazado.-¿Lo creéis así?

-Sí, ¿por qué?

-Nunca haría eso.

¿Tanto queréis a vuestro padre?

-Consideroque son más peligrosos los hijos.

-¿Entonces qué pretendéis?

-Una de las dos sobra.-No os andáis por las ramas.

-Nuestra verdadera amenazason España y Francia,

y dos reinas nos debilitan.

-Y por tanto...

-Me parece que enfrentarlas

es la solución.-Y que gane la mejor, ¿verdad?

-No. La peor será la que gane.

Es lo más conveniente.

(Gemidos)

Qué placer.

Qué sensación.

Sí, bastante mejor que cuando nosencerraron en la Torre de Londres.

Si nos hubieran encarcelado juntos,habría sido más morboso.

Para nada, querido.

Sin duda tu morbose multiplica ahora

por dejarte hacerlo con tu reina.

Que puede perdermeen cualquier momento

si no me convierte en su rey.

Los hombres, insaciable Robert,para lo único que valéis

es para copular, y, sinceramente,no todos con el mismo acierto.

Por lo tanto...

Insinúasque no siempre te satisfago...

Digo que los hombrestenéis fácil sustitución.

Cómo te gusta dominar...

Por nosotros.

Por que dure.

Cualquier día

te poseo por donde Dios manda...,

te dejo preñada...

y no tendrás más remedioque hacerme rey.

Te aseguro que Dios no se meteen semejantes intimidades.

Y no necesito un rey,sino un amante.

Y el trono, y un heredero.

¿Mío? Eso ni loca.Terminan convirtiéndose

en la mortaja de sus padres.

A la parejale dan razón de ser sus hijos.

No insistas más. Nunca me casaré,ni tendré un heredero

que me asesine por la nochemientras duermo.

Yo te protegería.¿Cómo?

¿Igual que protegiste a tu esposa?

Eres cruel.

Sabes que la quería

y que no estaba a su ladocuando sufrió el accidente.

Ella fue muy oportuna,y tú fuiste muy hábil.

La mejor virtudde las mujeres de mis amantes

es saberse morir a tiempo.

¿Cuántos ha habido

antes que yo?Me ofendéis, "sir" Dudley.

¿Olvidáis acaso que aún soy virgen?

-Majestad, lord Cecil

desea hablar con vos.Decidle que voy enseguida.

Buenos días, majestad.

¿Recordáis que os he hablado

de lord Maitland,del consejo escocés?

Desde luego.

-Majestad.

Acabo de cumpliruno de mis más fervientes deseos.

Gracias.Nunca esperaría tal refinamiento

de un escocés.Debería conocernos mejor.

De quien me gustaría conocer

hasta el último detallees de mi prima, vuestra reina.

-Dicen que es especialmente hermosa.

¿Y eso a quién le importa?El físico no gobierna.

-En el caso de vuestra prima sí.

No os entiendo.

Con su belleza,

despliega tal encanto natural

que tiene totalmente fascinadoa su pueblo.

-No tiene nada que ver, los súbditosingleses adoran a nuestra reina.

¿Estáis llamándome fea?

-El talento y la personalidad

no necesitan estética.

Cada vez os siento menos escocés.

-Y cuanto más lo conozcáis,

más útil lo veréispara nuestra causa.

Es la mano derecha de Moray,

hermanastro y hombre de confianzade vuestra prima.

Buen aliado, lord Cecil.Siempre adelantándoos al futuro.

¿Puntos débiles?Ninguno.

Excepto...ligeros trastornos de salud...

Ah, bueno, y la persecuciónimplacable de John Knox.

¿Mi prima continúa celebrando misas?

-Todos los domingos.

Podría decirse que está convirtiendosu capilla privada

en un centro de conspiracióncontra su majestad.

-Peligroso.Hay que atajar eso cuanto antes.

En cuanto firmeel tratado de Edimburgo.

-Eso no lo hará jamás.

-¿Por qué estáis tan seguro,lord Maitland?

-¡Dudley, amigo mío!

Qué sorpresa,no esperaba veros aquí.

¿Os conocíais de antes?

-"Sir" Dudley tiene la habilidadde aparecer en cualquier sitio,

incluso donde no se le espera.Cuide sus descortesías.

Nunca estuve de acuerdocon ese tratado,

pero ahora nos puede venir bien.

Prácticamentenos habían invadido los franceses.

-Y Escocia erala entrada del catolicismo.

-Con María al frente, se renuevala situación de emergencia.

-He oído que proliferan las misaspor el norte.

Mi primapuede no ser peligrosa por sí misma,

pero me temoque la utilizarla contra mí.

La religión fortalecea los pobres y a los fanáticos.

-Su consejero privado, David Rizzio,

es en realidadun espía del Santo Padre.

-Si ese bastardo del papainterviene, nos estrangulará.

-Obliguemos a María a quese convierta a la fe protestante.

La describíscomo encantadora y presumida.

Eso coincide con frívola.

No esperará quitarme el trono,¿verdad, Cecil?

-Casada y con un heredero,eso sería imposible sin una guerra.

-Eso mismo la digo yoconstantemente.

-Con alguien que tenga nivelpara ser rey de Inglaterra.

Quiero reunirme con mi prima.

Voy a hacerle entender,que, si no firma,

en vez de su prima,me convertiré en su peor pesadilla.

¡Dudley!

Más grande, señor Bautista.Ha de ser más grande.

Este monasterio es un reconocimientoa los beneficios

que nos ha otorgado Dios.Y han sido muchos.

Como deseéis, majestad.

-Majestad,hemos recibido noticias de Escocia.

La reina María envía parabienesy espera reestablecer

el comercio con nuestro paísy el intercambio de embajadores.

Nos alegramosde su retorno a Escocia.

Su catolicismo pondrá en su sitioa esa hereje de Isabel.

-Nos convendría firmaruna alianza con ella.

-Eso pondría en pie de guerraa Inglaterra. Y tal vez a Francia.

-No tememos a nadie.

Poseemos el mejor ejército.Caballeros,

por favor...

María tieneuna cualidad que nos interesa.

-Por supuesto. Que es católica.Y que es viuda...

Y el príncipe está soltero.

-Majestad,el príncipe es demasiado joven.

Tiene 16 años.Los mismos tenía yo

cuando me casécon mi primera esposa.

Visión de futuro, caballeros.

Se lo he dicho muchas veces.

Majestad, permitidme que os presenteal hermano Rodrigo López de Segura.

Desea haceros un regalo.

"Libro de la invención liberaly arte del juego del ajedrez".

¿Lo habéis escrito vos?

-Así es, majestad.

No me convence este juego.

El rey no hace apenas nada.

Es la reinaquien ostenta todo el poder.

Al contrario, majestad.

Es un juego de estrategia.

El rey tiene la inteligencia.La reina solo es su instrumento.

Son como los leones.

La hembra caza para el macho,que es el dueño de la manada.

Y a veces es... sacrificadapara la supervivencia del rey.

Esto es demasiado peligroso,majestad.

Este bosque es conocidosobre todo por sus ladrones.

-Lord Cecil,

dejad de temblar como una novicia.

Quiero que el encuentrosea lo más discreto posible.

-Discreto sí, pero no temerario.

Por nuestro bien habría sido mejorque nos acompañase la guardia.

Habríamos llamado la atención

y todo el mundosabría que estamos aquí.

No es esa mi intención.

Este lugar es indigno

de una reina.

A mí me encanta. Lo he elegido yo.

¿Vos, hermana?

Le parecía misterioso y romántico.

Ellos nos pidieron el encuentro

y yo he decidido el sitio.

Me muero por ver la cara de mi primacuando entre aquí.

¿No os preocupaque vuestra prima

no os haya hechouna invitación oficial

y este encuentrosea un tanto irregular?

O bienlo ha querido hacer más íntimo

o se está protegiendode un posible desencuentro.

Sed prudente.

Isabel puede ser peligrosa.

Tranquilo, hermano.

Somos dos primas que lo único quequieren es conocerse personalmente.

Eso es todo.

Eso y que el hechode que seáis católica

choca frontalmentecon el Tratado de Edimburgo.

Que pretende obligaros a ratificar.

¿Y renunciar al catolicismo? Jamás.

No es solo vuestra fe. Un matrimoniocon un francés o español

y peligraríala soberanía de Inglaterra.

Todos países católicos.Es una buena idea.

Solo me casaré por amor.

Y si es un príncipe católico,muchísimo mejor.

Insisto, guardaos bien de Isabel.

Las mujeresson más civilizadas que los hombres,

incluso en Inglaterra.

Conducidmea vuestra mejor habitación.

Mary, ya sabeslo que tienes que hacer.

Ya han llegado.

¿Dónde está mi prima?

Aquí.

Lord Maitland, es mucho más bella

de como me la describisteis.

Querida prima,

ardía en deseos de conocerte.

Después de tanta correspondencia,es como si te conociera

de toda la vida.Eres tan bella,

tan...

Tan angelical.

Y tú prodigastanta seguridad y personalidad.

Ya me habían ponderadotu inteligencia

y tu capacidad de gobierno.

Espero no defraudarte.

Quiero presentarte a mis consejeros,lord Cecil y "sir" Robert Dudley.

Ah, "sir" Dudley,he oído hablar mucho de vos...

Debéis ser un gran consejero.

Majestad, nada me da más placerque servir bien a mi reina.

Dejadme que os presentea mi trovador particular.

A falta de un mejor consejero,

tengo un magnífico músico a mi lado.

Mi fiel... Rizzio.

-Majestad, como verá,

no le falta sentido del humor.

Espero que me recuerde.

Soy el conde de Moray,regente de Escocia

y hermano de la reina.¿Cómo poder olvidaros?

Fuisteis pieza fundamentalen la firma de nuestro Tratado

de Edimburgo.Prima, te traigo un obsequio.

Mi retrato.

Es precioso.

Me tienes que presentar al pintor.

¿No tienes un buen retratista?

Me gustan más los paisajes.

Se dice que al último pintorque la retrató lo mandó decapitar.

Toma, el mío. A ver qué te parece.

¡Oh!

¡Un anillo!

Es maravilloso.

-Majestades, tal vezpodríamos tomar un refrigerio

mientras hablamosdel tema que nos ha reunido aquí.

¿A qué os referís?

Yo he venido a conocer a mi prima.

Por supuesto, y yo también.Pero el tiempo es oro y, como sabes,

tu condición de católica,que yo respeto,

hace imprescindibleque ratifiques nuestro tratado.

¿Ese es el motivo?

Me parece un tema bastante delicado.Se firmó en mi ausencia

y sin mi consentimiento.Para que, entre otras cosas,

pudieras tenerun país en paz donde reinar.

Un país donde reino.¿Cuál es el problema?

Como católica,podéis concertar alianzas

que perjudiquen a nuestro país.-¿Por qué haría una cosa así?

¿Para apropiarse de mi reino,por ejemplo?

Soy descendiente de Enrique VII

y, por tanto, heredera al tronode Inglaterra. No tengo necesidad

de quedarme con nada que realmente

ya me pertenece.-¿Veis a lo que me refiero?

Puedes estar tranquila.

Nunca haría tal reclamaciónmientras estés viva.

Hay una obsesión patológicaa mi alrededor sobre mi sucesión.

El que no me quiere vercasada y preñada,

me quiere ver muerta.

-¿Muerta?

Eso no ocurrirá mientras yo viva.

Tranquilo, querido amigo. Tengola intención de sobreviviros

a todos.Ojalá pudiera decir lo mismo.

-¿Os sentís amenazada?

-De ninguna manera, goza del cariñoy del respeto de todos sus súbditos.

Pues...

como no queremosperder nuestros reinos,

mejor unidas que enfrentadaspor un tratado.

Completamente de acuerdo.Olvidémoslo.

Pero debes renunciar formalmenteal trono de Inglaterra.

¿Bromeas?

Ni puedo ni quiero renunciara un derecho divino.

¿Derecho divino?

¡Qué estupidez!

No tenemos alternativa.O estás conmigo

o estás contra mí.

-Majestades...¿Me amenazas?

Tu existenciaamenaza la paz de Inglaterra.

Y la tuya me priva de la corona.

Pero, tranquila, que no soytan ambiciosa y sabré esperar.

Testadura e ilusa como tu madre.

Mejor ser testadura

que ejecutada por adulterioy brujería como la tuya.

He venido aquí como prima y amiga

para reforzar nuestros reinoscon una alianza.

¿Qué alianza? Es una imposiciónen la que solo puedo perder.

Te creía más inteligente.Y yo a ti, menos autoritaria.

-Creo que es mejordar por terminado el encuentro.

-Estoy de acuerdo.

Tendrás noticias mías.Sí, por favor, mándame tu retrato.

Soldados,acompañadles a la frontera.

Sois responsables de su seguridad.

(Campanadas)

Como sabréis, me he propuestoretomar el Concilio de Trento.

Gran idea, santidad.Contáis con todo mi apoyo.

Las ideas reformistasde Lutero y Calvino

nos están haciendo muchísimo daño.No dejan de ser meros teólogos.

Herejes, sí, pero teólogos.

Me preocupan más quienesles sustentan desde el poder.

Isabel.

Santidad, si queremosque el mundo siga siendo católico,

debemos eliminar a Isabel.

Si no, el protestantismose extenderá por el Nuevo Mundo

y entonces ya no habrá remedio.

Duras palabras las vuestras.

Sobre todo, pronunciadasentre estas cuatro paredes.

Los herejes deben ser eliminadosde la faz de la tierra.

Aunque lleven corona.

Estoy de acuerdo con vos.

Vuestra Santa Inquisiciónha demostrado ser todo un acierto.

Una de las conclusiones del concilio

ha de ser extenderlaa Italia y Francia.

Muy acertado, santidad.

Pero acabarcon un pecador de Castilla

no es lo mismo que acabarcon la reina de Inglaterra.

Santidad...

¿Puedo ser directo con vos?Desde luego.

Vuestro predecesorme tenía una inquina extrema.

Nunca me perdonómis posesiones en Nápoles,

de donde era originario.Eso es agua pasada.

Nuestros enemigosaprovecharon esas malas relaciones.

Vos también pactasteis con Isabelcuando os convino.

Era la única formade que abandonara el continente.

En este juegohay tres participantes,

y la mayoría de las veces

Francia se acuesta como aliaday se levanta como enemiga.

Es lo natural de un francés.

¿Y Flandes? ¿Y Escocia?

No os preocupéis por Flandes.

Y en cuanto a Escocia,vuelve a ser católica, sí.

Que haya una católica en el trono

no significaque todo el país lo sea.

Escuchadme.

Si conseguimos hacernos con Escocia,entraremos en Inglaterra.

Francia ya lo pretendió...y le salió muy mal.

España no es Francia.

¿Qué sugerís?

Sugiero convencer a María

de la convenienciade contraer matrimonio con mi hijo,

el príncipe Carlos.

Excelente disparo, majestad.

Tenéis una puntería magnífica.¿Cómo lo hacéis?

Es fácil.

Imagino la cara de mi primaen lugar de la diana.

(Risas)

¿Es tan fea como dicen?Horrorosa.

Pero tiene aún más fea el alma.

Otro estupendo disparo, majestad.

Continuad vosotras.

Demos un paseo, Rizzio.

Aquí no, Rizzio, pueden vernos.

Es que no soporto verte así...Tan... preocupada.

No estoy preocupada,sino decepcionada.

Creí que Isabel sería más razonable.Te envidia.

Por tu inteligencia,pero sobre todo... por tu belleza...

¿Hasta dónde creesque sería capaz de llegar mi prima?

Hasta donde le permitamos.Deberíamos reforzar tu seguridad.

Acabas de preocuparme.No exageres. Nunca llegaría a tanto.

Teme por su trono y económicamenteno puede permitirse una guerra.

Podrías ser su principal objetivo.

Dame soluciones.

De sobra sabesque solo tienes una solución.

¿Cuál?Viene tu hermano.

Desde la reunión con Isabelestá tenso y agresivo.

No me fío de él.Pero ¿te fías de alguien?

Solo de ti, majestad.

Buenos días, majestad.Buenos días, hermano.

Por muy tempranoque venga a ver a mi hermana,

siempre os encuentro a su lado.

Para mí, los asuntos de la reinano descansan.

Y vos tampoco.Le pedía consejo

sobre cómo actuarante la actitud de mi prima.

Y yo iba a decirleque debe contraer matrimonio.

Me sorprendéis, Rizzio.

Por su egolatría, Isabel ni quierecasarse ni tener descendencia.

¿Adónde queréis llegar?

Si María se casa, los inglesesla verán como una reina responsable

capaz de garantizarel futuro de su país.

Eso no es tan fácil.Escoceses e ingleses tienen

grandes diferencias.Deja que termine.

Si termináis casándooscon un príncipe católico,

español o francés,

tendréis fuerzapara optar al trono de Inglaterra

e imponer vuestra religiónen ambos países.

Isabel no lo permitirá.

Será la guerra.A eso mismo

me refiero.

Habláis así porque no serála sangre de vuestro pueblo

la que corra en el campo de batalla.No me hagáis reír.

Masacrasteisa vuestros compatriotas aliados

con los franceses sin parpadear.¡Miserable!

¡Retirad esas palabras ahora mismo!¡Basta!

¿Desenvaináis ante mí?Discutiendo no arreglaremos nada.

Tenéis razón, majestad.

Creo que aquí estoy de más.Con su permiso.

Adelante.

Cuida tus provocaciones.No siempre podré defenderte.

Es mejor tener un enemigo fuerteque un aliado débil.

Con tu llegadaha perdido todo su poder.

Tendremos que andar con cuidado.

Necesito a Moraypara controlar a los lores.

No nos queda más remedioque acudir

a Maitland.

No me gusta Maitland.Siempre es demasiado amable.

Corre el rumorde que nos espía para Isabel.

Puestos a tener un traidor,

mejor que ese traidorsea de los nuestros.

Ese encuentro con Maríaha sido un completo error.

Está inquieta, furiosa...

-Eres su amiga,le pudiste aconsejar no hacerlo.

-Y tú eres su amante,y a ninguno nos hace maldito caso.

-No olvides que, antesde amiga o mujer, es reina.

-Bueno, es reina por accidente.

Parece que Maríano tardó en restregárselo

y recordarle que la reinade Inglaterra y de Escocia era ella

por sucesióny por designio... divino.

-Sí, bueno, María es el problema.

¿Dónde estabais?

Cuidando tu baño.

Si para eso hacen faltados personas, no quiero imaginar

lo que necesitaríais para gobernar.

-Tranquilízate. Si fuera por él,viviría cosido a tu falda.

Sí. Siempre que esa faldacondujese a un trono.

-¿Por qué...? ¿Por quéme haces pagar tus tensiones?

¿Qué te pareció mi prima?

¿Puedo ser sincero?

Ya has dicho bastante.

¿Cómo se puede ser tan estúpido?

Mi prima tienela agresividad de los débiles.

Pero, sin control,puede ser un peligro.

-¿Y cómo viste a su hermanastro,el regente Moray?

Sobornable,

adulador... y nada de fiar.

-Isabel,no tienes nada que temer de María.

Es hermosa...

y, al parecer, hacecon los hombres lo que le apetece.

Isabel, realmenteno entiendo lo que quieres decir.

Decide de qué lado estás antesde cometer un error irreparable.

(CON RABIA)Si ella pretende inquietarme,

yo haré que no pueda dormir.

No estáis comiendo nada, majestad.

Es desagradable,fría, calculadora y ambiciosa.

Olvidadla.

-Al menos mientras cenáis.

-Ya sabéis que los disgustosos afectan al estómago.

Y mi prima me corta la respiración.

Esta carta es un nuevo insulto.

Insiste en que abracela Reforma protestante.

-Os lo pido, majestad, comed algo.

Y por si fuera poco, ahora tambiénhe de preocuparme por mi hermano.

Majestad, señoras...

Se suponeque cenábamos en el gran salón.

No estoy de humor.

¿Es que... pasa algo?

Dejadnos un momento.Os llamaré más tarde.

Estás infinitamente mejor desnuda.

Eres un cínico.

¿A qué viene eso?

Dices que me deseas,

pero me obligas a ofrecermecomo esposa a toda Europa.

Me siento como mercancía.¿Tan pronto te has cansado de mí?

Tu matrimonio no tiene nada que vercon nuestra pasión.

Es una cuestión de estado.

¿Qué?¿El matrimonio o nuestra pasión?

El matrimonio.

Creía que los romanoserais más románticos.

Y yo, que las escocesaserais más frígidas.

Cualquier príncipe católiconos vale.

Incluso un infante.

Lo dicho,eres el romanticismo personificado.

Siento... ser tan pragmático.

¿Cómo me perdonarás?

Tú sabrás...

Oh, Rizzio.

Esta pasión me está volviendo loca.

¿Quieres que pare?

Si se te ocurre parar,haré que te corten... la cabeza.

Si mi prima es realmente virgen,no sabe lo que se pierde.

¿Por qué paras?

Tienes unas manchasmuy extrañas en la espalda.

¿Qué dices?

Y en la cara también.

(Puerta abriéndose)

Varicela.

-¿Es grave?

-Bueno, en los niños, no.

Pero en los adultospuede provocar incluso la muerte.

-¿Quién lo sabe?

-Aparte de nosotros, sus cuidadoras.

-Que no salgan de aquí.

Nadie debe conocerla enfermedad de la reina.

Nuestro futuropuede depender de ello.

-No os preocupéis, lord Cecil.

-Esto confirma mis temores.

Si la reina muere sin descendencia,puede ser nuestro final.

-Me he ofrecido mil vecesa ser su esposo.

-No insistáis, Dudley.

Ella no os consideradigno de ser su rey.

-No hablamos de dignidad.Estamos hablando de descendencia.

-Ya hemos tenido suficientesbastardos en nuestro trono.

-Pues no nos ha ido nada mal.

¿Deseabais verme, majestad?

Sí, lord Maitland.Iré directamente al grano.

¿Qué os parecería si os hicierami hombre de confianza?

Esta proposiciónme pilla por sorpresa, majestad.

Ya lo veo, os estáis ruborizando.

No sabía que entrevuestras virtudes estuviera la falta

de ambición.¿Qué decís?

¿Os interesa el cargo, Maitland?

Desde luego, majestad.

Muy honrado.

Con una condición.Decidme.

Debéis dejarinmediatamente de espiarme

para lord Cecil.

Majestad, no tengo palabras...

Me temo

que os hemos pillado in fragantiy ahora tenéis que cambiar de bando.

Otra vez.

Estáis ofendiéndome.Tranquilo.

Olvidaré vuestras indiscrecionessi a partir de ahora me sois leal.

Contad con ello, majestad.

Vuestra primera misiónconsistirá en viajar a España.

Quiero que tratéis la propuesta

de matrimoniocon el príncipe Carlos.

¿El hijo del rey?

Apenas es un niñoy goza de poca salud.

El clima escocés le sentará bien.

Partid inmediatamente y mantenedmeinformada de las negociaciones.

¿Qué va a hacer tu hermanocuando vea que ha sido sustituido?

¿Sustituido?

Sigue siendo muy útil.No admitirá su pérdida de poder.

Siempre tan suspicaz...

Iniciará una batalla.

Pues... le combatiremos juntos.

(Pasos a lo lejos)

Majestad...

Hacemostodo lo que está en nuestras manos,

pero la fiebre no remite.

Y las heridas por la caídano terminan de cicatrizar.

En esta inmunda ciudadde agua corrompida

y repleta de enfermedades.

Creí buena ideatrasladar la corte a Madrid,

pero empiezo a dudarlo seriamente.

-La ciudad está creciendo.

Muy pronto seráel reflejo de nuestro imperio.

Madrid no representa nuestroimperio, que se sustenta en la fe.

Tengo pensado un lugar más digno

y que reflejarála gloria de nuestro Señor.

Así que lo habéis intentado todo...

-Así es, majestad.

Todo no, mi buen amigo.

¿Qué es esto, majestad?

Es la momia de fray Diego de Alcalá.

Fue un santo en viday también lo es ahora.

Ayudará a sanar a mi hijo.

(Grito de terror)

Ya empieza a surtir efecto.

(GRITA ATERRADO)

Su cara es lo que me preocupa.Tiene muchas pústulas.

-"El ataque fue fuerte.-Mejor el desprecio"

que el aislamiento. ¿O has olvidadolos meses encarcelados?

-Ya pagarán por ello.

Lo juro.

-No puedo controlar a todos.

A mí por supuesto.

Lo contrario es sublevación.

-No creo que a vuestra reinale gustase si se enterara.

¿Qué estamos buscando?"Un marido".

Quiero casarme contigo.

"Dinero es poder".

"Y si Felipe acumula más poder,será nuestra perdición".

No podemos permitirlo.

"Las murmuracionesque llegan a mis oídos"

son traición.

¡Puedo ver en vuestro rostroel de Jezabel!

Siempre igual. ¡Fuera!-"La reina María os considerará"

un insulto.-¡Maldito bastardo!

¡Quietos!-"Es una batalla,"

no un juego de damas.Dad la orden.

¡Por María!

-"María ya tiene

un pretendiente.Como vos deseabais, un lord inglés".

¡Jamás!

Reinas - Capítulo 1: El regreso - ver ahora

Inés Suárez de Plasencia

Inés Suárez viajó a las Américas en busca de su marido. Una vez allí descubre está muerto, pero la vida le tenía preparado un camino largo. Junto a Pedro de Valdivia se encamina en la expedición de conquistar Chile. En las largas ausencias del español, era la de Plasencia la que actuaba como Gobernadora, cargo que ocupó en solitario, pero también cuando contrajo matrimonio con Rodrigo Quiroga. Ella era la que tomaba las decisiones más importantes de la ciudad de Santiago de Nueva Extremadura, e incluso llegó a defenderla subida en un caballo.

Su increíble historia fue llevabada a la literatura con la novela Inés del alma mía, de Isabel Allende, para más tarde convertirse en una producción audiovisual.

Ángela Merkel

En 2005 Alemania elegía a su primera canciller femenina: Angela Merkel. Cuatro mandatos, 16 años, en los que la política alemana se ha mantenido en el máximo poder, también en el europeo. No ha sido hasta el 2021 cuando ha decidido retirarse y por primera vez en unas elecciones no estará su nombre. Su retiro ha marcado un antes y un después en la historia de Europa, una historia que conocíamos gracias a un Documentos TV que puedes ver en RTVE Play.

59.00 minTranscripción completa

(Música dramática)

Pragmática, camaleónica,

austera, reflexiva,

estoica, racional,

negociadora incansable,

gestora de crisis, enigmática.

Tras Konrad Adenauer,Ludwig Erhard,

Kurt Georg Kissinger,

Billy Brandt, Helmut Smith,

Helmut Kohl y Gerhard Schröder,

la diputada Angela Merkel

ha sido elegida primera canciller

de la República Federal de Alemania.

¿Acepta usted la elección?

Señor presidente, la acepto.

Es usted la primera mujerjefa de gobierno

en Alemaniaelegida democráticamente.

Es una poderosa señalpara muchas mujeres

y seguro que tambiénpara algunos hombres.

-"Angela Merkel es una personalidadmuy interesante y compleja.

Es cautelosa,

pero cuando tiene confianza

es muy, muy abierta".

Esta precauciónproviene, por supuesto,

de su experiencia en la dictadura.

Creo que Merkel

ha garantizado la estabilidad

y la confianza de los ciudadanosen Alemania.

Es muy rápida.

Tiene mucho humor.

Lo que no se percibecuando la ves en televisión.

Inteligente,

íntima, traviesa,

pero a veces obstinada.

Es una políticamuy obsesionada con el poder.

También se beneficiade la debilidad de los demás.

Tiene un aura muy tranquila.

Justa en la discusión,dura en la decisión.

Estaba más metida en los temas

de lo que algunos podían imaginar.

Y era, por supuesto,una enorme trabajadora.

Estabilidad por un lado

y por otro inestabilidad y errores

que tendrán consecuenciasdurante mucho tiempo

y serán una hipoteca a largo plazo.

Ella es una profunda europeísta,

que ha ido creciendo en europeísmo

y que ha jalonado el europeísmo

con los intereses de su país.

Existe la necesidadde aprender siempre

algo nuevo sobre ella

y también la suposición

que tiene que haberalgo más detrás.

(Música dramática)

Si se quiere conocera Angela Merkel,

se tieneque haber estado en Templin.

Hay que sabercómo creció Angela Merkel.

Angela Dorothea Kasner

nació el 17 de julio de 1954en Hamburgo,

en la República Federal.

Llegó a Templin a muy corta edad

porque su padre,un pastor luterano,

decidió trasladarsea la República Democrática

para ejercer su pastorado.

No vivía en el centro de la ciudad,

sino en un complejo a las afuerasllamado Waldhof.

Allí también residían y trabajaban

personas con discapacidad.

"Era una isla en la RDA.

Una isla para la educación,

para la empatíay para la solidaridad.

Y parte de la normalidaden esa vida consistía"

en que el que es fuerteayuda al que es más débil,

porque este no puedearreglárselas solo.

Eso ella lo mamó de bebé.

Angela Merkel creció sabiendoque había dos estados alemanes.

"La familia estaba dividida,separada por el muro.

Por supuesto, Angela Merkel

está marcadapor la dictadura de la RDA.

En este sentido la liberades un motivo importante

y grande para todas sus políticas".

-"La señora Merkel aprendióa leer y a escribir aquí.

Angela Merkel siempre fueuna muy buena alumna.

Siempre fueuna de las mejores de la clase".

Pero también participabaen las pequeñas bromas

y travesurascon sus compañeros.

No era una aguafiestas.

¿Cuál era su asignatura favoritacuando era pequeña

y qué tipo de deporte le gusta haceren su tiempo libre?

Mi asignatura favorita...

A veces el alemán, también el ruso.

Me gustaba aprenderlenguas extranjeras, ruso e inglés,

y las matemáticas.

"Crecí en Brandeburgo,en Templin,

en la región de Uckermark.

y siempre me gustó ir a nadar allí,y todavía lo hago.

La futura cancillervivió hasta los 35 años

bajo un régimen comunista

y estudió física.

Como hija de un pastor protestante

no podía dedicarse a profesionesque pudieran tener

un impacto en la sociedad.

Su verdadera aspiración personalera ser profesora.

Su padre fue uno de los que intentóllevarse bien con el sistema.

Sus padres eranmás bien de izquierdas.

Su padre era pastor.

Pero un izquierdistaque se adaptó al sistema.

Hay quien ha querido verla postura de su padre

y la pertenencia de Merkela la FDJ,

la Organización Juvenil Comunista,

como muestra de apoyoal régimen de la RDA.

Fue secretaria de agitacióny propaganda de la FDJ.

Nunca dijo exactamentelo que hizo allí.

Lo dejó abierto.

Así que siguió la corriente.

Por decirlo brevemente,

en la RDA fue más bienuna oportunista.

Ni estaba en la oposiciónni con el sistema.

Ella siguió el juego.

-Más del 99 o 98 %

de los jóvenes de la RDAestaban en la FDJ.

-Si no hubiera estado en la FDJ,

nunca habría podido estudiardespués de hacer la selectividad.

Angela Merkelno es comunista ni lo fue.

Esta organización estabaen todos los ámbitos de la vida.

En principio siemprelo escondió bajo la alfombra.

Porque a la CDU,la Unión Cristiano Demócrata,

no le habría venidomuy bien tener una presidenta

que se había adaptadoal sistema en la RDA,

y que, en realidad, ni siquiera fueparte de los activistas

de los derechos civileso disidentes,

sino que se subió al carro al final

y de alguna manerafue hacia delante.

Eso es lo realmente increíble.

No suelo hacer juicios de valoren retrospectiva.

Hay muchas situacionesmuy discutibles

de Angela Merkelen tiempos de la RDA

en las que hubiera deseado

un poco más de distancia.

(Música dramática)

-"Angela Merkel suele estarcon frecuencia en Templin

los fines de semana.

También tiene aquí una casa".

La ciudad de Templin decidió otorgarla ciudadanía honorífica

a nuestra hija más famosa.

Es la únicaciudadanía honorífica que tiene.

"Dijo algo que me conmovió mucho.

Dijo que su ciudad natal es Templin

y que aquí esdonde se siente en casa".

(Música dramática)

Angela Merkel es hijade nuestra región

con las características clásicas.

Algo tímida,quizás un poco reservada.

Pero cuando empiezasa hablar con ella

es muy cálida.

Quizás un poco fría al principio,

siempre esperandoy pensando las cosas.

Creo que en nosotros también hayalgo de minuciosidad prusiana.

¿De dónde sacóesa voluntad de poder?

¿Es también una huellade los primeros años

el que sea muy reservada,muy cautelosa,

que nunca enseñe sus cartas?

-En realidad, la sorpresa es

que alguiende la Academia de Ciencias

decidiera, de repente,pasarse a la política en 1989.

Es bastante sorprendente.

El apellido Merkello tomó de su primer marido.

Después, en la Academia de Ciencias

conoció al actual, Joaquim Sauer.

Un investigadorde física cuántica con dos hijos.

Les gusta disfrutarde la naturaleza,

de la ópera y de la música clásica.

¿Cuál ha sido su experienciamás bonita en la vida?

Por ejemplo conocer a mi marido.

¡Oh!

(Música dramática)

El 9 de noviembre de 1989

la caída del Muro de Berlíncambió su vida.

El de la Bornholmer Strasse

fue el primer paso que se abrióaquella noche de euforia.

Angela Merkel cuando oyó la noticia

llamó a su madre.

Pero siguió con su rutinade los jueves y se fue a la sauna.

Al salir se acercó a este puente

por el que la genteestaba pasando al Oeste

e hizo lo propio.

Tomó una cerveza,

nunca ha dicho con quiény regresó a casa.

Al día siguientefue con completa normalidad

a trabajara la Academia de Ciencias.

Pero para Angela Merkel se abríauna nueva etapa en su vida.

La caída del Muro de Berlínnos demostró que los sueños

pueden hacerse realidad.

Nada tiene que permanecer como está

por muy altosque sean los obstáculos.

Tuvo la suerte de que el muro cayócuando estaba

en una edad en la que todavíapodía marcar la diferencia.

Aprovechóla oportunidad inmediatamente.

-"La conocí por primera vez

a finales del otoño de 1989".

cuando vinoa nuestra ofician provisional

del Despertar Democrático.

Un partido que yo mismo cofundé

para cambiar la RDA.

"Un día apareció por allíesta mujer

y dijo que le gustaríaunirse a nosotros.

No era una personacomo yo, por ejemplo,

que se había mostradoen contra del sistema

durante años.

Así que nunca diráque fue una heroína en la RDA".

Éramos ciudadanos que teníamosnuestros trabajos normales

"y nos alegrábamos cuando alguienvenía y decía: 'Quiero unirme'".

Había partidos nuevos

y entré en uno,el Despertar Democrático.

Y, de repente,hubo gente que dijo:

"Ah, la unificación alemana

debería venir un poco más despacio".

Y ni siquiera habíamos pensadoen si la RDA

iba a desaparecerdurante nuestra época.

En las elecciones de marzo de 1990,

las primeras libresen la antigua RDA,

el Despertar Democráticose presentó en alianza

con la CDU del Este,

que lideraba Lothar de Maizière.

Ganaron.

De Maizièrese convirtió en jefe del primer

y último gobierno democráticogermano oriental.

Le dije: "Te propongoque pongas a Angela Merkel

como portavoz del gobierno".

"Bueno", me dijo,"no puedo hacer eso".

"Ya ofrecí ese puestoa alguien de mi partido, la CDU,

y ha dicho que sí".

"Pero puedo hacerla viceportavoz".

Y luego Angela Merkel tuvo

mucha suerteen su carrera posterior.

El portavoz del gobiernotenía miedo a volar.

Es decir,

en todas las grandesreuniones políticas

que tuvo Lothar de Maizièreen Moscú,

en Washington, en París, en Londres,

no era el portavoz del gobiernoel que se sentaba a su lado,

sino la portavoz adjuntadel gobierno.

Lo que todos sentimosen común en Alemania

somos un pueblo.

-Querría preguntarpor qué eligió entonces a la CDU.

Estaba a favorde que la unidad alemana

llegara relativamente rápido.

Pensaba que el entoncescanciller Helmut Kohl

lo había hecho relativamente bieny en cuanto al orden económico,

estaba a favorde que quien quisiera

pudiera ser independientey crear empresas.

Me gustaba muchola economía social de mercado

y lo veía mejor anclado en la CDU.

(Música suave)

En las primeras eleccionesde la Alemania Unificada,

en diciembre de 1990,

gana la CDU de Helmut Kohl.

Kohl quería tener en su gabineteuna adecuada representación

del Este, quería una mujer,

y del Este e inteligente.

Y solo se me ocurrió una,

y esa era Angela.

-"En los gabinetes

de la Alemania Unidadde Helmut Kohl,

como mujer de Alemania del Este,

que además era protestante y joven,

era enormemente adecuadapara cubrir bastantes facetas".

En los nuevos estados federados...

En los nuevos estados federadostenemos que entender

que la libertad esmás que la ausencia

de coacción y opresión.

Siempre fueincreíblemente decidida y ambiciosa.

Y perseguíasus objetivos con gran precisión,

planificando con mucha antelación.

Creo que aprovechósus primeros años

en la República Federal

para conocer bien la políticay aprender cómo funciona.

La CDU-CSU es

un partidoextremadamente conservador.

Y Angela Merkel básicamentesolo pudo llegar,

o solo pudo ser aupada a la cima

gracias al apoyo de Helmut Kohl,diría yo.

¿Ha entendido usted realmente

que esta cuestión se refieremenos a mis convicciones básicas

que a lo que tengo que hacersegún la ley

y el orden?

Ministra de la Mujery de la Familia,

después de Medio Ambiente.

Cuentan que lloróen un consejo de ministros

porque no le dejaban hacersu política.

Pero cuando estalló el escándalo

de las cuentas secretasde Helmut Kohl,

dio un paso al frente.

Lamento que la consecuenciade este proceder

sea la falta de transparenciay de control

e incluso posiblemente violaciones

de las disposicionesde la ley de partidos.

No era mi intención,

solo quería servir a mi partido.

Cuando quedó más claroes cuando dijo públicamente

a Helmut Kohl,el icono de la CDU,

"Has cometido un grave error

que nunca deberías haber cometidocomo canciller".

Se atrevió a hacer algoque Schauble, por ejemplo,

no se atrevió a haceren ese momento.

Corrió un riesgo enorme.

A partir de ese momento

podría haber estado muertapara la CDU, pero no ocurrió.

Fue un paso muy valiente,pero también fue decisivo

que como secretaria generalescribiera el famoso artículo

en el "FrankfurterAllgemeine Zeitung"

en el que dejaba muy claroque eso no se podía hacer.

Se desmarcó claramente.

Nadie la habría creído capaz de eso.

Y muchos, ni siquiera hoy,la creen capaz de esa dureza.

Es parte del secreto de Merkel,

que no se deja pillaren el ejercicio del poder.

Entre bastidores es muy dura.

El hecho de que Angela Merkelno haya crecido en la política

de Alemania Occidental,

siempre ha sido una ventaja,porque era independiente.

Eso ha sido muy, muy decisivopara su carrera.

No estaba en deuda con nadie.

Podía actuar libremente.

Para las bases del partido

se convierteen la tabla de salvación.

Lo peor ha pasado.

Lo hemos esclarecido.

Y podemos estar orgullososporque lo hemos hecho

nosotros mismos.

Es la gran esperanza de la CDU.

En el congreso de abril del 2000

rinde homenaje a Kohl

y advierte a sus rivales políticos.

La obra de Kohl,su obra, Helmut Kohl,

sigue siendohistóricamente impresionante.

Queremos serla fuerza motriz en Alemania,

volver a ser el número unoy tenemos un objetivo claro:

el triunfo electoral en 2002.

Para eso, queridos amigos,

hay que trabajary entusiasmar a la gente.

Que se prepareel gobierno rojiverde

porque ahora volveremos a la carga.

-Cuando Angela Merkel

se convirtió en la líderdel partido en el año 2000,

muchos creyeron que erapor un corto período de tiempo,

que era solo una transición,una transición de Helmut Kohl.

-Por supuesto eso quiere decir algo,

cuando derribas a tu propio mentorde esa manera.

Hay que tener instinto de poder.

Sus competidores,los hombres de la CDU,

la subestimaron.

Y los apartó a todos uno tras otro.

-Tenía un enfoque diferente,un lenguaje muy diferente.

Recuerdo el primer discursoante el bloque parlamentario.

Todos pensamos: "Bueno, ahora vienealgo completamente diferente".

Pero no teníamos clarohacia dónde iba.

En 2002,el ultraconservador Edmund Stoiber,

del partido hermano bávaro CSU,

se imponecomo candidato a la cancillería.

pero pierde ante el socialdemócrataGerhard Schröder.

Merkel espera.

Tres años despuésella será la candidata.

Las direccionesde los partidos CDU y CSU

han nominado hoy a Angela Merkel

como la candidata a la cancilleríade los partidos de la unión

para las elecciones parlamentariasde este otoño.

(Aplausos)

Quiero servir a Alemania.

Alemania puede hacerloy juntos lo haremos.

Angela Merkel

nunca dejé entrever que tuvieraalguna ambición política,

sino que ella es convincente.

No perdía mucho tiempoen discusiones ideológicas,

en cuestiones demagógicas.

-Vimos que se convirtióen canciller en poco tiempo.

Fue en 2005, tres años después.

Y eso fueuna sorpresa para algunos.

Los rojiverdes han sidodestituidos en Alemania

y eso es una buena noticia.

La campaña electoral ha terminado

y ahora se trata de formarun gobierno estable

para el pueblo de Alemania.

Gana por escaso margen, pero gana.

El perdedor, Gerhard Schröder,se resiste a reconocer su derrota.

Recuerdo muy bien esa noche,

aquel famoso debate televisivocon Gerhard Schröder,

ya estaba algo borracho y le dijocosas realmente inaceptables.

¿Cree usted seriamente

que mi partido aceptaría una oferta

de conversacionesde la señora Merkel

en esta situación

en la que dice que le gustaríaser canciller?

No logrará una coaliciónbajo su liderazgo

con mi partido socialdemócrata.

Eso está claro, no se engañe.

Ella mantuvo la compostura.

No pestañeó y pensé:"Bueno, se acabó".

Pero ella solo pensóen cómo lo hago ahora

y al final lo logró.

En primer lugar los rojiverdeshan perdido las elecciones,

ya no tienen mayoría.

Estamos dispuestos a aceptarel resultado electoral

tal y como es.

Si somos la fuerza más fuerteen el Bundestag,

entonces somos la fuerza más fuerte.

Esa ha sidola voluntad de los votantes.

Poco más de dos meses después

Merkel inicia una nueva etapaen su vida

tras llegar a un acuerdode gran coalición

con los socialdemócratas.

Señora Merkel,¿qué va a hacer ahora?

¿Va a ser canciller de Alemania?

¿Cómo se encuentra?

Bueno...

pues me encuentro... estoy bien.

El 22 de noviembre de 2005

Angela Merkel se convierte

en la primera mujer cancillerde Alemania.

Me va muy bien

y estoy muy satisfecha. Estoy feliz.

Me eligiópara su primer gobierno en 2005.

Estuve en sus gobiernosdurante 14 años.

Y debo decirque la relación de trabajo

se ha convertidodesde entonces en una amistad,

lo que esbastante raro en política.

A lo largo de los añoshe podido observar

cómo ha crecidoen estatura política.

No se la tomó en serio.

Por un ladoporque la mujer del Este

era ajena a la sociedadde la Alemania Occidental.

Y porque la sociedadde Alemania Occidental

por muy tolerante que se crea

tampoco estaba acostumbrada

a que una mujer pudiera estaral frente del gobierno.

La gente era realmente muy escéptica

respecto a Angela Merkely se reía de ella.

Siguió adelante sin inmutarse.

Nunca fue una canciller glamurosay natural.

Ensayó durante mucho tiempo,

porque se dio cuentade que las mujeres

cuando quieren parecer enérgicassuelen levantar la voz.

Y eso suena histérico,chirriante y poco potente.

Por eso intenta bajar la vozdurante los discursos.

16 discursos de Año Nuevo

y uno a la nación por la pandemia.

Innumerables comparecenciasen el parlamento

y otras instituciones,

sintiéndose cada vezmás cómoda en el cargo.

Victoria en cuatro eleccionesgenerales consecutivas

y formación después,con más o menos dificultades,

de coaliciones de gobierno,

tres con los socialdemócratasy una con los liberales.

Ella siemprela canciller indiscutible.

Mi idea era y es

que quiero serla canciller de todos los alemanes.

Por supuesto también escucha mucholo que ocurre en la población.

Utiliza el poderporque tiene un objetivo,

pero nunca he tenido la impresiónde que esté completamente preocupada

por sí misma o que busqueel poder por el poder,

sino, por supuesto,para conseguir algo para el país,

para impulsar una causa.

-Tiene una forma increíblementetenaz de reunir conocimientos,

de resolver problemas.

Por lo que estámuy orientada a los hechos.

Y ese seráel secreto de su éxito al final.

Tengo un dicho que me ha acompañadodurante toda mi vida

y es la fuerza está en la calma.

Ha dado estabilidad y seguridad.

Bienes muy preciadospara los alemanes.

Nadie saberealmente cuál es su secreto,

el método para permanecertanto tiempo en el poder.

Me conoce y sabenlo que quiero abordar

y cómo lo hago.

Cuando negocia...

es muy precisa, muy dura,

pero siempre se asegurade que su socio negociador

no pierda la cara,

de que al final pueda saliry también pueda defender

la solución.

A la hora de la verdad

como persona perseguida,como persona atacada,

podrías contar con ella.

El antisemitismo, el racismo,

son cosas contra las que nuncase puede hacer lo suficiente.

La frontera se cruzacuando se predica el odio,

se agitan los prejuicios

o se acepta la violenciay el terrorismo

como instrumentos.

En nuestro país

todo el mundo de poder vivirlibremente y con seguridad,

independientementede su religión u origen.

Nunca más.

Es exigente como jefa.

Y es alguien

en quien puedes confiarcuando se ha acorado algo.

Entonces también lo defiende.

Y todo eso no es algo naturalen la política.

También ha sido muy leala su personal.

Siempre nos ha apoyadocuando estábamos bajo presión.

Se escudriñan sus gestos,sus palabras,

hasta sus chaquetasy la forma de colocar las manos.

Ella calla, no desvela nadaque no quiera desvelar.

No tiene vanidad en el sentidode necesitar joyas caras

o trajes caros o puroscomo Gerhard Schröder.

Siempre va de forma modesta sin más.

-Ahora lleva una especie de uniforme

y lo encuentroabsolutamente comprensible,

porque creo que no tieneningún interés

en pensar qué ponerse cada día.

-Ha conseguido imponerseen las reuniones visualmente

con solo llevarunas americanas de colores.

En contraste con todos los trajesgrises que llevan los hombres.

Recuerdo la inauguraciónde la Ópera de Oslo.

Llevaba un vestidocon un escote pronunciado

y fue inmediatamente comentado.

Era casi como si Alemaniase sobresaltara

al descubrir que después de todohabía una mujer en ella.

Es un nuevo tipo de modelo a seguir.

Ha inventado un nuevo tipode mujer pública.

Es bien sabidoque la señora Merkel

no se considera feminista.

¿Se considera usted feminista?

Es una reacción.

La historia del feminismoes una historia

con la que tengo coincidencias,

pero también diferencias.

Y no me gustaría ponermeuna etiqueta que no tengo.

Alice Schwartzy otras muchas mujeres

han luchado muy duro.

Y ahora llego yo, me aprovechode los éxitos y digo:

"Sí, soy feminista". Es genial.

¿Quién aquí se considera feminista?

Solo quiero que todas las mujerestengan libertad de elección,

que tengan oportunidades,que puedan aprovecharlas

y que puedan sentirse igualesen todas partes,

y estar realmente orgullosasy felices de sí mismas.

Si esto es ser feminista, lo soy.

Entonces yo también.

-Siempre ha prestado mucha atencióna la promoción de la mujer

y al apoyo a las mujeres.

Observé al principio de su épocacomo líder de la oposición

y luego como joven canciller

que muchos hombresintentaban ser dominantes,

hasta el punto de ser insolentes,

muy agresivos.

-La vida de Merkeles puro feminismo.

No tiene que decir: "Soy feminista".

Ahora las generaciones de niñosestán creciendo

y para ellos es normalque se trate de una mujer canciller.

Puede que ni siquiera imaginenque pueda ser un hombre.

He escuchadoa los amigos pequeños de mis amigos

y conocidos y también de otrosque ya preguntan:

"Mamá, pero ¿puede un hombre llegara ser canciller federal?".

Desde el punto de vista feministadebería haber hecho mucho más.

-Si pudiera ser otra personapor un día, ¿quién sería y por qué?

Tengo que ser honesta y decirque si no tuviera que entrenar,

si no tuviera que hacer todo eso,

me gustaría ser una astronauta

para volar una vezalrededor del mundo

y verlo todo desde arriba.

16 años de continuidad.

16 años de realmentemuchísimos problemas.

Una crisis tras otra.

La crisis del euro,la crisis monetaria,

los refugiados, el populismo,

Donald Trump, Ucrania.

De hecho también se ha presentadocomo un salvavidas.

Siempre ha dadola sensación a la gente,

incluso en las grandes crisis,

de que intenta ahorrarles problemasen su vida cotidiana.

Y eso le ha validola alta popularidad hasta hoy.

Ha conducido un tren cargadode retos sin estrellarse.

Continuó con reformas drásticas

para hacer frentea la crisis interna.

Después vinola crisis financiera mundial

y la del euro.

En esta situación

es de vital importancia recuperar

la confianza en el funcionamientode los mercados financieros

de forma rápida y decisiva.

Primó el interés alemán,

el interés económico alemán

a los interesesdel conjunto de la Unión.

Y ahí sí que hubo un sufrimiento

por parte de algunos países,

que con otras políticas económicas

no hubiese existido.

La imposición de duras recetasde austeridad y reformas

provocó el desencuentrocon sus socios más débiles.

Para Merkelse trataba de solidaridad

con responsabilidad.

La crisis a punto estuvo de acabarcon Grecia fuera del euro,

pero se evitó lo peor.

Cuando el euro estaba paralizado,

fue importante que nuestro principiode combinar

la responsabilidad individualde los países afectados

con la solidaridad,

fuera exactamente el camino correctopara salvar el euro.

Esa es la manera de hacerloy eso es lo que hicimos.

Porque si el euro fracasa,Europa fracasa.

Es realmente desagradable

ver como otrospueden disfrutar de la vida

y uno mismo no puede disfrutarla.

Reem Sabwil,una niña refugiada palestina,

le cuenta a Merkel que su sueñoes permanecer en Alemania.

Su situación es difícilporque su familia

podría ser deportada.

La canciller le diceque no todos los refugiados

pueden quedarse

y que algunos tendrán que regresara sus lugares de origen.

Lo has hecho genial.

-No creoque se trate de hacerlo genial,

sino que se tratade una situación estresante.

Sé que es una situación estresante.

Por eso quiero acariciarla una vez.

(Música dramática)

Solo unas semanas después

su política de puertas abiertas,

en la crisis de refugiados de 2015,

mostró una Merkeldesconocida para muchos.

Alabada por unosy criticada por otros.

Y digo que Alemaniaes un país fuerte.

Y la formaen la que abordamos estas cosas

debe ser "hemos conseguido mucho,podemos hacerlo".

Fue un momento de gran solidaridad.

No tuvo oportunidad de reaccionarde otra manera.

No se podía disparar a la gente,

ni devolverla a la frontera,ni echarle cañones de agua.

Eso no habría funcionado.Habría sido terrible.

-Su error, creo, fue que despuésdejó las fronteras abiertas

durante demasiado tiempoy fue demasiado ingenua.

Apenas se controlóa la gente que venía.

Y, sobre todo,

que ella no contribuyó

a una política fuertey decisiva de integración.

La polarización en la sociedadsigue siendo palpable.

Uno de los errores más graveses hacer que una sociedad,

que no quiere sermulticultural por sí misma,

se enfrente a una ola de migraciónpor razones políticas.

Tengo que decir con toda franqueza

si ahora tenemos que disculparnospor mostrar una cara amable

en situaciones de emergencia,

entonces este no es mi país.

Eso dice mucho de su actitudy de su personalidad,

der amable, pero no en el sentidode complacer a todo el mundo.

Es una actitud básicade amabilidad de apertura,

algo... casi lo llamaría humanista.

No había otra alternativaque aceptar a los refugiados.

Pero habría que haber tomado medidaspara contrarrestarlo mucho antes.

-Actualmente estudioen la universidad

y trabajo como cajeroen un supermercado en Edeka.

Tengo una vida normal aquíy sigo teniendo sueños.

Este es el selfieque cambió mi vida.

Ella sonríe.Fue un momento muy, muy hermoso.

Al principio no la conocíporque parece diferente en persona.

Yo era muy nuevo aquí en el paísy ella vino de visita.

Pensé que era una actriz famosa.

Tenía el móvil en la manoy la cámara encendida.

Hice el selfie.

Luego pregunté a los hombresque estaban allí

y que hablaban árabe

y me dijeron que erala canciller federal.

Y uno dijo que era mamá Merkel.

El 19 de diciembre de 2016

12 personas mueren en un atentado

del autodenominado Estado Islámicoen Berlín.

Y en la peor de las pesadillaspara la canciller

el terrorista resulta serun refugiado tunecino.

Este es un día muy difícil.

Al igual que millones de personasen Alemania,

estoy horrorizada, conmocionada

y profundamente tristepor lo ocurrido anoche

en Berlín.

No queremos vivircon el miedo al mal paralizándonos.

Encontraremos la fuerza para vivirla vida como queremos en Alemania.

Libres, juntos y abiertos.

Lo más razonable es reaccionarde forma moderada y adecuada.

Y ese es, por supuesto,su punto fuerte.

No se deja llevar por las emociones,aunque sean comprensibles.

Sus críticos la acusa de habercontribuido a la polarización

y al crecimiento de la populistay ultraderechista

Alternativa para Alemania.

Merkel ha modernizado la CDU

en el sentidode que la ha desplazado

gradualmente hacia el centroe incluso hacia el centro izquierda.

Pero eso dejó un gran vacíoen la derecha.

Y un nuevo partido ocupó ese espacioy ahora está establecido.

-Alternativa por Alemania, la AFD,

no vive de los migrantes de la CDU.

Ha absorbido todo el potencialde la derecha radical.

El segundo grupoque ha emigrado a la AFD

son los no votantesque rechazan el sistema democrático

y que, por tanto,no acudían a las urnas,

pero que ahorapueden votar a la AFD.

-El gran error fueque en un par de crisis

gobernócasi con un pánico muy ad hoc.

Pienso en la transición energética,en Fukushima

y en el abandonode la energía nuclear.

En Fukushima hemos tenidoque reconocer que los riesgos

de la energía nuclear

no puedancontrolarse de forma segura

ni en un país altamente tecnológicocomo Japón.

Quien lo reconozca

debe extraerlas consecuencias necesarias.

Hemos decidido eliminarla energía nuclear

y no preveoque ningún gobierno federal futuro

cambie esta decisión.

Gracias, señora Merkel.

Has aprendido bien alemán.-Sí.

Me gustaría tocarle la mano una vez.

Creo que todos haremos lo posiblepor intentarlo,

pero es demasiado pronto para decirsi se alcanzará un acuerdo.

-Cuando en diciembre de 2005

vino a Bruselas

a su primera reunióndel Consejo Europeo.

Era la gran figura nueva

en medio de figurasbastante relevantes

o muy relevantes.

Desde Jacques Chirac, Tony Blair...

Era impensableen ese momento imaginar

que esa mujer iba a tener un papeltan determinante

en la construcción europea

y en lo que es ahorala Unión Europea.

En primer lugar Alemania tieneque defender sus propios intereses

y como gran contribuyente neto,

naturalmente, queremos serahorrativos con el dinero.

Y en segundo lugartambién tenemos nuestras demandas.

Fue precisamentecuando vino al Parlamento Europeo

en el 2007

a presentar la presidenciaalemana de la Unión,

cuando ella confesó que en fondo

ella había descubiertola Unión Europea

cuando ya tenía 35 años.

Había vivido en Alemania del Este,

donde Europa, lo que nosotrosentendemos por Europa

no se conocía.

Cuando se trata de Europa,vemos y todos sentimos

que muchos de los grandes problemas

de la humanidadno pueden ser resueltos

por un solo país.

Ni siquierapor un gran país como Alemania.

Para ello necesitamos a Europa.

Una Europa que compartalos mismos valores

y que actúe conjuntamente.

Por supuesto, también ha ejercidosu poder más allá de las fronteras

de Alemania.

También ha dado forma a Europa.

Ha conseguido unir a Europa.

Tenemos que ver que inclusoel Brexit, el voto británico

para abandonar la Unión Europea

también fue causadoentre otras cosas

por la crisis migratoria.

Así que ahora vemosuna Europa diferente

y la señora Merkel ha contribuido

a darle forma para bien o para mal.

Europa es más fuerte

ahora gracias a que ella

ha sabido actuaren momentos decisivos.

Ahora es una Europa probablemente

más de tono alemán

de lo que hubiese sido sin ella.

Ha sido portadade publicaciones de todo el mundo.

En 2015

fue la persona del añopara la revista "Time".

Y ha encabezado varios años

la lista Forbes de las 100 mujeresmás poderosas del mundo.

A veces los medios de comunicación

la llamabanla defensora del occidente libre

en la época de Trump.

Alemania es demasiado débil para eso

en términos de política exteriory militar.

Alemania es realmente impotente

en el sentido político global.

En todas sus conversaciones defiendeel modo de vida

y la vida liberal occidental.

Participé en muchas conversaciones.

También con jefes de gobiernode carácter más autocrático

en las que siempre recordabalos derechos humanos,

las libertades,los derechos civiles,

los derechos de la mujer.

Creo que al menoslos alemanes la ven como alguien

que ha podido hablarcon hombres difíciles,

ya sea Trump o Putin.

Como si hubiera dejado clarasu posición.

Merkel siempre lo ha dejado claro.

Ese tipo de machismoes un poco ridículo.

Sí, ya no estáen consonancia con los tiempos.

No impresiona.

-Se la escucha como a nadie,cuando habla

se apagan los Iphone

y todos los líderes prestantotal atención.

Es una mujer tenaz.

Y los argumentos persiste en ellos.

Y, por tanto, es y ha sido

una líder que ha sidoimposible evitar.

Afganistán ha sido unode los conflictos

que la ha perseguidohasta el final.

Sus visitas al país asiático

nunca estuvieronexentas de riesgos.

También estaba muy relajaday tranquila

en estas situaciones críticas.

Estábamos dandoun paseo por la ciudad,

visitando el centro,

cuando hubouna detonación en la zona.

Y el consejode las autoridades de seguridad

fue interrumpirlo inmediatamentepara volver al cuartel.

Pero ella continuó el paseocon la observación.

Si se exige valentía políticamente,

también hay que dar ejemplo.

Eso me causó una profunda impresión.

Me alegro de haberpodido venir hoy aquí.

En primer lugar

para agradecerles el trabajoque están haciendo.

Cuando se produjo la llegadaal poder de los talibanes

y el colapso de Afganistán,

Angela Merkel reconoció sin ambages

el fracasode los países occidentales.

Es terriblepara los millones de afganos

que han trabajadopara una sociedad más libre.

Con el apoyo de la comunidad,estados occidentales

se concentraron en la democracia,educación

y los derechos de las mujeres.

Y también han logradoimportantes avances.

Llevamos casi 20 años en Afganistán.

Durante este tiempono hemos tenido éxito.

En este sentido,

hay que decirque estos esfuerzos han fracasado

y que hay que aprenderlas lecciones.

Es probablemente la líder mundial

que ha asistido a más cumbres,

reuniones bilateraleso multilaterales.

Unión Europea, G-7,

G-20, OTAN, ONU.

Se ha codeadocon dirigentes de todo el mundo.

Que desaparecieronde la escena política

mientras ella seguía.

Nada de masajes.

De EE. UU. ha conocidoa cuatro presidentes.

Dos republicanos,George Bush y Donald Trump,

y dos demócratas,Joe Biden y Barack Obama.

Obama le pasóel testigo de la defensa

de los valores occidentalescuando Trump fue elegido.

Queremos rendir homenajea una líder extraordinaria

que encarna estos valores

y que está inspirandoa millones de personas

en todo el mundo, incluso a mí.

Es mi amiga, la canciller Merkel.

Señora Merkel... Ah, bien.

Gracias, presidente.

Te identifiqué inmediatamente.

La buena sintoníaa punto estuvo de irse al traste

cuando Merkel se enteró

de que los servicios secretosestadounidenses

escuchabansus conversaciones telefónicas.

El espionaje entre amigosno es aceptable.

Necesitamos tener confianzaentre los aliados y los socios

y esa confianzadebe restablecerse ahora.

Con el populista y misógino Trump

la relación no fue fácil.

Yo tengo... tengosangre alemana. Así es.

Ha sido interlocutora privilegiadade Vladimir Putin.

Aunque este, en 2007,

le hizo pasar un mal rato.

Dejó pasearse a su perrodurante la rueda de prensa

conjunta, a sabiendas de que Merkel

tiene miedo a los canesdesde que uno le mordió

hace años.

A pesar de todas las tensionessobre diversos asuntos,

Putin siempre la ha consideradoal menos una interlocutora adecuada

y la ha tomado muy en serio.

Y ella muy a menudole ha leído la cartilla

cuando había que hacerlo.

¿Cuál es su país favorito?

En realidad Alemania.

Pero me gustaría mucho hacerun viaje largo por América,

por las Montañas Rocosas.

Y luego realizar otrocon el ferrocarril Transiberiano

a través de Rusia.

Siempre he deseado y decidido llevar

mis cargos políticos y estatales

y de partido con dignidad

y dejarlos con dignidad algún día.

Una vez dije que no había nacidopara ser canciller

y nunca lo he olvidado.

Este cuarto mandatoes el último como canciller

de la República Federal de Alemania.

No volveré a presentarmecomo candidata

de la Unión como canciller

a las eleccionesal Bundestag de 2021,

ni me presentaré de nuevoal Parlamento alemán.

Solo quiero dejarconstancia de ello.

No me presentaréa ningún otro cargo político.

El 29 de octubre de 2018

Angela Merkel anunciabapor sorpresa

su retirada de la vida política

al acabar su cuarto mandato.

Es la primera cancillerque realmente ha renunciado,

que prácticamenteha determinado su propio final,

que no ha sido expulsada del cargo

o que no ha sido abandonadapor su propio partido.

Y lo hace con mucha coherenciacomo todo lo que ha hecho.

El ambiente en el partido ya era...ya es suficiente.

Y se dio cuenta de esoy se dijo que prefería

irse ahora con dignidadque perder unas elecciones.

Se va con la cabeza alta.

No la echan como a otrosde sus predecesores,

sino que se va.

Además ha realizado un gran trabajo.

Pero como buena cancillerde las crisis

la de la pandemia del coronavirusla acompaña en la recta final.

Para ayudar a sus socios europeos

rompecon uno de los dogmas alemanes

y accede a la mutualizaciónde la deuda en la Unión.

Fue muy útil en la pandemia

que nos conociéramos y pudiéramosconfiar la una en la otra.

Angela Merkel estaba muy centrada

en que Europa en su conjunto

se mantuviera unidadurante esta fase.

Angela sabía exactamente

que si queríamossalir juntos de esta crisis

teníamos que fortalecer a todos.

Y eso requería subvenciones.

Y es típico de Angela Merkel

no estar obsesionada con un dogma,

sino que quierealcanzar el objetivo.

Su actitud de hacerfrente a esta crisis

fue una actitudde aquí salimos todos juntos

y hay que utilizartodos los recursos.

Yo creo que es un momento decisivode construcción europea,

de solidaridad, donde su actitud

ha sido determinante.

Su gestión de la pandemiafue alabada al principio.

Su explicación clara y didácticade la curva de contagios

se hizo viral.

Después, con los fallosllegaron también las críticas

como con la faltade dosis de la vacuna.

No se cansó de advertira sus ciudadanos

sobre la gravedad de la situación.

Desde la Segunda Guerra Mundial

no había habidoun desafío a nuestro país

que dependiera tanto

de nuestra acciónsolidaria conjunta.

Creo firmementeque saldremos airosos de esta prueba

si realmente todos los ciudadanosy todas las ciudadanas

lo comprende como su propia tarea.

Esta es una tarea históricay solo la podemos superar unidos.

Si tenemos demasiados contactosahora, antes de la Navidad,

y después resulta que fuela última Navidad con los abuelos,

habremos perdido algo.No deberíamos hacerlo.

Su gestión del coronavirusno ha ido tan bien como se pensaba.

Esperaba que la bonificaciónpor esa gestión

le permitiera dejar de ladoel tema de los refugiados.

No tuvo éxito.

Pero siempre ha tenidouna gran reputación internacional.

Eso se mantendrá.

En su último verano como canciller

las terriblesinundaciones al este del país

mostraron de nuevola cara más emotiva

y solidaria de Merkel.

Es terrible.

Diría que no hay ninguna palabraen el idioma alemán

para describir esta devastación.

Sin embargo,

lo que he presenciado, y esincreíblemente reconfortante,

es como la gene se une,

cómo se ayudan unos a otros,la solidaridad que hay.

Las lecciones no son otrasque las que ya sabíamos.

Tenemos que darnos prisa.

Tenemos que ir más rápidoen nuestra lucha

contra el cambio climático.

Su fortaleza en la recta final

ha echo olvidarla fragilidad que mostró

al sufrir una serie de temblores

sobre los que nuncase explicaron las causas.

Estoy muy bien y no hay nadade qué preocuparse.

En la hora de hacer balance

nadie sabe qué harála que ha sido durante años

la mujer más poderosa del mundo.

Si se presentara de nuevo,volvería a ser elegida.

La ironía esque una jefa de gobierno

conservadorahaya impulsado muchas reformas

de izquierdas,muchos proyectos de izquierdas.

La eliminaciónde la energía nuclear,

la supresióndel servicio militar obligatorio,

el matrimonio homosexual,la deuda común gradual en Europa

en la crisis del euro, la migracióno las fronteras abiertas.

Angela Merkel es una camaleón.

Es una mujer que ha pasadopor la vida política

con mucha paciencia

y con mucha fuerza.

Y con ello se ha ganado el respeto.

Incluso el respetode los que no están

de acuerdo con ella.

El legado de Merkelpara Alemania es,

por supuesto,que ahora deja mucho por hacer.

Deja cosasque no están terminadas en absoluto.

La transición energética,

la integración de másde 1,5 millones de refugiados,

migrantes,

la modernizaciónde las infraestructuras,

la digitalización.

Están lejos de estar terminadas.

-El punto fuerte de Angela Merkeles esa sencillez,

esa humildad.

Esa modestia a veces ostentosa

y en cierto modo sencilla.

Pero combinadocon la brillantez intelectual,

con la competencia, con la pericia,

con el conocimiento de los detalles

y con una diligencia superior,con una alta laboriosidad.

Pasará a la historiacomo una gran canciller.

Se sentirá muy aliviada

cuando ya no tengaque estar disponible

las 24 horas del día,

ni tenga que estar en vacacionesen la misma zona horaria.

Primero tieneque llegar al punto de que...

ya no es la canciller,

para que pueda tener una ideade cómo se siente.

Pero no sé lo que hará.

Las historias,

las anécdotas que podríacontarnos Angela Merkel

probablementeseguirían sorprendiéndonos.

Entonces, ya no tendrétantos compromisos.

Dormiré un pocoy pasearé por la naturaleza

y pensaré qué es exactamentelo que quiero hacer.

(Música dramática)

Documentos TV - Canciller Merkel - Ver ahora

Juana de Castilla, la mujer a la que no dejaron gobernar porque pensaban que estaba loca

Hemos querido terminar esta noticia con una mujer que, aunque tenía el título como Reina de España, nunca gobernó. No la dejaron. La creyeron por loca, pero en realidad era la hija de los Reyes Católicos mejor preparada para gobernar en Castilla y Aragón. Primero fue su marido, Felipe el Hermoso; después su propio padre, Fernando el Católico. Más tarde su hijo, el que sería Carlos I de España y V de Alemania. Todos ellos antepusieron su poder a la verdadera titular de la corona: Juana de Castilla.

Su dura historia ha sido llevada al cine en dos ocasiones. La primera por Vicente Aranda, en Juana, la loca, protagonizada por Pilar López de Ayala y que puedes ver en RTVE Play.

01h 53 minSomos cine - Juana la Loca - Ver ahora

También en Play puedes encontrar el segundo film que se hizo sobre una de las mujeres más maltratadas de la historia española. Para hacer enlace entre la serie Isabel y Carlos Rey Emperador, Jordi Frades dirigió La corona partida, película que muestra cómo el Hermoso y el Católico se disputan una corona que no les pertenecía.

02h 00 minTranscripción completa

No han sido pocos los reinos

que han sucumbidoal morir sus reyes.

Quiera Dios evitarnostan amargo trance.

Por ello es indispensableque conozcáis la verdad.

El momento parece propicio,

pues vuestro abuelo Fernando,

agoniza al otro lado del muro,

y se avecinantiempos de incertidumbre.

Pero en nada quedan,comparados con los vividos

tras la muertede Su Católica Majestad.

Música

(REZAN)

(REZAN)

Llaman

Pasad.

Majestad, vuestra esposa dispusoen sus últimas voluntades

que fueran pagadastodas sus deudas.

Así habrá de hacerse.

Temo que faltenlos dineros necesarios.

Reunid en Torolos bienes de la reina

y poned en marchauna almoneda.

Lo que se recaude bastará.

Nada quedará de su patrimonio.

Que así sea.

Mal habremos de exigir a otrosque respeten el testamento,

si nosotros no lo hacemos.

Las cancilleríassiguen enviando sus condolencias.

Celebran que todosiga su curso en Castilla.

Es lo que pretendíamos.

Sin embargo, la misivade Flandes se ha demorado.

¿Acaso la noticiatardó más de lo razonable?

Conociendo los usosdel archiduque Felipe,

a saber cuándo ha tenido a biencomunicársela a doña Juana.

Pensará que de tal guisanos perjudica,

cuando en realidad nos favorece.

Majadero.

Cuanto más posterguela vuelta de mi hija a Castilla,

más tiempo nos concederápara afianzar nuestra gobernanza.

Si vuestro yerno no se ha echadoa la mar a toda prisa,

será porque algo estorbaa su ansia por coronarse.

Id a Flandes.

Averiguad cuál es la disposiciónde mi hija hacia la Corona...

Y hacia su esposo.

Sea cuale fuere,

procurad retrasar su viaje.

Chacón, aguardad.

Necesitamos a Cisneros.

Música

Eminencia,

sed bienvenidoa la villa de Toro.

Acompañadme.

Gracias, Chacón.

Vos, que sois hombre austero,

apreciaréis sin dudala estancia en este palacio...

Bien me conocéis. Por tanto,ahorradme los preámbulos.

¿Para qué me habéis hecho venir?

No soy santo de vuestra devoción.

Por mi parte, en no pocasocasiones os hubiese preferido

encerrado en Alcalá,

dedicado a vuestra universidad.

No hallaríais condenaque me agradara más.

(RÍE)

Lo sé, lo sé.

Pero con ello ambos traicionaríamosla voluntad de Isabel.

Es mucho lo que nos separa,

pero su memoria nos une.

Tanto como el deseo de que el poderpermanezca en manos de la Corona

y no en las de los grandes.

Dais por hecho que vuestra hijaJuana es incapaz de gobernar.

Conocéis sus arrebatos...

Y la veneraciónque siente por su esposo.

Tanta que nubla su maltrecho juicio.

Mi yerno no dudará en traicionarnossi es en beneficio propio.

¿Cómo estar seguros de que Juanano refrendará sus maniobras?

Y para evitarlo,hemos de entregaros el reino

y cerrar los ojosante vuestras propias ambiciones.

No bendeciré actos y decisionesque me repugnan.

No necesito vuestra bendición,

sino vuestro auxilio.

Vayamos juntos en esto,no enfrentados.

¿Acaso contáis con otro...

...que pueda cumplir los designiosde mi difunta esposa?

Isabel quiso dejar en mis manosel gobierno de Castilla.

Graves son los trancesque me aguardan.

Invocando su nombre,

os ruego que estéis a mi lado.

Música

Señor de Belmonte,

¿he de entendervuestro regreso...

...como el reconocimientode un fracaso?

No ha de inquietarosmi presencia aquí, señor

sino lo que vuestro suegroestá fraguando contra vos.

Os he conseguido el apoyo de losnobles más poderosos de Castilla.

Ellos, como vos, quieren desalojaral aragonés del gobierno del reino.

¿Los grandes están de mi parte?

No todos, a decir verdad.Mas es cuestión de tiempo.

Y de dinero, supongo.

Los vientos os son favorables,

pero habéis de actuarcon presteza.

Veyré,

viajaréis a las Españas.

Completaréis la tareaque don Juan Manuel ha iniciado.

Tanto o más queel apoyo de los poderosos,

necesitáis a vuestra esposa serenay de vuestra parte.

Señor, el testamento de la reinaentrega las riendas de Castilla

a vuestro suegro si doña Juanano quiere o no puede gobernar.

¡Maldita sea!

¿Acaso su altezano puede demostrar...

...tanto su capacidadcomo su voluntad de reinar?

Se han convocado Cortes en Castillasin la presencia de vuestra esposa

Temo que el rey de Aragónlas aproveche

para declarar incapaza la legítima heredera.

Si los que me son lealesno pueden evitarlo,

entonces,¿qué puedo hacer yo?

Anticipaos:

tomad ejemplode vuestra difunta suegra

y proclamaos rey cuanto antes.

¿Sin el beneplácito de Juana?

Eso es lo primero que debéis lograr.

No os he mandado llamar.

¿Acaso vuestro esposoha de pedir audiencia?

No deseo ver a nadie.Y menos a vos.

Todo lo hago por vuestro bien.

Pero, en ocasiones,

mis buenos propósitosme llevan a cometer errores.

¡Mentís!

No,

no lo hago.

Y me entristeceesta separación entre ambos,

que ya dura másde lo que la decencia aconseja.

Se me antoja un rencor infundado.

Más aún cuando hemos de afrontarnuestro destino de la mano.

No debemos demorar nuestraproclamación como reyes de Castilla.

¿Queréis emprenderel viaje en pleno invierno?

No.

Pensaba que podría tener lugaraquí, en santa Gúdula.

Castilla ha alzado pendones por vos.

¿Por qué esperar?

Muy conveniente,

sin duda.

Pero no.

Solo las Cortes de Castillahabrán de jurarme como su reina.

Y ahora si no os importa,

os ruego que me permitáiscontinuar con mi lectura.

Será preciso recabarla mayor cantidad de apoyos posible.

Echar al aragonés incumbea toda la nobleza castellana.

Muchos que hoy titubean

tomarán partido cuandolos grandes alcen su voz.

Veyré,

organizad un funeralpor el alma de mi suegra.

Aprovechando la ceremonia,

voy a proclamarme rey de Castilla,

esté de acuerdo mi esposa o no.

(JADEOS)

¿Dónde están todos?

¡Decid!

Música

Ordeno y mando

que cuando la Princesa mi hijano estuviere en estos mis Reinos,

o estando en ellos,

no quisiere o no pudiere entenderen la gobernación de los mismos,

que en cualquiera de estos casos

el Rey mi señor rija,

gobierne,

y administre mis Reinos y Señoríos,

hasta que el Infante don Carlos

mi nieto

sea de edad legítima,

a lo menosde veinte años cumplidos,

para regirlos y gobernarlos.

¿Juráis, por tanto, a doña Juanacomo reina verdadera

legítima sucesora

y señora natural propietariade estos reinos y señoríos,

y a don Felipecomo su legítimo marido?

(TODOS)¡Sí, juramos!

¡Deteneos!

¿Os parece la casa de Dios

lugar apropiado para una farsa?

Yo soy la reina de Castilla.

Esta ceremoniacarece de sentido sin mí.

¡Seguid!

Según lo dispuestoen el testamento de doña Isabel,

¿recibís a su Católica Majestad,don Fernando de Aragón,

como gobernador y administrador

de los reinos de Castilla,León y Granada?

Señores,

no es mi intención cometer desacatocontra la voluntad de la reina

Mas, según nuestras leyes,

¿no corresponde la administración

de los estadosy señoríos de doña Juana

a su legítimo esposo,antes que a su padre?

¿Preferís, señor mío,

poner el gobierno de estos reinosen manos extranjeras?

¡Solo apelo a las leyes de Castilla,

pues tan extranjeroes el uno como el otro!

Murmullos

¡Señores, señores!

Yo fui el primero en reconocer ami hija sucesora al morir la reina.

Pero habéis de saber

que la honestidady el dolor de mi esposa

la llevaron a ocultar las verdaderasrazones de su decisión.

Mucho antes de fallecer,la reina nuestra señora,

supo y conoció de la enfermedadque sobrevino a doña Juana.

Este documento,elaborado por orden de su esposo,

recopila las pasiones e impedimentosque tienen a la reina

fuera de su libre albedrío.

La enfermedad es talque no puede gobernar.

Insisto, eminencia,

¿qué impide que lo haga en su nombredon Felipe, nuestro rey?

El consorte de doña Juanaes una incógnita

que solo su presenciaen estos reinos resolverá.

Por este doble motivo,su difunta madre quiso asegurar

el buen gobierno de sus dominios,entregándolo a su esposo.

¡Obedezcamosla voluntad de nuestra reina

y seamos tan leales con ella

como lo fuimos en vida!

Música

En nada mejorarála relación con vuestro suegro

saber que os habéis proclamadoen Bruselas.

He seguido el ejemplo desu difunta esposa, la Reina Isabel.

No conviene que los reyes de Castillaemprendan viaje en pleno invierno.

¿Por qué demorar su proclamación?

¡Incluso un traidor como vos

sabe que correspondea las Cortes jurar a sus reyes!

¡Y así lo han hecho en Toro!

(GRITA)¡Las Cortes!

¡Ante las que mi suegrono ha dudado en airear

los trastornos de su hija,

para asegurarseel gobierno con malas artes!

¿Llamáis malas artes a mostrar larelación de pasiones que la aquejan,

la que vos tuvisteis a bienentregarme?

¡Por la honra de sus hijos y de susnietos, hubiera debido ocultarla!

Ah, admitís entoncesque es auténtica

y que demuestra, por desgracia,¡que es incapaz de gobernar!

¡Basta!

¡Fuera de mi vista!¡Exijo ver a la reina!

¡Jamás!

¡Y en lo sucesivo,no oséis poner los pies en palacio!

¿Os atrevéis a negar el accesoa un enviado de la Corona?

(GRITA)¡Yo soy el rey de Castilla!

¡Y no recuerdo haberos enviadoa lugar alguno!

¡Echadlo de aquí!

¡Os trata de loca en las cortes!

¡Vuestro propio padre!¡Ante vuestros vasallos!

¿Acaso no veislo que ambiciona?

Locura fue confiar en mi esposoy no en mis padres,

que vieron en vosal traidor que sois.

¡Jamás he pretendido despojarosde lo que os pertenece,

como hace mi suegro,sino compartirlo!

Vuestros actos suelen contradecirvuestras palabras tan a menudo.

¡Que sean entonces las vuestras,

de puño y letra, las quedesmientan tamaña infamia!

¡Solo vuestro amor hacia míperturba vuestro juicio!

¡El afán por saberme vuestro!¡Los celos! ¡Ponedlo por escrito!

¡Que vuestro padre sepaque es esa, y no otra,

la causa de vuestras pasiones!

No contéis con ello.

¿A pesar de lo que os ha hecho?

¡Jamás os aceptarán en el tronode Castilla si no demostráis cordura!

Lo hacen,

acatando la voluntad de mi madre.

Preocupaosde que os acepten a vos,

aquí podéis organizarcuantas farsas queráis...

Pero en Castilla

la reina soy yo.

Miradme bien.

Pues si no os avenís,

no volveréis a vermeen mucho tiempo.

Mis hombres de armasguardarán vuestra puerta.

Nadie os visitará sin mi permiso.

En Castilla seréis reina,

(GRITA)¡Pero aquí sois mi prisionera!

¡Guardias!

¡Guardias!

¡Guardias!

¡Que nadie entre ni salgade esa alcoba sin mi permiso!

¡Cinco veces se ha negadoesa perra a escribir la carta!

Calmaos.

La escribiremos nosotros.

El conde de Benavente.

Uno de nuestros partidariosmás leales.

Al condestable,por el contrario,

costará más convencerlo.

Dejadlo de mi cuenta.

Bien aprovecha el rey de Aragónel oro que proporciona

la lana de Castilla,las cosechas de vuestros campos...

Mas, a cambio,¿qué siembra?

¡Nada, salvo discordia!¡Aquí y en Bruselas,

donde sus maniobrasescandalizan no solo a su yerno,

sino hasta a su propia hija!

Escuchad,si no me creéis,

la misiva que ella me ha hechollegar, escrita de su puño y letra.

Allá me juzganque tengo falta de seso.

Bien sé que el Rey Felipe,mi señor esposo,

escribió por justificarsea mi padre quejándose de mí,

pero esto no debiera salirde entre padres e hijos.

Si en algo yo usé de pasión

y dejé de tener el estadoque convenía a mi dignidad,

notorio es que no fueotra causa sino celos.

¡Celos, caballeros!¡Celos, y no enfermedad!

¿Son palabras de loca?

¡No, señores!

¡Escuchad y decidsi no parece bien cuerda!

No había yo de quitar al Rey Felipe,mi señor mi marido,

la gobernación de esos Reinos

y de todos los del mundoque fuesen míos,

ni le dejaría de dar todoslos poderes que yo pudiese,

así por el amor que le tengo comopor lo que conozco de Su Alteza.

Y espero en Dios que muy prestoseremos en Castilla,

donde me verán con mucho placermis buenos súbditos y servidores.

Así sea.

En efecto, verla entre nosotrosdespejaría nuestras dudas

y acallaría rumores y sospechas.

¿Cuándo vendrá?

Tan prontocomo sea posible, espero.

¿Acaso es de justicia que se le hayausurpado el gobierno de Castilla

tratándola de incapazante las Cortes?

No lo es.

Y creo hablar en nombre de todos.

Entre tanto, don Felipe,mi señor,

no piensa más queen allanar el camino a su esposa.

Los interesesde don Felipe y los nuestros

están llamados a encontrarse.

Mi señor es de la misma opinión.

Y las compensacionesque recibirán quienes lo apoyen

demostrarán su gratitudy generosidad.

(GRITA)¡Soltadme!

¡Miserables!

No podéis hacedme esto.

No tenéis derecho.

¡Juro por esta cruzque os haré matar a todos!

(GRITA)

¡Soltadme!

¡Por favor, ayudadme,por favor!

(GRITA)

¡Soltadme!

¡Miserables!

¡Soltadme!

¡No podéis hacerme esto!

Ensillad mi caballo.¡Rápido!

Música

Mi yerno atribuye los trastornosde mi hija a los celos.

¡Achaca su falta de entendimientoa la perversidad de Juana!

Él, que mantiene a la reinade Castilla bajo custodia.

Y tiene el valor de exigirmeque regrese a Aragón

y le deje el camino libre.¡Maldito puerco!

No va a ceder.

No. Y cada vez son máslos descontentos que se le arriman.

¿Descontentos?

¡Los enemigos de la Corona,querréis decir!

Temo que no bastecon mantener a Juana en Flandes.

No.

Pero un poder firmado por Juana

acallaría muchas bocas.

Salvo que fueraa favor de su esposo.

¡Eso jamás!

¡He de tener accesoa mi hija como sea!

Fuensalida no es capaz.Dudo que otro...

¡Pues habrá de hacerlo!

Escribiré a Felipe.

Protestaré para que devuelvala libertad a Juana.

Pero Fuensalidaha de conseguir ese poder,

¡cueste lo que cueste!

Música

¿Sucede algo, alteza?

Mi padre.

Mi niña.

¡Os agradezco que hayáis acudidoa mi llamada, padre!

No logro que los príncipesalemanes me obedezcan

¿Y pretendéis que medieen una disputa conyugal?

¡Me sobreestimáis!

No se trata de una simple querellaentre esposos, padre mío.

Temo que esté en juegoel futuro del Imperio.

Su majestad imperial.

Majestad.

Quiero ver a mi nuera.

Me pregunto quiénha perdido la cordura

si vuestra esposa o vos.Regresad a palacio.

¡Regresad, os digo!¡Bastante habéis errado!

¡Abrid esa puerta,por el amor de Dios!

¡Padre!

Alzaos... Alzaos.

¡Hija mía,

qué os habéis hecho!

Perdonadme, por favor.

Guardad las súplicaspara vuestro capellán,

yo he venido a hablarcomo padre e hija.

No se ha quebrado mi corazónal veros de esta guisa,

pues venía quebrado

por haber conocidoque entre mi hijo y vos

existen tan graves desavenencias.

Mi señor, os juro que yo...En verdad no es el amor

lo que une a las gentesde nuestro rango.

Pero su ausencia

no ha de permitirque se instale el odio.

Yo amo a vuestro hijo.

Y llegué a pensarque él a mí también.

(LLORA)A pesar de...

A pesar de todo...

Dios os ha impuesto una misiónque debéis cumplir juntos.

No podéis darle la espalda a Dios.

Y tampoco a vuestra madre.

Pensad en ella.

Pensad en lo que siemprequiso para vos.

Para sus reinos.

Mis reinos no me necesitan.

¡Mi esposo no me necesita!¡Ni mis hijos!

¡A nadie le importo!

¡Ni siquiera a mi padre!

Cuán equivocada estáis hija mía,

¿qué sombras os mantienenen semejante ceguera?

No es ceguera, señor,

sino certeza.

Oídme bien,

vais a abandonar este encierro.

Pero es vuestro hijo quien...

¡Mi hijo hará lo que yo diga!

Adecentad vuestro aspecto.

Si no queréis hacerlo por vos,

¡hacedlo por la memoriade vuestra madre,

bendita sea!

Demostrad al mundo quién sois,

y el mundo os demostrarácuánta falta le hacéis.

Y cuánto os ha echado de menos.

Música

No sé cómo lo habéis logrado,pero gracias.

No lo he hecho por vos,sino por mi nieto.

¡Insensato!

Un maridopuede perder a su esposa.

¡Pero un archiduqueno puede perder a una reina!

¡Sed astuto,

ya que no sabéis ser humilde!

La necesitáis a vuestro lado.

En cualquier caso, gracias.

En realidad,he venido por otro motivo:

el rey Luis de Franciaacepta ratificar nuestros acuerdos.

Debéis acompañarmea Haguenau sin demora.

Antes de que se eche atrásy nos quedemos sin la Borgoña.

Y ahora,

danzad con vuestra esposa.

(JADEOS)

Me alegra que os hayáis animadoa acompañarme.

Hacía tanto tiempoque no tomaba el aire.

Esperdad aquí,vamos a dar un paseo.

¿Confiais en mí?

Claro.

Seguidme.

Mi señora.

¡Amigo mío!

¡Os creía en las Españas!

No, mi señora, hace semanasque trato de llegar a vos.

¿Venís a indisponermecontra mi esposo?

No, alteza,vengo a advertiros del peligro

que se ciernesobre vuestros reinos.

Y a suplicaros en nombre de mi señorque actuéis para conjurarlo.

Mi padre me ha hecho pasarpor loca ante mis vasallos.

Comprendo vuestro dolor

y no os faltan motivospara desoír mis ruegos.

Pero os juroque solo procura dar cumplimiento

al mandato de doña Isabel.¿A costa de mi deshonor?

No, a costa de cercenarlas ansias de vuestro esposo,

pues si logra el favor de los grandesy llega a gobernar...

La Corona padecerácomo en tiempos del rey Enrique,

¿creéis que no lo pienso?

Convendréis entoncesen que para evitar tales desmanes

nadie mejor que vuestro padre.

¿Qué quiere de mí?

Que aprobéis su gobernanzacon un poder firmado por vos.

Lo haré.

Pero le pediré algo a cambio.

No ha de abandonar Castilla.

Pues, si lo hace,

también me habrá abandonado a mí.

Música

¿Dónde lo guardáis?

¿El honor?

En mi pecho lo encontraréis.

(RÍE)

Con gusto os abriré en canalpara comprobarlo.

Lástima.

No ha hecho falta.

Encerradlo.

Música

Alteza,temo que la reina y Fuensalida

han aprovechado vuestra ausenciapara urdir una trama contra vos.

(GRITA)

Este es el castigopor vuestra traición.

Dad gracias al aragonés,porque de no ser su servidor.

(GRITA)

Soltadlo.

He fracasado, mi señor,

y ello me causa más dolor

que los tormentos padecidos.

No digáis tal cosa.

Os encomendé una misiónque no podíais cumplir.

Mía es la culpa de lo sucedido.

Os ruego que me perdonéis.

Id y reponeos.

Pero sabed que esos miserables

pagarán por lo que os han hecho.

¡Lo juro!

Música

Juana está más vigilada que nunca.

Y fuera de mi alcance.

Pero firmó el poder.

Por tanto,no está de parte de su esposo.

Y es consciente de sus intrigas.Quizá más de lo que pensábamos.

De poco me sirve.

Majestad...El duque todavía aguarda.

Hacedle pasar.

Señor,

contáis con el afectode la casa de Alba...

Pero solo la lealtad a la Coronajustifica que delate a mis pares.

Buena parte de los grandesde Castilla van a exigiros

que reclaméis la venida de la reinadoña Juana. Y de vuestro yerno,

que no pocas prebendasanda prometiendo

de palacio en palacioy de villa en villa.

Gracias, amigo mío.

Tan solo espero que no tardenen presentarse ante mí.

Música

Venimos ante voscon un único propósito.

Y yo os recibo con el respetoque merece vuestro linaje,

cuya sangre ha regadolas fértiles tierras de Castilla.

Castilla no necesita más sangre,

sino a su legítima reina.

Un sentimiento que comparto,

pues no pasa hora sin que recuerdea mi esposa, vuestra señora.

Nos referimos a vuestra hija,

cuya ausencia de estos sus reinossolo tiene una explicación.

El capricho de su esposo.

No, señor mío:

vuestro afánpor arrebatarle la gobernanza

a quien por derechodebe ejercerla.

No tengo ningún afánpor cargar con tarea tan ingrata.

Así se lo he hecho sabera mi yerno.

En la misma misivaen la que reclamo, como vos,

la presencia en Castillade su reina legítima.

Pronto llegaráel mensaje a sus manos.

Majestad, me alegracomprobar que en eso

estamos de acuerdo.

Les he rogado que no demorenel viaje más allá de lo prudente,

pues nada deseo más que tener cercaa mis hijos bien amados.

Solo aguardan la llegada de mi yernopara cobrar su recompensa.

Perros.

Me he equivocado.

No podré aplastar al borgoñónmientras esté lejos.

He de atraérmelo.

Ofrecedle el poder

y correrá presto a tomarlode vuestras manos.

Pero dudoque acepte compartirlo.

No, no lo hará.

No mientras me sepaaislado y débil.

Mi fuerza está en Aragón.

Allí habré de recobrarlaantes de negociar.

Eminencia,cumpliré la voluntad de Isabel:

mi nieto Carlosreinará en Castilla, os lo aseguro.

Y cuento con vuestra ayudapara que así sea.

Pero he de tenerlas manos libres en mis reinos.

¿A qué os referís?

A poner Aragón, Nápolesy Sicilia a salvo de extranjeros.

¿A costa de privarde ellos a vuestro nieto?

Siempre lo han mantenidoapartado de mí.

No es menos extranjeroque su padre.

Es mi nieto, sí,

pero también hijo de un traidor

y de una loca,que Dios me perdone.

¿He de resignarme a entregárselos?

¿Estáis pensando

en otro heredero?

Estoy pensandoen salvaguardar mi legado

Aragón y Castilla,dándose de nuevo la espalda.

No es lo que vosy vuestra esposa imaginasteis.

Eminencia, el marido de mi hijano solo pretende gobernar,

¡quiere hacerse con Castilla!¡Arrebatársela a Juana!

¡Y para ello no escatimavilezas ni traiciones!

Primero salvaré mis reinos.

Después,

si ese infame

logra sus propósitos,

¡juro que pagará por ello!

¿Hasta dóndeestáis dispuesto a llegar?

Hasta dónde sea necesario.

¿Cuento con vuestra ayuda?

Voy a negociar con mi yerno

y lo haré en persona.

Le he propuestoque venga a Castilla cuanto antes.

¿Negociaríais con él, mientrasla reina permanece en Flandes?

Mi hija,

no ha de ser impedimentopara que su esposo y yo

pongamos fina nuestras desavenencias.

Pero tampoco desdeñaré la oportunidadde arrebatarle un aliado.

Y acabar de una vez por todascon la guerra en Nápoles.

Ando en conversacionescon el rey Luis

y estoy seguro de que habrá acuerdoentre Francia y Aragón.

Majestad,

conocéis bien al francés,

¿cuánto tardaráen incumplir sus compromisos?

Creedme,

conseguiré las mejores garantías.

Si el fiel Gonzalo Chacón hubieravislumbrado lo que iba a suceder.

Tras largos años guerreando,vuestro abuelo y Luis de Francia

llegaron a un acuerdoque beneficiaba a ambos.

Con que cesara la sangría,ya podrían.

Mi querido Fernando.¡Para el rey de Aragón no bastaba!

Día a día veía mermadosu poder en Castilla,

pero logró convertirse en árbitrode lo que acaeciera en Italia.

Todo a costa

de dar al traste con el sueñoque había compartido con su esposa,

la reina Isabel.

Habéis oído bien:

el rey de Aragón desposaráa la sobrina del rey de Francia,

doña Germana de Foix.

¡No hace ni un añoque falleció la reina!

Pero esa joven...Si le diera un hijo...

Como sin duda es su intención.

El infante Carlos no heredaríala Corona aragonesa.

Los reinos de las Españas,de nuevo separados.

Todo cuanto soñó Isabel...

Todo aquellopor lo que se sacrificó.

¡Con lo que tuvo que soportar!

¿Dónde queda la lealtad?

¿Y las promesas?

Al parecer,enterradas en Granada,

con su destinataria.

Sosegaos.

No deis nada por perdido.

¿Reclamáis sosiegocuando la obra de la mejor reina

que ha tenido Castillase desmorona?

Don Felipe y los grandespretenden desterrar al rey de Aragón.

Don Fernando procurahacerse fuerte donde le es posible.

¡Erráis!¡Solo busca su provecho!

¡Pensad que se ha logradola paz en Italia!

¡Pero a qué precio, señor mío!¡Pensad vos en lo que arruina!

¿Vamos a dar la espaldaa la Corona, como tantos otros,

cuando más nos necesita?

¡A la Corona, jamás!

¡A don Fernando!

Acudió a vos invocandola memoria de la reina.

¡Y acaba de traicionarla!

No, eminencia reverendísima,

¡no contéis conmigo!

Señor.

Ruego me deis licenciapara abandonar la corte.

No es ese mi deseo,

os lo aseguro.

Tampoco el mío, señor.

Entonces, quedaos junto a mí.

No, majestad,

pues no nací mudo y la edadno me ha embotado el seso.

Por ello prefiero no ser testigode cómo vulneráis

la voluntad de mi señora,

vuestra esposa.

Vuestra señora es el pasado.

Mi esposa, doña Germana,

asegurará el futurode mi reino, si Dios quiere.

Pues hoy Castillame es tan hostil como vos ahora.

Bien habéis demostradovuestra lealtad durante décadas.

En ello se cimentavuestro prestigio.

Y ahora me rogáisque os deje ir.

¿Quién me aseguraque no os pondréis al servicio

de quienes obran contra mí?

Majestad.

Si en esta sala hay un traidor,

tened por seguro que no soy yo.

Marchad.

Música

Vuestro padre se ha casadopor poderes en Dueñas.

Sí, señora mía.

Aragón tiene una nueva reina

y no sois vos.

Pensad por un momentoen las consecuencias de esa unión:

si da lugar a un nuevo heredero,

privará a nuestro hijo Carlosde la corona aragonesa.

No son nuevas de mi agrado,

os lo aseguro.

Pero es potestad del rey de Aragóngarantizar la paz en sus territorios,

por los mediosque considere oportunos.

(GRITA) ¿Así defendéislos derechos de nuestro hijo?

Si pretendéis que me enfrentea mi padre por esto,

erráis de nuevo.

Por grande que sea mi descontento.

Majestad...

Soy vuestro marido, Germana.

Las formalidades están de más.

Mi tío, el rey Luis, me ha ordenadoque cuide de su aliado más valioso.

Pues como rivalya tuvo que cuidarse él de vos.

(RÍE)

Ahora vuestro tío y yotenemos un enemigo común,

más temibleque la suma de nuestros contrarios.

El tiempo,

un adversario implacable.

Entonces podré cumplir su mandato...

Pues contra él, majestad,

no hallaréis mejor aliado que yo.

Sin embargo,

jamás

podré llenar el huecodejado por la reina Isabel.

Necia sería, si lo pretendiera.

Música

Aplausos

Murmullos

¿Acaso padece su eminenciaalguna enfermedad?

Dios no lo quiera.

¿Es comedido por naturaleza?

No hallaréis en Castillaasceta más virtuoso.

Desconfío

de quienes rechazan los placeres

que Dios ha puestoa nuestra disposición.

¿Por qué motivo?

Tarde o temprano,

otros sufren

por esos apetitos no satisfechos.

Murmullos

Quien gobierna estos reinos

revive hoy sus mejores años.

Brindemos a su salud.

¡Y en memoria de nuestra soberana,

la reina Isabel!

Murmullos

Entiendo el pesar de doña Beatriz.

Señor, os pido que la disculpéis.

Tendrá que disculparme ella a mí,

pues aún he de pedirleun servicio esta noche.

Deseo que se unaa las damas de mi esposa

y ayude a prepararlapara el trance que se avecina.

Así lo hará.

Os lo ruego:

anteponed la lealtadque debemos a la Corona

al recuerdo de vuestra amistad.

Cumpliré

la petición del rey...

Y de buen grado.

Mas no lo haré por él,

sino por haber sido injusta con doñaGermana, que ninguna culpa tiene.

Sé que para voses un trago amargo.

Pero temo que nos aguardenmuchos más en los próximos tiempos.

Haceos a la idea.

Música

Seré vuestra esta noche.

Pero haré cuanto puedapara que vos seáis mío

hasta el fin de nuestros días.

Música

No hay alma libre de mancha.Ni la más virtuosa.

Muchos años he vivido,

y la naturaleza del hombretodavía me causa asombro.

Ya conocéis,

cuán escaso era el afecto que uníaa vuestros padres en aquellos días.

Y sin embargo,

algún entendimiento hubo entre ellosantes de zarpar hacia Castilla,

pues vuestra madre quedópreñada de vuestra hermana Catalina.

Belmonte y vuestro padreacordaron poner rumbo a La Coruña,

y no hacia Laredo,como estaba previsto.

Arribando a La Coruñano solo pretende burlaros,

También ganar tiempo

porque aún no ha logradotodos los apoyos que desea.

En primer lugar,el de su esposa.

Vuestra hija reclamaencontrarse con vos,

y el archiduqueno hace sino impedirlo.

¿Qué ordenáis al respecto?

Enviaré al señor de Veyrécon instrucciones para mi yerno.

Saldré a su encuentro.Dejadnos solos.

Vos iréis por delante.Os reuniréis con Felipe.

Cercioraos de las intencionesde mi yerno.

Si entendéis que en nada va a ceder,que nada mejor puede hacerse,

salvaguardad mi dignidad.

Procuradme una compensaciónque lo debilite y me haga más fuerte.

No hemos de dar nada por perdido.

Música

Pensad un momento en mi suegro.

Un viejo en tierra hostil.

Aislado,

endeble,

y a pesar de todo ello,no renuncia a la gobernanza

¿Por qué habría de hacerlo yo?

Soy joven,

el derecho me asiste,

dispongo de hombres armados,y como veis,

cuento con el respaldode la nobleza castellana.

También reconocieron las Corteslos derechos de don Fernando.

¡Que los reclame!

(RÍEN)

Yo puedo lograr que ceda.

Por el bien de Castilla.

Una corona partidaabre la puerta al desgobierno.

Ninguno de los aquí presentes

deseamos tamaño desastrepara estos reinos.

Pero quien crea que el rey de Aragóndará un paso atrás a cambio de nada,

o no lo conoce,

o razona como el más puerilde los novicios.

Negociemos pues.

Viajaréis conmigo,

tiempo habrá para hablar.

Quisiera partir con vos.

Aquí estaréis mejor.

Y en compañía más grata.

No diréis eso en serio.(RÍE)

Por desgracia, sí.

No temáis.

Volveré.

Tenéis que concebirun heredero para mí.

Quizá lo haya hecho ya.

Podrán echarme de Castilla,

pero Aragón quedará en mis manos...

Y en las de nuestros hijos.

Música

Mi querido hijo.

Me alegra verostan bien acompañado.

¡Señor conde!

¡Cómo os habéis puesto de gordo!

¿También vos, condestable?

Todos sufrimos del mismo mal.

¿Acaso os extraña, señor mío?

¿Y la reina?

Majestad,

tratad ahora con don Felipe.

Ya habrá ocasiónde ver a vuestra hija.

Recibisteis, sin duda, la propuestaque negocié con su alteza.

En verdad muy generosa...

De no ser por las contrapartidas.

Lo tenéis todo perdido,señor mío.

Dad gracias a su eminenciay aceptad.

Conservaréis los maestrazgosde Santiago, Calatrava y Alcántara.

Así como una renta de diez millonesde maravedíes al año,

más la mitad de los ingresosprocedentes de las Indias.

¡Poco es para lo que se me exige!

Discutidlo a solas.

Os he conseguido un buen trato.

Os lo advierto, no lo haré más.

Su eminenciaha sido hueso duro de roer.

Nadie hubiera obtenidode mí semejante acuerdo.

No seáis terco

y seguid su consejo.

¿He de abandonar Castillacomo un apestado?

No.

Solo pido que regreséisa vuestros reinos,

una vez hayáis firmadoeste otro documento

que declara a Juanaincapaz de gobernar.

¿Tan fuerte os sentísque pretendéis libraros de mí

y de la reina en la misma jugada?

Ahorradme el escándalo,señor mío,

que ya la señalasteiscomo loca en Toro.

Ahora, al menos,

os sale a cuenta.

Renunciaré al gobierno de Castilla

por no perderel favor de su eminencia,

que tan notables serviciosme ha prestado.

Pero no sancionaré la incapacidadde la reina legítima de Castilla

sin haberla visto.

Conformaos con alejarme de vos.

El arzobispo vendrá conmigoa Valladolid.

Lo necesito en las Cortes.

Vos partiréis de inmediato haciaAragón.

¿Sin ver a Juana?

¡Me habéis ocultadoel encuentro con mi padre

porque nunca habría permitidoque lo ultrajarais!

Gracias a mi generosidadno marcha de aquí humillado,

¡sino mucho más rico!

¡Mi padre no es comouno de estos infames,

que venderían su almapor media bolsa de oro!

¡Soy la reina de Castilla!

¡Vuestra reina!

¡Ordeno que me llevéisante mi padre, el rey!

(GRITA)¡Malditos seáis todos!

¡Malditos seáis todos!

¡Quiero ver a mi padre!

¡Llevadme ante él!!

¡Quiero ver a mi padre!¡Quiero ver a mi padre!

¡Quiero ver a mi padre!¡Quiero ver a mi padre!

(GRITA)¡Quiero ver a mi padre!

La misiva que nos leísteisnos indujo a error.

Por desgracia, la realidad es otra.

Doña Juana está enajenada, señores.

Su comportamientono es propio de una reina.

Debéis poner a vuestra esposa

en lugar donde esté serviday acompañada

como su estado y persona requieren.

Esa, y no otra, ha sido mi intención

cuando la he mantenidoapartada del mundo.

(GRITA)¡Quiero que me llevéis ante mi padre!

¡Llevadme ante él!

¡Os lo ordeno!

¡Llevadme ante mi padre!

¡Quiero ver a mi padre!¡Quiero ver a mi padre!

¡Quiero ver a mi padre!

¡Os lo ordeno!

¡Llevadme ante mi padre!

¿Ha de reinar en Castillauna enferma?

Cuando su marido está bien cuerdo

y es capaz de gobernar estos reinos?

¿Qué sugerís?Lo que muchos pensamos.

que solo don Felipeha de ser jurado rey.

Doña Juana es la reina propietaria.

Y hasta hoy, no está incapacitada.

Las Cortes lo resolverán.No.

No será posible sin la aprobacióndel rey de Aragón.

Emprenderé camino a Valladolidsin mi esposa.

Alteza, si eso significa queacudiréis a las Cortes sin ella...

¿Por qué no habría de hacerlo?

¿Tan ciego estáis que no veisel mal que sufre doña Juana?

Lo he visto, señor mío.

He visto a una hija que deseaencontrarse con su padre

pero su marido se lo impide.

¡Mi suegro solo procuravolverla contra mí!

¿Acaso he de consentirlo?

¡No refrendaré una medida de talgravedad sin antes hablar con ella!

¡Hacedlo, pues!

¡Departid con mi esposacuanto consideréis oportuno!

¡Vuestro testimonio avalarála más sensata de las decisiones!

(GRITA)¡Padre!

¡Llevadme ante mi padre!¡Quiero ver a mi padre!

¡Quiero verle!

¡Soy la reina de Castilla!

¡No podéis hacerme esto!¡No podéis hacerme esto!

(LLORA)

¡Quiero ver a mi padre!

¡Solo quiero ver a mi padre!

(GRITA)¿Por qué?

¡Padre!

¿Por qué no puedo ver a mi padre?

(GRITA)¡Padre!

¡Padre!

¡Traidores!

¡Miserables!

¡Traidor!

¡Padre!

¡Padre!¿Por qué no puedo ver a mi padre?

¿Vos habéis visto a mi padre?

Así es, alteza.

¿Ha envejecido?

Con otros

el tiempo se ha ensañado más.

La ausencia de vuestra madrelo cargó de años.

Pronto ha puesto remedio,como sabréis.

Así haría mi esposo,

pues ambos compartenla misma naturaleza.

Tenéis una larga vida por delante.

Castilla no ha de verse privadade vos cuando más os necesita.

¿Qué podría yo hacer por mis reinos?

En los últimos díasme lo he preguntado a menudo.

Siempre hallo la misma respuesta.

Dios puso a prueba a mi madre,

despojándola de sus herederos,a quienes tanto amó.

Con qué crueldaddespreciaría yo su sacrificio,

si diera la espalda a mi destino.

¿Deseáis, por tanto,ser jurada reina ante las Cortes?

Como lo fue mi madre.

Hablamos con elladurante horas, señor mío,

y nunca respondió cosaque fuera desconcertada.

¡No solo sería un errorno llevarla a Valladolid,

sino que separarla de vosun dedo todavía lo sería mayor!

Teneos, condestable.

Nada se haráal margen de la justicia.

Retiraos.

He de ver a mi suegro cuanto antes.

Os lo repito una vez más:

no sancionaré la incapacidadde mi hija sin hablar con ella.

Repetidlo cuanto os parezca.

¡No la veréis!

Sois flamenco,

pero tenéis la mollera más duraque una piedra del Cáucaso.

Os recuerdo que estáis solo

y que habéis obtenido másde lo que nunca pudisteis prever.

Mi querido hijo,

Si vuestros partidariosos apoyaran como un solo hombre,

habríais dejado que siguiera micamino sin requerir este encuentro.

Conformaos con lo pactado.Yo lo hago.

Y ya que habéis hecho circularentre los castellanos

el motivo de la indisposiciónde vuestra esposa,

permitidme un consejo.

Soportad sus celos igual que yosobrellevé los de la mía,

que bien se ve que son madre e hija.

En nada se parecen.

Hacedlo.

Hacedlo y Juana volveráa su ser, igual que su madre.

¡Y será una gran reina!

Mal presagio.

¡No me he de conformar!

¡Mis leales firmaránlo que este granuja rehúsa!

Os lo ruego, señor,no insistáis por esa vía.

Corréis el riesgo de dividira quienes os dan apoyo.

No os lo podéis permitir.

Ahora menos que nuncacon las Cortes en ciernes.

Sed paciente.

En Valladolid lograréis todo aquellopor lo que tanto habéis porfiado.

Aplausos

Música

Ese, que lo rasguen.

Solo yo soy la heredera.

Soldado.

Nobles señores de Castilla.

¿Me reconocéis y aceptáis

como heredera legítimade mi madre,

la reina Isabel,nuestra señora?

Vos sois quien decís ser:

la reina verdadera

y legítima sucesora y señora naturalde estos reinos y señoríos.

Así lo confirman las Cortes.

Entonces habréis de obedecermi voluntad.

Marchad a Toledo.

Allí habréis de jurarmecomo reina propietaria.

Alteza,

con el respeto que os debemos,

¿hemos de demorar más el asunto?

Mi señora,

hay algo que deseo preguntarosante las Cortes aquí reunidas.

Vuestro padreha regresado a Aragón.

Renuncia pues a administrary gobernar estos dominios.

¿Mi padre no estará junto a mí?

No, señora,

pues prefiere ocuparsede sus propias obligaciones.

Y vos,

¿estáis dispuesta a gobernarvuestros reinos?

De ser así,

¿aceptáis que vuestro esposogobierne con vos?

En verdad, no me parecehonesto ni conveniente

que los reinos de Castilla esténgobernados por manos flamencas.

Murmullos

Pero tampoco es costumbre quela mujer de un flamenco gobierne.

Hubiese deseado quemi padre continuase en Castilla

hasta que mi hijo Carlosfuese mayor de edad

como dispuso mi madreen su testamento.

Pero no ha querido,señora mía.

Si vos rehusáis,

bien habrá de hacerlo vuestro marido.

Aceptaré con una sola condición:

que las Cortes me reconozcanrey propietario de estos reinos,

y a nuestro hijo Carlos,

como sucesor legítimo.

Música

Así lo quiere la reina.

De ser así,

si os place,

las Cortes procederán al juramento.

Lo habéis logrado.

Vos me lo habéis concedido.

Vos y vuestro padre.Su renuncia, más bien.

Cara le ha salido a Castilla,a decir verdad.

Poco importa ya.

Os habéis desembarazado de él.

Y a mí ya no me necesitáis.

¿Qué destino me aguarda?

¿El mismo que en Flandes?

Sois mi esposa.

¿Cómo no habría de necesitara la madre de mis hijos?

Descansad estos días.

Pronto partiremos hacia Segovia.

Música

¡Parad!

No entraré.

Señora,

¡Señora! ¿Qué tenéis?

¡No entraré!

¡No entraré ahí!

Música

Anochece, alteza.

Hemos de continuar.¡No, no, no!

Diríase que vuestra esposaos lee el pensamiento.

Poco le va a rentar.

Música

No descabalgará en toda la noche.

La reina no hacesino facilitaros argumentos

para que sus temoresse hagan realidad.

Solo cabe encerrarla.

Todos acabaráncompadeciéndose de mí.

No lo dudéis.

Sobre todo ahora,

que mi suegrose ha desentendido de su hija

en cuanto ha vistoun destello de oro en el horizonte.

Los marqueses de Moya

han decidido entregarmeel alcázar sin resistencia.

¡Excelente!

Volvamos a la corte mañana mismo.

Pensaba sugeriros...

¿Qué os parece llegar hasta Burgos

y celebrar mi nombramientocomo merece?

¿Estamos hablando de justas?

¿Banquetes?

Caza y juegos de sol a sol.

¿A qué esperáis?¡Haced los preparativos!

Música

¡Alteza!

¡Señora!¡Vuestro esposo!

¿Qué le ocurre?

¡Está muy enfermo!

¿Ya tenía calentura al despertar?

Parece que ayer

jugó muy reciamente a la pelotados o tres horas en lugar frío.

No se preocupóde secarse el sudor.

Al contrario,

bebió de manera destempladapara apaciguar la sed.

Confiemos en el galeno De la Parra.

No hay otro más doctoen todo el reino.

(GIME)

La campanilla está tan inflamadaque apenas puede tragar saliva.

¿Es capaz de hablar?

Solo si remite la calentura.

Antes se ha quejado de un dolormuy fuerte en un costado.

Y ha escupido sangre.

Sed franco,

¿qué podéis hacer por él?

Nada,

salvo abreviarle la vida.

Hacéis bien en rezar, eminencia,

y no solo por la salvaciónde don Felipe.

¿Qué será de estos reinossi su alteza fallece?

El príncipe Carlos es aún muy niño.

¿Ha de quedar Castilla

en manos de una loca?

Doña Juana sigue siendola reina propietaria.

En cuanto a su locura...

Dudo que la muerte de su esposola remedie, señor mío.

La regencia,

sería la única solución.

No me sorprendería

que el emperador la reclamaraen nombre de su nieto.

¿Maximiliano?

¿Qué conoce él de estas tierras?

Menos que su hijo, estoy seguro.

Y no sería el más dócilde los soberanos.

En justicia,

solo hay un candidato posible:

el rey de Aragón.

Querido condestable,

más de treinta años ha gobernadoestos reinos don Fernando.

Conviene dejarlo descansar,¿no os parece?

El copero de su altezatambién ha caído enfermo.

¿Con idénticos síntomas?

¿Pensáis que les han dado yerbas?

Si lo negara, mentiría.

De la Parra aseguraque no ve señales de ponzoña.

Los otros físicostampoco albergan sospecha alguna.

Pero existe.

Y eso empeora las cosas.

De morir don Felipe, Castillase encaminará hacia un desastre.

Es preciso impedir el desgobiernopor encima de todo.

Urge que se haga cargola persona idónea.

Y estoy en disposición de señalarla.

Pues a vos, eminencia,

os sobra prestigio y autoridadpara administrar los reinos.

Vuestra lealtad a Castillaestá por encima de todo,

bien lo habéis demostrado.

¡Nadie mejor que vos para regirla!

Por esa lealtad que me atribuís,aceptaré si llega el caso,

Dios no lo quiera.

Música

Majestad,

si la Providencia no lo impide,

a su alteza don Felipele resta apenas un hálito de vida.

Os ruego que olvidéislas pasiones de los grandes

y vengáis a gobernar los reinosde Castilla a la mayor brevedad,

porque otro que vos,después de Dios,

no será capaz de poner remedioa tan grandísima desventura.

Entretanto,

yo os allanaré estos reinosy los pondré a vuestro servicio

como otrora,en tiempos más prósperos,

los tuvisteis.

Música

El rey...

Ha muerto.

Llorad,

mas sin aspavientos.

Los doctores de la Iglesia

han revelado que el almatarda en separarse del cuerpo

más de lo que pensamos.

El espíritu de mi esposoaún está con nosotros.

Conviene que escuchecosas de su agrado.

Música

Llevad su corazón a Flandes.

Que repose junto a su madre.

(REZAN)

Su alteza dispusoser sepultado en Granada.

Así habrá de ser,

Campanadas

Vuestro yernoya no es un impedimento.

¿Atenderéis ahorael ruego de Cisneros?

No.

Me esperan en Nápoles.

Escribiré a su eminencia

asegurándole que volveréen cuanto me sea posible.

Mientras tanto,

él habrá de velar por Castilla.

Pocos son los que hoyme añoran en esos reinos.

El tiempo los tornará legión.

Eminencia, no convocaré Cortes,no insistáis.

No lo haré.

Discrepo de quienes las reclaman.

Sin embargo,

¿cómo podré gobernar Castillasi una y otra vez

os negáis vez a firmarmi nombramiento?

Que lo haga mi padrecuando regrese.

Y mientras tanto,¿quién gobierna?

¿Quién decide?¿Quién administra?

Señora,

os soy tan lealcomo lo fui a vuestra madre.

¡Pero me tenéis atadode pies y manos!

Firmaré.

Firmaré una cédula.Una sola.

Mas prestará gran servicioa estos reinos.

Y también a vos.

Ordeno que las mercedesconcedidas por mi esposo,

sin mi sabiduría ni mandamiento,

sean restadas y quitadasde mis libros como inválidas,

revocadas y consumidas.

Ordeno también

el cese de los miembrosdel Consejo Real por él nombrados.

No ha de quedar ninguno.

Todos ellos serán sustituidos

por aquellos que lo fueronen tiempo del rey y de la reina.

Alteza,

celebro vuestra decisión.

No obstante, temoque una medida de tal envergadura

sea fuente de conflictos.

Convendría anticiparse y...Lo demás, cuando vuelva mi padre.

¿Alteza?

Os he convocadoporque requiero que vos

y vuestro maridome acompañéis esta noche.

Estamos a vuestro servicio, alteza.

¿Puedo saber adónde,para ordenar los preparativos?

He de ver a mi esposo.

Música

Abrid el ataúd.

Música

¿Dais fe de que estees mi esposo, vuestro rey?

Sí, señora.

No es otro que don Felipe.

Música

Cerrad el féretroy dadme la llave.

Partiremos hacia Granadade inmediato.

Disponedlo todo.

(REZAN)

Música

Nada, salvo las exequias de suesposo,

ocupó la mentede la reina durante meses.

El 14 de enero nacióla infanta Catalina en Torquemada.

Pero vuestra madresiguió ajena a todo.

A ella...

A vos.

Música

A fuerza de ser sincero,

creo que doña Juana

se refugió en el culto al cadáverde vuestro padre con un solo fin.

Librarse del apremio de todospara que tomara decisiones.

Música

Una vez perdidoel sol del esposo

no es decoroso para las viudasviajar a la luz solar.

Por eso he decidido viajar de noche.

Os agradezco vuestro sacrificio.

Habremos de buscarun lugar donde residir.

Tórtoles no puedealbergar dos cortes.

Lo dejo en vuestras manos,

pues los hijos deben obedecerconstantemente a sus padres.

Solo os ruego que me sea posible

celebrar las exequias cotidianaspor mi esposo.

Estoy al tanto de vuestro dolor.

He sabido que mandáis abrirel féretro cada noche.

El rey esel padre de mis hijos, majestad:

velando su despojovelo también por ellos.

Son mis nietos.

Nada permitiréque se haga contra ellos.

Su eminencia me ha comentado quetenéis intención de viajar a Burgos.

Cierto.

Belmontese niega a entregar el castillo.

No me pidáis que os acompañe.

Allí Dios me arrebató a mi amado.Jamás volveré a pisar esas calles.

Y ahora perdonad.

Debo acudir junto a mi esposo.

Me obedecerá.Pero no confía en mí.

Teme que privea su hijo de su herencia.

La pasión podrá alterar su ánimo,

pero nuncala ha privado de entendimiento.

Vuestro padre y vuestro abuelocompartieron el mismo problema:

necesitaban la figura devuestra madre para gobernar,

y al tiempo era un estorbo.

Cuando se hubo impuestoen Castilla la Vieja,

el rey de Aragónse vio en la necesidad

de tomar una decisión definitiva.

Y lo hizo.

Música

Los aposentadores de la Corona

ya tienen prestoel palacio real de Tordesillas.

Allí encontraréis la moradaque merece vuestra condición.

¿Y mi esposo?

Os acompañará.

No os inquietéis.

Música

Lo hago por vuestro bien.

Para que el día de mañana,vuestros hijos tan queridos,

puedan ser tan buenos reyescomo lo fueron sus abuelos.

Para ser un buen rey,

no es necesario ser un mal padre.

Partamos.

Música

Adelante.

Música

Su propio padre...

¡Sí, lo hizo!

Pero con ello se asentó en Nápoles,

dominó a los grandes,

arrebató Navarra al francésy la incorporó a Castilla.

¡No es poco para un reyque se asoma a la vejez!

Más hubiera logradode no haber sido por la enfermedad.

Por la obsesión en procrear,querréis decir.

Y por las malas artesde esa francesa.

Reverencia.

Su majestad.

Reverencia.

Vos gobernaréis en Castilla

hasta que mi nieto Carlos llegue.

Siempre acabáisimponiendo vuestra voluntad.

Música

Perdonadme,

pues quise romperla promesa que os hice.

Dios, con buen juicio,

no lo ha permitido.

Esposo mío,

descansad.

Ahora sí.

Siempre juntos.

Música

(LLORA)

Música

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