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Por, sdfasd 18/11/2022

¿Cómo podemos medir la sostenibilidad de las ciudades donde vivimos?

Las ciudades son uno de los paradigmas en la búsqueda de la sostenibilidad del planeta. En ellas vive más del 50 % de la población mundial, consumen de forma directa e indirecta el 75% de los recursos naturales, generan el 50 % de los residuos y emiten el 50 % de los gases de efecto invernadero (figura 1).

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Es importante rediseñar y cambiar las ciudades hacia una mayor sostenibilidad. Para ello, es necesario realizar un buen diagnóstico del punto de partida en cada caso. A tal efecto existen diversos, rankings que caracterizan “la mejor ciudad o país para vivir” a partir de diferentes metodologías que incluyen una ingente cantidad de indicadores socioeconómicos y ambientales cuya ponderación varía en función de cada uno de las clasificaciones consideradas:

Una cuestión común a todos ellos es la gran cantidad de datos a procesar para su cálculo. Ello hace que en la época del big data, la información pueda llegar a abrumar y no permita que un organismo o un ciudadano de a pie pueda reproducir estos indicadores. Como contrapartida surge la opción del small data, esto es, a partir de una mínima cantidad de información se pueda obtener una estimación sobre la descripción del sistema ahorrando tiempo y esfuerzo.

Estimar la sostenibilidad de manera sencilla

En un reciente trabajo publicado en Sustainable Cities and Society hemos considerado la opción de definir tres indicadores (uno por cada eje de la sostenibilidad) que permitan estimar de forma sencilla y rápida la sostenibilidad de las ciudades donde vivimos o de las ciudades que visitamos.

¿Cómo podemos medir la sostenibilidad de las ciudades donde vivimos?

Para ello, hemos partido de más de 100 indicadores que promueven instituciones como la ONU y la UE. De ellos, hemos evaluado y cuantificado 38 (figura 2). Al aplicarlos sobre 31 ciudades españolas representativas de más 50.000 habitantes, se ha podido establecer que los tres indicadores que dibujaban la imagen más aproximada (85% de precisión en la predicción) sobre la sostenibilidad que se obtenía con el análisis global fueron:

  1. Repensar nuestro modelo de consumo, ajustando la adquisición de los bienes de consumo a las necesidades reales, con la consecuente reducción de materia y energía derivada de la generación, utilización y procesado de productos;
  2. Luchar contra el cambio climático con una menor emisión indirecta de gases de efecto invernadero;
  3. Reutilizar y reparar los bienes de consumo, aumentando su vida útil.

Datos del año 2019 para diversas ciudades

En la tabla que sigue a este párrafo se adjunta valores de los tres indicadores considerados para diversas ciudades y su comparación con la media de la UE y de España en el año 2019. Estos parámetros están disponibles en las páginas web de cada ciudad, de institutos de estadística de cada país o de organismos internacionales como el Banco Mundial.

Las ciudades deben caminar sin pausa hacia la maximización de los flujos de materia y energía que utilizan. Por ejemplo, fortaleciendo las redes de reparación y multiuso (compartir) de los bienes de consumo, fomentando una movilidad alejada del uso del automóvil individual como elemento principal, generando parte de los alimentos (agricultura vertical), mejorando los sistemas de intercambio de energía y siendo capaces de producir una parte de su consumo (con aislamiento, energía geotérmica, paneles solares…). Todo ello conducirá a una minimización de los residuos directos e indirectos urbanos y la generación de nuevos modelos de negocio.

Gumersindo Feijoo Costa es Catedrático de Ingeniería Química, Universidad de Santiago de Compostela.

Este artículo se publicó originalmente en The Conversation España.