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Por, sdfasd 30/04/2022

Crónica: A niño de Jalisco le cortan en su dedo para obligarlo a delinquir; fue engañado en Facebook

Guadalajara, Jalisco. - Con 13 años se enfrentó a sus captores. Quería ayudar a su mamá y cuando le ofrecieron trabajo a través de redes sociales, aceptó salir de su casa en Jalisco, pero todo era mentira. Fue llevado a la Ciudad de México donde le hicieron una herida a lo largo de su dedo por negarse a delinquir. Los otros 25 niños y jóvenes no tuvieron más opción.

“Les quiero platicar. Seré breve, seré lo más breve que pueda, pero tienen que saber lo que ocurre en este estado… Tampoco me voy a callar, yo voy a decir lo que está sucediendo. Se están llevando a nuestros jóvenes…”.

El relato de Ana hace público el engaño y reclutamiento de menores por el crimen organizado a través de plataformas virtuales en Jalisco y México. El 98.3 por ciento (%) de los familiares de personas desaparecidas en la entidad no saben qué pasó con su ser querido. Ella pertenece al 1.7% que supo de la violencia que viven los menores que son víctimas de la inseguridad en el país.

-Hijo, se hizo una cadena de oración inmensa. Tú no tienes idea, pero en cada lugar donde yo me paraba me decían: “Le prendimos una veladora, un cirio a tu hijo; estamos en oración”. Toda esa buena energía, toda esa persona que compartió, fue empática contigo y eso te protegió-

El hijo de Ana desapareció en Zapopan, Jalisco, el 11 de enero de 2022 y fue localizado en San Juan Tuxco, Puebla, el 18 de ese mismo mes. Para el jueves 20 ya estaban de nuevo juntos y platicaban mientras que la madre soltera manejaba. Ahí le contó de cómo las oraciones y la fe funcionaron.

-Mamá yo creo que por eso no me mataron-. Contestó su hijo y Ana se estremeció al escuchar la frase. Era el domingo 16 de enero, ese día al niño lo trasladaron de Puebla a la Ciudad de México donde reunieron al menos otros 25 niños y jóvenes más. Sus captores les ordenaron cometer actos ilícitos que la madre no describe. Sin saber aún de su hijo, ese día a la mujer se le quebró el dije que llevaba en el pecho con el nombre de su niño. -Yo creí que me iba a morir ese día-, las palabras del menor quedaron en la memoria de Ana.

“Tengo a mi hijo vivo. Lo lastimaron, lo iban a matar porque él no quería hacer lo que ellos querían y su valentía le pudo haber costado la vida. Tiene en su dedo una cortada desde aquí hasta acá (señala Ana para explicar cómo con un cuchillo sus captores le abrieron a lo largo uno de los dedos al menor de 13 años) yo no sé qué pretendían hacerle, es impresionante lo que está pasando en nuestro estado”, relata la mujer en el marco del foro Justicia y Paz organizado por diputados federales en Guadalajara.

-Te vamos a vender a Tamaulipas, hijo de tu…vas a valer…- El hombre amenazaba al niño de 13 años que no sabía qué hacer, que escuchaba las groserías y más se asustaba. Fue ahí cuando con un cuchillo empiezan a cortarle el dedo. Él no quería hacer nada ilegal y sólo escuchó su sentencia: -Pues te vas a morir hijo de tu…-.

“En el DF (Ciudad de México) es una red inmensa, es una red terrorífica y los hicieron hacer cosas horribles a los otros, pero ahí está en manos de las autoridades”. Ana logró recuperar a su hijo quien el 11 de enero lo dejó en su casa mientras iba a trabajar y lo recuperó siete días después.

11 de enero: “Todos en Jalisco tenemos a alguien muy cercano desaparecido”

Antes del infierno, el martes 11 de enero, la madre soltera desayunó con su hijo de 13 años. Ella debe ir a trabajar, así que dejó solo al menor en sus clases virtuales. Estaba dentro de la casa por lo que se va confiada, pero al volver un silencio reina. Está todo, menos el más importante: su hijo.

La última vez que habló con él fue a las 11 de la mañana con 35 minutos. Después, nada. Regresó a las cuatro de la tarde de su trabajo y encontró la computadora abierta, la ropa acomodada y los zapatos en su lugar, pero después vio cómo en las cámaras de su condominio se ve al menor, a las 12 del día con 37 minutos, salir con rumbo desconocido.

“Se están llevando a nuestros jóvenes de la manera más absurda, los contactan por internet, por Facebook, después los meten a grupos de WhatsApp y en esa inmadurez de los chavos los convencen de que salgan de su casa…”.

“Porque mi hijo salió por su propio píe, no crean que fueron y entraron enfierrados (apología que usa para describir a civiles armados) y esas cosas. No. Por supuesto que no. Salió convencido de que iba a ir a ganar dinero sólo por un fin de semana para ayudar a su mamá. Yo soy madre soltera”.

Crónica: A niño de Jalisco le cortan en su dedo para obligarlo a delinquir; fue engañado en Facebook

Fue en octubre del 2021 cuando el titular de la Subsecretaría de Seguridad Pública del gobierno federal, Ricardo Mejía Berdeja, advirtió sobre el reclutamiento de menores de edad por el crimen organizado a través de juegos de plataformas digitales o las redes sociales.

Tan solo el 22 de enero de este año, el medio local en Jalisco, Informador.mx, hizo público que ocho menores desaparecieron en la entidad del occidente de México en hechos relacionados con videojuegos, en donde la Fiscalía del Estado (FE) recalcó que todos fueron hallados sanos y salvos.

Sin embargo, la dependencia no aclara hasta el corte de este artículo, cuántos de ellos pudieron ser víctimas de engaños por personas del crimen organizado y cuántos niños más salen de su domicilio en busca de otras personas de su edad. Hasta este relato de Ana, no había confirmación de un caso en la entidad.

Cada minuto que pasa es importante, la mujer aprendió en su experiencia lo que colectivo de madres de personas desaparecidas recalcan: en caso de una desaparición, cada minuto cuenta. Por lo que, tras su denuncia, lo primero que hizo fue a la Comisaría de Seguridad Pública de Zapopan, en el Área Metropolitana de Guadalajara y pidió ver las cámaras del Centro de Control y Vigilancia C5.

“Esas cámaras nos cuestan una fortuna a nosotros como ciudadanos. Si nosotros hubiéramos ido a esas cámaras, nosotros hubiéramos evitado que al niño lo hubieran trasladado a Puebla, porque el niño estuvo más de 24 horas aquí (en Zapopan)”.

Ana vive la dualidad de ser madre de un menor, víctima de desaparición en México. Desde el primer día conoció la frialdad y lentitud de las autoridades de Jalisco y la solidaridad de las personas. Hubo funcionarios y habitantes con los que se sintió apoyada, pero también autoridades que muestran su frialdad ante los casos de desaparición en el país.

“Yo dije: si las autoridades no me ayudan, yo voy a encontrar hasta debajo de las piedras a mi hijo…y así lo hice. Soy del 1.7% que recupera a sus queridos familiares, pero todos los días que salía a pegar mis carteles, porque yo quería encontrar a mi hijo, pues para las autoridades soy una simple estadística… todos los días no menos de cinco personas me decían tengo un primo, tengo un hermano, tengo una hija…tenemos a nuestra mamá desaparecida hace cuatro años”.

En contraste, el apoyo de Alerta Amber es algo que agradeció la madre, que en general se considera afortunada de ser de esa pequeña porción de familiares que logran recuperar a sus hijos con vida. Amparo Ramos Cázares, coordinadora y enlace del programa especializado en búsqueda de menores, es una de las funcionarias que permitieron a la madre encontrar a su hijo.

“Soy del 1.7% de los que encontramos a un familiar, pero somos 16 mil desaparecidos en Jalisco y sólo denuncian el 13%, imagínense ustedes, en dónde están el 87 por ciento restante. Esto es preocupante, estamos viviendo en un estado en donde somos la fosa de México”.

-Oiga, ¿tiene alguna novedad de su hijo? – Esta frase se repite en los relatos de las madres de personas desaparecidas en Jalisco. Cada que declaran y recuerdan lo que las autoridades del estado les preguntan se siente un gesto de frustración al ver que a la víctima le preguntan sobre algo que ella también quiere saber: ¿dónde está su hijo?

“Todos me llamaban. Era un agobio de que yo repetí 16 mil 500 veces lo mismo. Desapareció en la mañana…salió de mi coto… ¡Carajo! Tuve la cabeza y dije: Lo que me cueste. Así me cueste la vida, lo voy a encontrar”.

Las llamadas de las autoridades sólo eran interrumpidas por las llamadas que la madre recibía para ser víctima de extorsión, donde le decían que tenían a su hijo y que lo iban a matar si no depositaba cierta cantidad de dinero. La falta de coordinación y comunicación entre autoridades hace que la justicia sea más difícil de llegar a las víctimas de desaparición forzada o privación ilegal de la libertad.

El segundo agradecimiento es para su jefe. Desde el primer momento que el hijo de Ana fue víctima de la delincuencia, en su trabajo se sintió apoyada y fue la empresa quien absorbió los gastos de la búsqueda, algo que valora la mujer pues quizás fue la diferencia entre ser del 98.3% y el 1.7%.

“Soy afortunada. Tengo un jefe que sintió el dolor de cerca y que me ayudó. Pero 16 mil familias, de los 16 mil desaparecidos no tienen esa posibilidad. Son ese 98% de estadística. Soy del 1.7% y me da mucha rabia porque todos en Jalisco tenemos a alguien muy cercano desaparecido”, sentencia la mujer.

La desaparición del menor de 13 años acaparó la atención de las autoridades, de tal forma que Ana se entrevistó con mandos de la Guardia Nacional a nivel federal y también con sus similares en Jalisco y Puebla, incluso platicó con Rosario de Barbosa, la esposa del gobernador poblano, Miguel Barbosa Huerta.

Para el sábado 15 de enero, Ana ya sabía dónde estaba su hijo y recibió una llamada de la Guardia Nacional donde la citaban a las seis de la mañana para entrevistarse con el coordinador de la dependencia en Puebla, Ernesto García Sánchez. El objetivo era ver cómo rescatar a su hijo una vez que tenían ubicada la zona donde se encontraba.

El lunes ya la mujer y las autoridades poblanas tenían ubicado el lugar, incluso fue hasta ese día que el fiscal de Puebla, Gilberto Higuera Bernal, se comunicó con la madre, a nombre del gobernador Barbosa. Lo sabían desde el domingo, pero ese día el niño sufría en la Ciudad de México el oponerse a sus captores. El rescate tuvo que esperar.

“Gracias a ustedes, a todos los medios, a todos mis amigos, hicimos que esto se volviera viral y se los agradezco muchísimo, fue la presión mediática”, el tercer agradecimiento fue para quien haya compartido la ficha de búsqueda de su hijo.

El niño fue localizado el 18 de enero en San Juan Tuxco, Puebla. Se hallaba en una finca y con él sólo estaba uno de los plagiarios y otro joven de 19 años, ambos se encuentran detenidos e investigados por su participación en el delito de la privación ilegal de la libertad del menor. Sin embargo, al chico de 19 años, Ana aún se lamenta no poderlo rescatar y que esté en la cárcel.

Ana no pudo rescatar a joven de Autlán de Navarro que trasladó a su hijo a Puebla y que está preso

El 18 de enero la Fiscalía del Estado de Jalisco anunció la localización del hijo de Ana. En el boletín destacan que el menor fue encontrado en buen estado de salud, aunque no menciona nada del corte en el dedo y tampoco sobre la detención de un joven de 19 años de Autlán de Navarro, quien fue el que trasladó al niño a Puebla.

Pero a la madre no se le olvida la cara infantil del joven y, aún entre su sufrimiento y alegría, se compadece de un hombre, que por ley ya es mayor de edad, esté condenado a ir a prisión, pues considera se arruinará su vida.

“La delincuencia organizada está tomando a nuestros chavos y se los están llevando. Cuando, por alguna razón se resuelven estos casos, quienes pagan los platos rotos son nuestros jóvenes, no son los delincuentes. Son unos hijos de la fregada, ellos ponen en la primera línea a los chavos que se llevan, no son ellos (los criminales) quienes están en la primera fila”.

Ana recuerda la cara de niño del hombre de 19 años, lamenta que no lo pudo rescatar, pero siente que también fue víctima de engaños. Sin embargo, aquella persona, del que sólo supo su lugar de origen, al ser quien llevó a su hijo de Jalisco a Puebla, se volvió parte de la delincuencia organizada. Un error basado en un engaño que le condenó su futuro.

“Hoy se va a ir a un penal en lugar de darle la oportunidad de que pueda regresar como un ciudadano de bien. Los estamos llevando a nuestros chavos a penales donde van a hacer maestrías en verdadera delincuencia organizada, porque eso son los penales”.

La realidad que conoció Ana en los siete días que buscó a su hijo, le inspiró a estar hablando alumnos de la Universidad de Guadalajara (UdeG), especialistas en el tema y diputados federales, pero también le dio la experiencia para proponer dos iniciativas ciudadanas que mejoren la búsqueda en vida de personas víctimas de desaparición forzada o privación ilegal de la libertad.

Las propuestas de Ana

La experiencia que vivió Ana en Jalisco no desea se vuelva a repetir para ninguna madre en todo México. Por ello, tras contar lo sucedido a su hijo de trece años, quien por ser menor omitimos el nombre, ahora busca recabar firmas para que dos iniciativas ciudadanas lleguen a las leyes del estado y de México.

La primera propuesta de la mujer va en razón a la falta de comunicación que existe entre las dependencias de gobierno encargada de seguridad y búsqueda de personas desaparecidas, por lo tanto, propone mejorar el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas.

Aunque en su propuesta no mencionó el registro oficial del gobierno federal, sí explicó, aprovechando la presencia de los legisladores encargado de las comisiones de Corrupción y Transparencia y Seguridad Pública en el foro, que es necesario tener una plataforma nacional donde en tiempo real se suban los casos de desaparición de personas.

Dicha plataforma conectaría a las autoridades como una especie de medio de divulgación oficial que, a partir de un boletín o ficha, puedan las autoridades de los distintos niveles de gobierno alertar sobre cualquier hallazgo o pista sobre alguna persona víctima de desaparición.

Asimismo, incluye la propuesta pedir a los gobiernos municipales, como el de Zapopan, localidad en donde su hijo fue víctima de la delincuencia organizada, poder hacer lo que llamó “las sábanas de llamadas”, que explicó ayudaría a enviar alertas que en aumentaría la posibilidad de encontrar a las personas en las primeras horas de su desaparición.

“Cuando una persona desaparece los segundos son fundamentales. Uno a uno brinda o desecha la posibilidad de encontrar a las víctimas que por desgracia las autoridades tienen bastante trabajo”, explicó la mujer.

Asimismo, dicha plataforma serviría para que los elementos de seguridad estén atentos pues, considera que a veces en los traslados de víctimas privadas de su libertad, se pueden presentar casos como infracciones de tránsito donde los policías no pueden salvar a la víctima, aunque muestre su identificación por falta de conocimiento de su situación.

La segunda propuesta surgió en base al joven detenido junto con uno de los plagiarios de su hijo, quien llevó al menor a Puebla y que es originario de Autlán de Navarro. En base a ello, la madre pide considerar subir la mayoría de edad de 18 a 21 años.

Considera que, al ser juzgados como adultos, sólo se disminuye la posibilidad de evitar que continúen dentro del crimen organizado, pues con ello sólo crece la formación de criminales y la poca reinserción social.

“Si cometieron un error tienen derecho a enmendarlo, no a mandarlo a un penal en donde van a salir a los 30 o 35 años con una vida destruida. ¿Y saben qué van a ser esos niños que les destruimos su vida? Los delincuentes del futuro”.

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Ana ya está con su hijo y el recuperarlo con vida le motiva a creer que las leyes pueden mejorar en favor a las 16 mil familias que en Jalisco esperan tener la oportunidad de saber qué pasó, dónde está su hijo o, al menos, el cuerpo donde puedan llorar y darles la paz del descanso cerca de su familia.