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Por, sdfasd 07/02/2022

Ángel Ruiz sobre 'Miguel de Molina al desnudo': "Muy pocos conocen esta historia"

(Música dramática de piano)

(Música animada de piano)

Ay, Dios mío, qué trajín.

Ha venido mucha prensa

y están todos esperandoy llevan mucho tiempo.

Es que yo no he podidovenir antes, ¿sabes?

Lo que quería era traeruna fotografía,

pero no la encontraba,no la encontraba.

No me he dado cuentaque está todo el mundo aquí.

Bueno, pues ya vamos a empezar.

Ah, mira, ahí está el pianista.Muchas gracias, hija.

Muchas gracias.

Buenas noches, maestro.

Buenas noches.Buenas noches.

Disculpe por la tardanza.Nada.

No he podido venir antes.¿Y usted?

César.Yo Miguel.

Encantado.Igualmente, hijo.

Muchas gracias.

Buenas noches a todo el mundo.Buenas noches.

Disculpenpor la tardanza, como digo,

pero no he podido venir antes.

Ustedes no saben la de cosasque tengo que hacer.

Yo hace mucho tiempo que no concedoentrevistas, ¿saben?

Y ahora que yo...¡No, yo ahora no quiero fotos!

No, ahora no quiero fotos.

Y los móvilesme los vayan apagando.

A ver si me voy a tener que acordara la madre que parió a Graham Bell.

Eso es. Pues venga.

¿Esta es la luz que hay nada más?

Qué poca cosa, ¿no?

¿El eléctrico dónde está?

Allí.¿Allí dónde?

Arriba.

¡Ah! ¡Mira!

Aquí me vas a poneruna luz rosa y ámbar.

Y en diagonal, que si no salgomuy pálido, ¿sabes?

Eso es. Dale un poquito, va.

Un poquito más.

¡Dale un poquito más!

Ya está, ya está.

Así se ven las caritas,que haya un poco de alegría.

Que se vean los platós vacíos.

(Risas)

Yo no entiendo esta negruratan grande, maestro.

Anda que no tengo yocosas bonitas de poner.

De fotografías, de películas, de...

Yo qué sé,una cosa inmensa que tengo.

O unas flores, coño.

Yo llenaba los teatros de flores.

Hasta los palcoslos llenaba de flores.

La gente entraba al teatro ya...

embriagá.

Pero, bueno, es lo que haycon los recortes.

Mire usted, maestro,yo le voy a pedir una cosa.

Dígame.Le pido el favor que me toque usted

un fondillo morisco.

¿Morisco?

Una cosa flamenca bonitaque usted sepa.

¡Ay, eso es! ¡Eso es!

Usted me va a tocar eso de fondo

y yo mientras le voy a decirunas palabras

a los muchachos de la prensaque han venido

y así compensamos la sosería esta,que es una sosería grande.

Muy bien, maestro.Dele usted ahí.

Vamos ya, Miguel.

Que hemos estado en sitios peores.

¡Ole!

(Música suave)

¡Ole!

Mi historia forma partede esa memoria,

que muchos no quieren recordar.

Dicen que no debe ser desenterrada

de las fosas del olvido...

para no reabrir viejas heridas.

Como si las heridasse hubieran cerrao.

Como si las heridasfueran solo las suyas.

Para muchostodavía siguen abiertas

por no poder dar ni siquiera

una sepultura dignaa sus seres queridos.

Yo no acabé en una fosa común,

ni abandonao en una cuneta.

Y eso que estuve a punto.

Yo siempre fui objetode una gran persecución.

Utilizao por los ganadores

y canjeao por los perdedores,

como un botín de guerra.

¿Y todavía debo seguir pagandopor mi libertad?

No, respetable, no.

Yo ya he pagaoun precio muy alto por ella.

Asín que dese ustedpor bien pagá,

querida patria mía.

Na te debo...

na te pío.

Me voy de tu vera.

Orvíame ya,

que he pagao con orotus carnes morenas.

No maldigas, paya,que estamos en paz.

No te quiero...

¡No me quieras!

Si to me lo diste, yo no te peí.

No me eches en caraque to lo perdiste.

También a tu vera yo te lo perdí.

Bien pagá.

(Música suave)

# Sí tú eres...

# la bien pagá...

# porque tus besos compré...

# y a mí te supiste dar...

# por un puñao de parné...

# Bien pagá, bien pagá,

# bien pagá... fuiste,

# mujer.

Esta es mi historia,

la verdadera.

No esas mentirasque se han contao de mí por ahí.

ni la condenaciónal ostracismo que he sufrío.

Por si alguien no lo sabeo no se acuerda,

o no se quieren acordar.

Yo soy Miguel de Molina.

(Música suave)

# No te engaño,

# Quiero a otra,

# No creas por eso

# que te traicioné.

# No cayó en mis brazos,

# Me dio solo un beso,

# El único beso

# que yo no pagué.

# Na te pío,

# na me llevo...

# Entre estas paredes

# dejo sepultás

# penas y alegrías,

# que te he dao y me diste

# y esas joyas que ahora

# pa otro lucirás.

# Bien pagá,

# Si tú eres la bien pagá,

# Porque tus besos... compré.

# Y a mí te supiste dar...

# por un puñao de parné.

# Bien pagá,

# bien pagá.

# Bien pagá

# fuiste mujer. #

(Aplausos)

¡Bravo!-¡Bravo!

-¡Bravo!

-¡Bravo!

Muchas gracias.

Muchas gracias. Muchas gracias,maestro. Muchas gracias.

¡Ay!

Bueno... ¿Les gustó?

¡Sí!Pues ahí quedó la cosa.

(RÍEN)

Mira, voy a coger esta capaque va coger polvo.

Esta capa que tiene historia.

Maestro, somos dos monstruos.

Usted, usted.No, hombre, no.

Este atrevimiento nuestrode ponernos delante de un público

que tanto nos quiere y nos respeta,

sin haber repasadoni siquiera la música, eso es...

una audacia que no tiene perdón.Eso sí.

Pero, bueno, he cantadocon el corazón

más que con la garganta.

¡Pues ea!

Listo para desmentiren esta rueda de prensa

todas las mentirasque se han contao de mí por ahí.

Dispuesto a respondertodas vuestras preguntas.

Y a desvelar las dudasque sean necesarias.

Quiero que de una vez por todasse sepa la verdad verdadera.

Había jurado que nunca más lo haría,pero bueno.

Ya que hemos llegado hasta aquí...

Pues venga.

Ya podéis empezarcon el cuestionario.

¡Eso es mentira!

A mí no me echaron,yo me fui, que es diferente.

En cuanto pude me fui a Lisboay ahí ya me cogí un barco

para Argentina.

Pues claro que tenía miedo, hijo.

Mucho miedo a que me matarancomo a tantos otros.

Pero después de lo que a míme hicieron,

lejos de amedrentarme,yo me colmé más de rabia

y de impotencia. En Cáceres.

Ahí estuve dos meses recluidoy un año entero en Buñol.

Sin poder hacer na de na.

No, hijo,

nunca pensé en quitarme la vida.

Bien los sabe Dios.

Y eso que se me pasaronmuchas cosas malas por la cabeza.

Muchas.

¡Eso no es cierto!

Eso sí.

5000 pesetas por funciónllegué a cobrar.

Eso fue mucho más tarde, en el 35.

Claro, en el Pavón.

¿La Piquer? Jamás.

¿Cómo ha dicho? No, un momento.

A ver, que me estáis liandocon tanta pregunta.

Vamos a hacer una cosa.

Vamos a ir por partesy poquito a poco.

Pero antes me voy a poner cómodoporque ustedes

están ahí sentados,pero yo vengo de un viaje largo.

Me quito los anillos de Carolo,porque a mí no se me caen,

me los quito.

Pues venga.

Vamos a ponerlos puntos sobre las íes

y los rabillos en las efes,

que se entere yatodo el mundo aquí.

Muy bien.Miren que cosa más bonita.

Bonita.¿Eh?

Estas camisas me las hacía yo.

Bueno, no siempre.Siempre me ha gustao coser.

Normalmente me las hacía.Me iba a poner una preciosa,

con unos caireles,unos bordaos,

unos cristales de Swarovskique quita el sentío.

Claro, no puedo subir los brazos.Parece que llevo dos sartenes.

Tota, como no he venidoa cantar y a bailar.

¿Qué queréis, que me ponga allí?

Ah, por el tiro de cámara.

Ten cuidadoa ver si te va a dar en el pie.

El tiro, digo.

Bueno, pues aquí me voy a sentar.

Pues venga.

¡Ay, Dios mío!

Vamos a empezar...

desde el principio.

Yo nací el 10 de abril

de 1908.(RÍE)

En...

¿Tú de qué te ríes?

Ah, ya sé yo de qué se ríe.Espérate.

Vamos a ver...

Yo quiero aprovechar la presencia

de tantos grandesy buenos periodistas,

como hay aquí esta noche,

para desmentir lo que decenasde veces tuve que oír o leer

de que mentía,de que me quitaba años. ¿Eh?

Que falsifiqué un pasaporte

en mi obsesiónde parecer más joven.

Hubo incluso un periodista.Sí, sí, un colega suyo.

Que se atrevió a decir

que eso de quitarse añosera una cosa habitual.

Entre los que a través del tiemponos llamaron

artistas de varieté, cancionistas,folclóricos, cupletistas

o estrellas de la copla,como dicen ahora.

Pero eso en mi caso no es cierto.

¿Te has enteradoo no te has enterado?

Yo nunca me quité años.

Por otra parte porque jamásme hizo falta engañar a la gente.

En los escenarios aparentabala edad que tenía.

Sobre todo al principio.

Yo tenía un tipín,una cosa tremenda que tenía.

Bueno, que sigo teniendo.

Mira qué tipín.

Yo a lo largo de mi carrera recibía

miles y miles de cartasde admiradoras,

que ardían en deseos de conocermemás íntimamente.

Algo improbable, ¿me entiendes?

Pero, bueno, ellas lo intentaban.

Pues eso,

que yo nací el 10 de abrilde 1908.

En Málaga.

Y vengo yo al mundo mientras reinaen España Alfonso XIII.

Y en Andalucía, en particular,

reinan el hambre, la pobreza,

los terratenientes,

gran parte del clero...

la ignorancia y la superstición.

Total,

un caldo de cultivode la guerra civil

que vendría con el tiempo.

Yo di los primeros berridos...

Después algún crítico dijo

que nunca dejé de berrear,pero bueno.

En uno de los barriosmás pintorescos de Málaga, maestro.

Josefa, mi madre,desde los diez años fregó platos

y lavó suelos propios y ajenos.

Y mi padre, Miguel Frías,

de quien heredé su estampa,sin vanidad lo digo,

era zapatero.

Los recuerdos de mi padre soncambiantes y borrosos porque...

nos abandonó dejándonos solos

a mi madre, a míy a mis cuatro hermanas.

A María, a Asunción,

a Pepa...

y a Anita.

Yo era un niño alegrey cascabelero, maestro.

Un muñeco. Con mis ojos grandes

y mi pelo "enrulao".

Siempre dispuestoa divertir a la gente,

como si yo ya quisiera,sin saberlo,

hacerles olvidar sus apremiosy sus miserias.

Ya ves tú.

Yo recuerdoque tenía ocho o nueve años,

o quizás menos...

Y ya consciente de las privacionesque había en casa,

yo me busqué la formade ganar algo de dinero.

Entonces me inventé una cosa

que creo que por aquelentonces no existía,

que era el jardín de infante.

Como las mujeres que vivíanen nuestra casa de vecinos eran

todas de condición muy modesta,

todas trabajaban fuera de casay, claro, la mayor parte de ellas

no podían cuidar de los niños,que vagaban peligrosamente

por el vecindario.Así que yo les propuse

entretener a los más pequeños.

Y allí en el patio de mi casa

yo monté un escenariocon unos cajones

que había por allí tirados.

Yo ahí les bailaba y les cantaba

y les hacía el payaso,ya con ocho o nueve años.

Las pocas monedas que las madresme daban por la noche

yo las metíaen el monedero de mi madre,

la cual nunca supo cómose multiplicaba lo poco que tenía.

Qué lástima.

Cada vez que podía

me metía en el Teatro Cervantesde Málaga, maestro.

Para ver allítodos los espectáculos

de variedades que se ofrecían.

Mira, mis ojosse abrían como platos

cuando yo veía desde el gallinero

todo lo que pasabapor ese escenario.

Entonces un día se me iluminóuna luz y me dije a mí mismo:

"Eso es lo que yo quiero hacer,Dios mío".

Día y noche soñaba conmigoencima de un escenario, maestro.

Haciendo todolo que se me pasaba por la cabeza.

Mi creatividad era apabullante.

Yo siempre estabainventando números, bailes.

Porque yo siempre he teníola creatividad

que el público me ha exigido.

Porque el público es sagrado.

Y estar aquí es un ejercicio

de gran responsabilidady compromiso.

¿Es o no es?Pues eso es lo que hay.

Ahí me di cuenta yo, ahí,

de que si yo queríacumplir mi sueño,

en Málaga no había porvenir pa mí.

(Música suave)

Yo lo que quería era ganaralgo de dinero

para ayudar a mi familia.

Asín que había que probar suerteen otra parte.

¿Dónde?

No lo sabía, pero eracuestión de echarse al camino

y ver lo que pasaba.

Como no me atrevíaa enfrentarme a mi madre,

yo tomé un papel...

con unas líneas de despedidaque le dejé en la cocina.

Envolví lo poco de ropa que teníaen una colcha vieja

y salí a la calle con un atillo,

en una fría noche de luna llena,

con la angustia que me producíaalejarme de lo que más quería...

agarrada a mi garganta.

# Tengo miedo...

# mucho miedo.

# Me da miedo de la luna...

# Échame un velo a la cara.

# Cubre tu piel de aceituna

# y abre tus verdes ojos,

# que son toda mi fortuna...

# Y por eso...

# tengo miedo,

# mucho miedo de la luna... #

¿Cómo ha dicho? Pues mira,

decidí seguir la rutade la Costa del Sol,

hasta llegar a Gibraltar.

Porque alguien me había comentadoque por allí, por Algeciras,

zona de contrabandoya por entonces,

había posibilidades de ganarsela vida y de ganar algo de parné.

Así que por ahí estuve yo

dos o tres días vagandopor el puerto

Y cuando ya me quedé sin un real

entré en una tabernaa pedir algo de comer.

A cambio, yo qué sé,de fregar lo que fuera.

Y entonces una mujer morena,

bonita, con unas grandes curvas

y unos ojos azulesque dominaban su rostro,

me dijo: "Muchacho,

si buscas trabajo,yo te puedo ofrecer algo".

Mire, maestro, mientras me comíael bocadillo que ella me compró,

ella me comentó que teníauna casa de mujeres.

Entonces muchísima gente

le llamabaa ese tipo de establecimientos

mancebías.

Mancebía le llamaban,como en "Ojos verdes", igual.

Pues ella me prometióun buen sueldo

y una buenas propinas...

Ay, mira, "Ojos verdes".

Claro, como lo he dicho,él la toca.

Qué rápido el muchacho, hija.

Qué bonito, maestro. Qué bonito.Muchas gracias. Muchas gracias.

Pero no la voy a cantar.

Ella me prometió un buen sueldoy unas buenas propinas

de los hombres que la frecuentaban.

La mujer se llamaba Pepa La Limpia.

¿Cómo has dicho?

(RÍE)

¿Qué me has dicho?¿Que te lo deletree?

Qué pasa, que es un nombre rusomuy difícil, ¿no, hija?

No, te lo voy a deletrear.

Apunta, bonita, apunta.

Pepa.

La Limpi... La Limpi...

Con pe de Pamplona.

La llamaban así porque decían

que lo tenía todocomo los chorros del oro.

Y doy fe de ello,que se podía comer en el lavadero.

Claro que manteníacorrespondencia con mi madre.

Mira, el primer sueldoque yo cobré,

se lo envié a mi madrecon una carta en la que explicaba

que estaba empleaoen una casa de telares.

¿Qué le voy a decir?

Allí cumplí yo mis 14 años.

Viendo y aprendiendo

lo que muchos no llegana saber en su vida.

¿Quién ha dicho eso?

Tú, ¿no?

Tú qué eres,de la prensar rosa, ¿no, hija?

Hombre, porque la preguntita...

Pues mire, señorita,le voy a responder.

Yo no sé a ciencia cierta

cuándo me vi atraídopor los hombres, como usted dice.

Pero sí que recuerdo un hechoa mis 17 años,

que me dejó muy inquieto,muy confuso, ¿sabe?

Un invierno estaba yo

pasando una gripe febriltremenda en mi habitación,

cuando vino a verme Camelia.Camelia era una de las pu...

Pilas de la casa.

Ella me traía un vasitode leche caliente

con una aspirinay una copita de coñac.

Era de gran bondad.

La cosa es que ella empezóa acariciarme en las mejillas,

el cabello... Y de pronto

se quitó la gruesa bata de panaque llevaba puesta encima

y se quedó desnuda ante mi vista.

Con movimientos felinos y pausados

se fue acercando hacia mí, me quitóla ropa y se metió en la cama.

Empezó a besarme en el cuello,en el pecho

y me susurró en el oído que queríahacer el amor conmigo.

Pero yo no pude. ¿Cómo voy a poder?

Ella, como buena mujer que era,

me acarició como a un niñoalegando que era normal

que yo no pudieraen ese estado, ¿verdad?

Se levantó de allí,se puso la gruesa bata de pana

y se marchó de la habitacióncon una sonrisa en la cara.

Yo nunca he sabío si fue

por un impulso sexualque ella sintió

o porque quería descubrirlo que yo realmente sentía

por las mujeres,porque algo se hablaría

de mí entre las chicas.

¿Qué le pasa, maestro,con tanto aspaviento?

Parece Carmen Amaya con azogue.

Es que no se puede fumaren televisión, señor Molina.

¿Cómo que no se puede fumar?Está prohibido.

¿Y eso quién lo ha prohibío?El Gobierno.

Pero ¿hay gobierno?Sí, ahora sí.

Ah.

Es una lástimaque no se pueda fumar.

Yo siempre he fumadoen todos los espectáculos.

El cigarro formaba partede mi carácter

y de mi figura, hombre.

Siempre he salido cantando,bailando y el cigarro en la boca.

El cigarro no se me caía,parecía que lo tenía pegao.

Y el sombrero igual.

Yo me lo ponía así de aureola.

Pa un lao, pa'trás,de cualquier manera

y tampoco se me caía. Mira...

Ahí está.

Pero bueno, si no se puede fumar,vaya fastidio.

Había más libertad con Franco.

Pues si quiere probar, señor Molina.¿Eso qué es?

Un cigarrillo electrónico.

¿Electrónico?Sí.

¿Y esto qué hay que hacer?

Tiene que darle al botón.¿Al botón?

A ver si se va a abriruna puerta o algo.

No, hombre, aspire, aspire.

Ah, yo le doy al botóny aspiro pa dentro.

Claro.Vamos a ver.

Pero si sabe a sandía.

Qué cosa más maravillosa.

Mire, maestro,como una foto que yo tengo.

Allí en Algeciras

tuve la suerte de conocera un tipo alegre y pintoresco,

al que me uniría una gran amistad.

Rafael se llamaba.

Aunque era más conocidocomo El Corcho.

El Corcho le llamaba la gente,

porque decían que, a pesarde lo mal que le trató la vida,

él siempre salía a flote,no había quien lo hundiera.

Pues Rafael eraun cantaor de flamenco.

Pero de cante jondoy con unos ojos verdes

que daba envidia mirarlos.

Yo siempre que lo veía venirme daba envida de él.

("Ojos verdes", López Quiroga)

Ya está otra vez.

No, cada vez que diga ojos verdesla va a tocar.

Es como un resorteque tiene el niño.

Qué bonito, maestro. Qué bonito.

Muchas gracias.Pero no la voy a cantar.

Pues Rafael me invitó al festivalde cante jondo de Granada,

en el que él iba a participar.Esto fue en el año 22.

Yo acepté encantado,

porque tenía unas ganas de conocerGranada que no veas.

Maestro, nada más llegar a Granadapude ver un cartel grande

que ponía:

"Fiesta del Cante Jondo de Granada.

Organizadapor don Manuel de Falla

y Federico García Lorca".

¡Oh!

Esa fue la primera vez que yo oíhablar de Federico.

El poeta que tanto ha significadoen mi vida y en mi arte.

Desde que conocí"El Romancero gitano"

Federico se convirtió en mi ídolo.

A partir de entonces yo empecéa devorar libros de poesía,

de teatro...

Todo lo que se me poníapor delante me lo leía.

Yo quiero decir que yo he leído

y, en general,he aprovechado la lectura

más de lo que muchos sospechan.

Lo digo por esas infamiasque se han dicho de mí

acerca de mi escasa cultura.

Yo siempre me he preocupadopor aprender.

Y he leído muchísimo.

Bueno, apuntadlo bienen la entrevista,

que quede claro ya.

Tanta tontería ya.

Qué asco.

Al principio sabe a sandía,pero después la sandía está podrida.

Ande, quite, quite.

Donde se ponga un cigarro

con su nicotina, su alquitrány su veneno, que se quite lo demás.

Tantas tonterías de prohibiciones.

Cualquier día nos van a prohibirsalir a la calle.

(RÍEN)

Coño ya.

¿Qué estaba yo diciendo?

Federico, Rafael...¡Ah!

El día que cantó Rafaelen la fiesta de cante jondo.

Ahí estaba Federicoen las primeras filas.

A mí me llamó la atenciónla carita de niño que tenía.

A pesar de tener diez añosmás que yo.

Su sonrisa, su entusiasmo.

Mira,

deslumbradopor la magia de la Alhambra

y del Generalife

yo no me lo pensé dos veces

y me trasladé a vivir a Granada.

Allí estuve unos meses nada más.

Oy, oy, oy, ya me está picando.

Claro que sí,vamos a hacerla. ¡Vámonos!

(Música animada)

# En Granada hay una rosa

# más bonita que ninguna.

# La blancura de la fuente

# envidiaba su hermosura.

# De noche cuando la Alhambra

# se va vistiendo de luna,

# bajaba el viento a Granada,

# solo pa ver su hermosura.

# La rosa se distraía

# oyendo los surtidores,

# mientras el viento gemía

# de amores en los miradores...

# Ay, mi rosa de la Alhambra,

# rosa de la Morería.

# Haré lo que tú me mandes,

# con tal de que seas mía.

# Manda repicar campanas

# que yo las repicaré.

# Manda que se seque el Darro

# y no volverá a correr.

# Pero por amor de Dios...

# Pero por amor de Dios...

# no mandes que no te quiera,

# porque eso no puedo yo.

(Música animada)

# Paso la reina una tarde

# a la vera de la rosa.

# Si la rosa era de nieve,

# la reina era mas hermosa.

# Y cortándola del tallo

# con manos de terciopelo.

# Con un alfiler de plata

# la prendió sobre el pelo.

# Y por la noche en la Alhambra

# mientras la rosa moría...

# El viento

# y los arrayanes

# muerto de dolor decía...

# Ay, mi rosa de la Alhambra,

# rosa de la Morería.

# Haré lo que tú me mandes

# con tal de que seas mía.

# Manda repicar campanas

# que yo las repicaré.

# Manda que se seque el Darro

# y no volverá a correr.

# Pero por amor de Dios...

# Pero por amor de Dios...

# no mandes que no te quiera,

# porque eso no puedo yo. #

¡Bravo!

(Aplausos)

Muchas gracias.

Muchas gracias, maestro.Qué bonito.

Muchas gracias.

Fíjate cómo esque me va metiendo las canciones,

que no tengo más remedioque cantarlas.

Son canciones que me van quemando.

Yo no he venido a cantar,he venido a hablar.

Pues ahí en Granadaestuve yo unos meses,

aprendiendo mucho.

Participando en juergas flamencaspara señoritos y turistas.

Y un famoso ganadero sevillano

me convenció que mi talentopara estos eventos

tendría muchísimasmás posibilidades en Sevilla.

Sobre todo de caraa la Exposición Iberoamericana

que estaba a punto de inaugurarse.

Así que yo tampocome lo pensé dos veces.

Yo cogí mis bártulosy a Sevilla que me fui.

Vamos que no, vámonos a Sevilla.

¡Ay, qué maravilla! ¡Viva Triana!

Qué Sevilla, qué ciudad,qué maravilla.

Aquello era como vivirde fiesta en fiesta,

de sarao en sarao.

Ya ves tú,empezábamos con la Semana Santa.

Que juntábamoscon la Feria de Abril

y después con El Rocío.

Mira, yo aprendí allílo que no estaba escrito.

Entre colmao y colmao organizando

juergas, fiestas flamencas,

entre señoritos y turistas,

cantando, bailando... Bueno,

animando al personal.

Ay, Sevilla.

Sevilla significómuchas cosas para mí.

Muchas.

Allí tuve yomi primera experiencia sexual.

Mira que sois morbosos.

Que os gusta un cotilleo.

A mí nunca me ha gustado hablarde mi vida sentimental.

No lo he hecho antes,no lo haré ahora.

Vamos que... ¿Cómo ha dicho?

¿Que si he estado enamoradoalguna vez?

Mira, yo he estadoenamorado de la vida,

nada más.

Lo demás no tiene importancia, ¿eh?

Yo nunca he tenidograndes pasiones.

Salvo por el teatro,por la poesía, por el arte.

Mi afán siempre ha sido la belleza.

Así que no queráis saber nada más,

porque eso pertenecea mi intimidad.

A ti, bonita.

Pues allí en Sevilla estuvetodo el verano

hasta que terminóla Exposición Iberoamericana

y allí ya, cuando terminó,no había trabajo.

Y fue entonces cuando decidíirme a Madrid.

Y en Madrid

gracias a mi experiencia adquiridadel mundo del flamenco,

pues no me costó mucho colocarme

en una de las grandes salasde fiesta del momento.

En el Villa Rosa.

Mira, un periodista que lee.

Ahí estuve mucho tiempo,organizando fiestas,

de relaciones públicas...

Qué época aquella, maestro.

Pero, claro,cuando llegó la República

los colmaos flamencosempezaron a decaer.

Y entonces pues yo...

pues me aventuré a probar suerte

en el mundo de la canción española,donde parecía que había hueco.

Claro, porque entoncesla figura masculina en la copla

era una cosa inexistente.

Y entonces comencé a colaborarcon Soledad Miralles.

Y su marido el guitarrista.Rafael se llamaba también.

Que cada vez me daba más espacio

como cancionistaen sus espectáculos.

También me llamó Antonia Mercé

para bailar "Amor brujo"en Barcelona con Falla dirigiendo,

en el papel de espectro.

Una cosa feérica, vamos.

Yo aprovechaba todolo que me ofrecían.

Y así fue como poco a pocopasé de ser

la Miguela,

que era como me llamabana mí entonces...

a Miguel de Molina.

(Música suave)

Cuando estrenécomo gran estrella de la copla

en el Teatro Coliseum de Madrid,

allá por el año 35...

Ese año yo llenaba los teatros.

Ese año yo hicepelículas para el cine, ¿sabe?

Ese año fue el año que yo conocía Federico, maestro.

Claro, porque entoncesme fui a Barcelona

y estaba en una sala fiestasque se llama Mónaco.

Y en un teatro de al ladome di cuenta que la Xirgu,

Margarita Xirgu,

iba a estrenar"Doña Rosita la soltera" de Lorca.

Mira, yo,

ni corto ni perezoso, me engalanécon el mejor de mis trajes

para asistir a semejante acto.

Claro, no solo erauna ocasión única de ver

a esa diosa de la escena,

sino de que por fin me presentarana mi idolatrado Federico.

Y ahí estaba yo,

en primera fila, hecho un pincel.

No como tú,que has venido hoy de trapillo.

(RÍEN)

Mira,

cuando terminó la representación

me encontré con mi gran amigoRafael de León.

¿Cómo que quién?Pues, chiquilla, el poeta.

¿Cómo que qué poeta?

Pues el autor de "Ojos verdes".

(Risas)

Ya estaba, ya estaba preparado.

Qué alegría me entró por el cuerpo

cuando me invitarona que les acompañara

al café de la Granjade Oriente de Barcelona,

junto a Federico García Lorca.

¡Vámonos, jaleo! ¡Vámonos!

(Música animada)

Y ahí estaba yo,en una mesita de mármol,

tomando un chocolate con churros

entre dos monstruos,

Rafael de Leóny Federico García Lorca.

Entonces recuerdo que Rafael

le dijo a Federico:"Mira, poeta...".

Siempre le llamabapoeta a Federico.

Y Federico a Rafaelle llamaba marqués.

Cosa de la complicidadentre amigos. Total,

le dijo: "Mira, poeta,

que estoy yo enfrascao en una copla

que no termino yo de cuajar,

aunque el estribillolo tengo claro.

El estribillo dice:

'Ojos verdes,verdes como la albahaca,

verde limón...'".

Y entonces le dijo Federico,en broma, le dijo:

"Oye, marqués,

que tú me has copiao a míel 'Romance sonámbulo'.

'Verde que te quiero verde,verde viento, verde rama'".

Y le dijo Rafael:

"A ver si te crees que eres dueñodel color verde

en la poesía española".

Mira, ahí se echaronlos dos a reír...

Bueno, los tres,que yo también estaba.

Y allí prácticamentedelante de mis ojos

fueron terminando la canción.

Yo estaba mudito.

Antes semejantes portentos, claro.

No me atrevía a decirun "ole qué arte".

Pero aproveché. Anda que no.

Y le pedí a Rafael, que yaque había asistido al nacimiento

de "Ojos verdes",pues que me la cediera

por el padrinazgo.

A lo que él me dijoque por supuesto,

que cuando la tuviera terminada

que hicieracon ella lo que quisiera.

Yo me fui de allí,

dándole un gran abrazoa mi amigo Rafael

y un apretón de manosa Federico.

Con el que, no sé, me hubiesegustado intimar un poco más.

Mira, tú...

Eso es mentira.

No, te estoy diciendoque es mentira.

Sí, sé que lo has leído,pero es mentira.

Te digo que es mentira,que nunca me acosté con Federico,

ni fuimos novios,ni na de na que se ha dicho.

Como siempre las malas lenguasque inventaron para malmeter.

¿Y si hubiera sido?¿Cuál es el problema?

Pues entonces.

Ojalá hubiera intimado como amigoporque lo admiraba. Era un artista

y un poeta muy importante para mí,ya está.

No hay que darle más vueltas.

Cojones.

¿Quién me iba a decir a mí...

lo que sucedería en unos meses?

¿Quién se lo iba a imaginar?

Que la cosa estaba revuelta...

Sí.

Que la guerra estabaa la vuelta de la esquina,

más o menostodos lo sabíamos, pero...

¿que la barbariese iba a llevar a Federico?

(Música dramática)

Cuando me confirmaron la noticia...

un sentimiento entre el miedo...

la pena...

y la rabia me entró desde los pieshasta la coronilla, pero...

pero ¿cómo es posible?Pero ¿qué injusticia es esta?

El dolor me encogió el corazón.

Y de mi garganta ansiosa de gritar

solo emergían sonidos sordos.

¡Federico!

¡Qué me hubiese gustadoser tu amigo, Federico!

Compartir nuestro talento,nuestras canciones

y nuestros poemas.

# Yo no me di cuenta...

# de que te tenía...

# hasta el mismo día...

# en que te perdí.

# Y vi claramente lo que te quería,

# cuando ya no había remedio

# para mí.

# Llévame por calles

# de hiel y amargura.

# Ponme ligaúras# y hasta escúpeme.

# Y échame en los ojos# un puñao de arena.

# Matadme de pena...

# pero quiéreme.

# Mira que te llevo# dentro de mi corazón.

# Por la salusita de la mare mía

# que te lo juro yo.

# Ay, mira que pa mí en el mundo# no hay na más que tú

# y que mis acáis,

# si digo mentiras,# se queden sin luz.

# Por ti yo sería capaz de matar.

# Por ti contaría la arena del mar,

# y que, si te miento,# me castigue Dios,

# y eso con la mano# sobre el Evangelio te lo juro yo.

# Y eso con la mano# sobre el Evangelio

# te lo juro yo. #

(Sirena)

# Si eso... #

(Sirena y bomba)

(Sirena y bomba)

(Sirena y bomba)

Cuando estalló la guerra,vinieron a buscarme

para llevarmeal centro de reclutamiento.

Mi sorpresa era evidente

porque, claro,yo no me veía vestido de soldado,

si tú me entiendes.

Nada más llegar, un tipocon muy malas pulgas me dijo:

(IMITA AL HOMBRE) "Está destinadoal III Cuerpo de tren".

Y digo yo: "Hola".

(Risas)

"¿Y eso qué es lo que es?

¿Me van a poner a pegar tiros

en lo altode un vagón en marcha o qué?".

(Risas)

Ya me dijo con muy mala cara que no,

que se trataba de irpor los diferentes frentes

actuando para las tropasque defendían la República.

Recorrimos media España, maestro,

viendo penuriasy con la muerte tras nuestra sombra.

Allí donde íbamos,

mi gran compañeraAmalia de Isaura y yo

pues intentábamos llevar la alegríadonde solo había desesperanza.

También visitábamoslos hospitales militares

para dar algo de ánimo,

porque otra cosano podíamos hacer, la verdad.

Las cosas que veíamos allí eran...

terribles.

A muchachos jóvenes

con las cabezas destrozadas,con los estómagos perforados,

con amputaciones por todas partes.

Recuerdo un muchacho...

¿De dónde era...? De Talavera.

18 años tenía.

Muy lindo,con los ojos grandes como farolas.

Sus padres quedaron atrapadosen el bando franquista

y no podían ir a verle.

Yo le cogí mucho cariñoa ese muchacho.

Tan solo y tan desvalido...

Una tarde que yo actuabaen un frente cercano,

pues me acerqué a verlecomo muchas tardes,

pero esa tarde

me encontré con el médico y me dijo

que estaba muy mal,

que no pasaría de esa noche.

Yo contuve las lágrimasy entré a verle en la habitación.

"¿Cómo estamos?".

Y ahí estaba él,

con esa sonrisa forzada

que dibujanen su cara los desahuciados.

Al verme, me diouna carta para sus padres

y me pidióque le cantara una canción.

Yo junté todo el arrojoque me quedaba para darle el gusto

tratandode que no se me quebrara la voz.

# Las manos de mi cariño

# me están tejiendo una capa

# con agremán de alhelíes

# y la esclavina de agua.

# Yo soy morenito y probe.

# Yo soy morenito y probe.

# Más morena es la canela

# y la comen los señores.

# La luna es un pozo chico.

# La vía no vale nada,

# lo que valen son tus brazos

# cuando de noche me abrazan. #

Eso es, vámonos.

# La luna es un pozo chico.

# La vía no vale nada,

# lo que valen son tus brazos

# cuando de noche me abrazan. #

(LLORA)

(LLORA)

(LLORA)

(LLORA)

(LLORA) Disculpen.

(LLORA) Disculpen, pero...

hay cosas que a uno

le hacen romperse, ¿sabes?

Si hubieran vistola carita de ese niño...

18 años.

(GRITA) 18 años no es edadpara morir, coño, no es natural.

(LLORA) No es natural.

Dios...

(LLORA) Vamos a cortarun poco, por favor.

(Piano)

(Piano)

("Himno de Riego")

Ay, ya estoy aquí.

Ay, ya he venido.

Disculpen, ¿eh?

Ay, qué bonitoel "Himno de Riego", maestro.

Este sí que tiene letra.

Bueno, disculpen, ¿eh?

He tenido que cortar

porque, a veces,hay recuerdos que a uno le rompen

y es difícil seguir,

pero he aprovechadoy me he cambiado.

Cambiarse de camisaes algo que hicimos mucho

cuando terminó la guerrasi queríamos salvar la vida.

A mí el fin de la guerrame pilló en Valencia

y a Jacinto Benavente y a mí,mi gran amigo Jacinto,

nos obligaron a salir a un balcón

para recibir a las tropas de Francocon el brazo en alto, ¿sabes?

("Cara al sol")

Ya, ya, hijo, ya,no te emociones, no te emociones.

Hay cosas que sonbonitas de escuchar, pero otras...

Tú estás empeñada en que... Sí.

Ah... No, a mí me pe...

No, la paliza me la pegarondespués de la guerra, no antes.

Antes me la pegué, pero de trabajar.

No, no. Claro que estuve actuandodespués de la guerra.

Tú estás confundida.Espérate, te lo voy a aclarar.

Mira, Prieto,que era un militar empresario

que se aprovechó de la coyunturay me usó como un botín de guerra,

organizó una temporadaen el Teatro Pavón de Madrid.

Ese está abierto todavía, ¿no?Sí, sí.

Porque me han dicho que ahorael Teatro Eslava es una discoteca.

Sí.Fíjate...

Y el Teatro Avenida,una tienda de ropa.

(ASIENTE)Fíjate...

¿Y el Teatro Beatriz?Un restaurante.

Fíjate, un restaurante.

Una pena que los teatrosse conviertan en cosas que no son

y las cosas que no sonhagan teatro, ¿verdad?

(Risas)

O peor aún, que me han dicho

que se ha puesto de modaponer a los teatros

nombres de marcas de helado,de aseguradoras,

de empresas de iluminación...

Vamos, como sigan así,van a llamar al Teatro Real,

Teatro Caramelos Paco, ya verás.

Pues ahí estaba yo,en el Teatro Pavón

cobrando diez veces menosde lo que yo cobraba

tan solo tres años antes.

Yo estoy contandoque yo, por aquel entonces,

era una de las figurasmás codiciadas de la cartelera.

Yo llenabalos teatros durante meses.

Las colasdaban la vuelta a la manzana.

Yo llegué a cobrarpor función 5000 pesetas.

5000 pesetas de las de antes.¿Eso cuánto sería ahora?

Unos 8000 euros.Ya ves tú, unos 8000 euros.

(GRITA) Una animalada.

(Risas)

Y ahí estaba yo,explotado y humillado

y soportando todos los días

las amenazas que me soltabandesde el patio de butacas

los Luisesde las Juventudes Católicas.

"No queremos maricones".

"No podemos permitirque trabaje ese rojo".

A mí me decían de todo.

De todo...Bueno y malo, ¿eh? Bueno y malo.

Y yo tampoco me callaba.

Recuerdo que un día,después de un número esférico

que la gentese volvía loca aplaudiendo,

salta uno: "Pero ¿cómo se puede sertan maricón?".

Yo no me achanté.Me fui para el proscenio y le dije:

"Pues mira, hijo, muy fácil,

preguntando como tú".

(Risas)

Y otro día otroque también se emociona dice:

(CON VOZ AGUDA) "Miguela,mariquita".

Digo: "¿Mariquita yo? Mariquita no,

maricón... on... on,que suena más a bóveda".

De esa manera,yo me ganaba a la gente

y lo que en principio

hubiera podido seruna situación tensa,

pues yo lo tornabaparte de mi espectáculo.

Así nació mi leyenda, así...

Y, paradojas de la vida,

lo que me hacía genuino y únicocon el tiempo se convirtió

en una de las razonesde mi tragedia,

pero a mí por aquel entoncesno se me pasaba por la cabeza

lo que sucedería después.

Yo era el ser más feliz del mundo

haciendo disfrutar a la gentecon lo que mejor sabía hacer,

que era cantar,bailar y hacer el payaso.

("Trinia")

Ya me está picando.

Claro que sí,hombre, vamos a hacerla,

pero vamos a hacerla bien,

como hay que hacer las cosas,hombre, no de cualquier manera.

Vámonos.

Ah, no, que no tengo. ¿Tú ves?

(Risas)

# Al museo de Sevilla# iba a diario Juan Miguel

# pa copiar las maravillas# de Murillo y Rafael.

# Y por las tardes

# como una rosa de los jardines# que hay al entrar

# pintaba Trini pura y hermosa

# como si fuera la Inmaculá.

# Y decía el chavalillo:

# "¿Pa qué voy a entrar yo ahí

# si es la Virgen de Murillo

# la que tengo frente a mí?".

# Trinia, mi Trinia,

# la de la Puerta Real.

# Carita de nazarena

# con la Virgen Macarena

# yo te tengo comprá.

# Algo en tu vía

# envenena.

# ¿Y qué tienes en la mirá

# que no me pareces buena, Trinia?

# Mi Trinia, ay, mi Trinia. #

(Aplausos y vítores)

Muchas gracias.

Muchas gracias.

Muchas gracias.Maestro, qué bonito. Muchas gracias.

Con estas cancionesla gente se volvía loca.

Eran canciones que la gentese sabía, las cantaba y las bailaba,

porque esto eraun pasodoble muy conocido...

Tú que estás, empeñadaen que yo cuente eso, ¿no?

Pues no lo voy a contar.

No, porque eso es lo únicoque la gente recuerda de mí.

De lo bueno no se acuerda nadie,

así que no lo voy a contar,hombre ya.

(Pasos)

(Pasos)

(Puerta)

Está bien.

Lo voy a contar.

Estando haciendo temporadaen el teatro,

después de la primera función,

el resto de la compañíasalió fuera a tomar algo

y yo me quedé en el camerino solo

porque a mí me gustabaestar concentrado para la segunda

y cuidando mis cosas,

que yo siempre he sidomuy cuidadoso con mis cosas,

y en ese momento llaman a la puertay aparecen tres personajes

con unas gabardinasy unos sombreros muy bien colocados

para que yo no les viera la cara.

"¿Miguel de Molina?".

"Sí".

"Tiene que acompañarnos

a la Dirección Generalde Seguridad".

Un escalofrío me recorrió el cuerpo.

Solo hablaban dos,el otro estaba todo el rato callado.

Yo ya me di cuenta en el coche

de que tomábamosel camino que era erróneo,

que no llevabaa la Dirección General de Seguridad

y pregunté: "¿Adónde vamos? Por aquíno se va a la Dirección General",

y, entonces, el que estaba a mi lado

me dio un golpe en la cabezacon la culata de su pistola

y en ese momento

el que no hablaba nada,el mudito, por fin habló y dijo:

"Espera, todavía no".

"Todavía no".

Ahí palidecí.

Yo no sabía si me dolía más

el golpe que me habían pegadoo el sonido de esa voz

que yo reconocí enseguida.

Era Mayalde,

el mismísimo director de seguridad.

Mayalde en personame llevaba a dar el paseíllo.

Al llegar a lo altode la Castellana, en un descampado,

ahí ya se detuvo el cochey empezaron a darme

patadas y puñetazosen nombre de Dios.

Yo solo atinaba a preguntar:"Pero ¿por qué me pegáis?"

y ellos me gritaban con rabia:

"Por marica y por rojo" me decían,

"Acabaremoscon todos los comunistas

y todos los maricones uno por uno".

Entonces, uno sacó

una maquinilla para cortar el pelo

con tan mala suerte

que, como yo tenía el pelo engrasadopor la brillantina,

la máquina se atascaba

y me arrancaba los mechones de cuajo

dejándomeel cuero cabelludo ensangrentado

y otro sacóuna botella de ricino entera

y me la hizo bebera punta de pistola.

Yo caí al suelo inconsciente

y ellos, pensando que estaba muerto,

escupieron sobre mi cadávery se marcharon de allí.

De hecho, yo también pensabaque estaba muerto,

porque yo ni siquiera sentíael dolor de las costillas rotas,

de los dientes partidos

y de mi cabeza en carne viva.

(LLORA) Mi pelo...

(LLORA) Mi pelo.

Solo la indignación

y esa llovizna finaque cae en Madrid de madrugada

me devolvieron a la realidad.

Pero ¿cómo el ser humano puede sertan cruel con su semejante?

Y, además, en nombre de Dios.

(GRITA) ¿Qué Dios es eseque rubrica tales acciones?

Yo qué sé quién estaba detrás.

A mí me da igualquien estuviera detrás.

Años más tarde comentaron que todopodía haber venido del secretario,

del Generalísimo, de Serrano Suñer,

pero ¿tan importante era yo, eh?

Y de haber sido así,

¿no habría sido mejor matarmecomo mataron a tantos otros?

No...

Quien fuera,no me quería ver muerto,

me quería ver sufrir,eso es lo que quería,

pero me da igualquien estuviera detrás,

lo que quiero decir es una cosay esto apuntadlo en la entrevista

con una letra bien gorda,que se entere todo el mundo:

yo no me arrepientode nada de lo que he hecho,

porque yo no he hecho mal a nadie.

Si a mí me usaron como un símbolode la España republicana

para cebarse, yo no tengo la culpa.

Si de algo fui culpable,

fue de vivir en libertad,

una libertad que ha costadomuchísimo tiempo volver a conseguir,

así que no dejen que les pisoteen,

que ahora muchos se apropiande la palabra "libertad"

como si fuera suya

y la libertad es de los afligidos,no de los verdugos,

así que úsenla con sabiduría,

que ahoratienen libertad de todo tipo.

(LLORA) De todo tipo.

Ay, el orgullo gay...

(GRITA) Ay, el orgullo gay, maestro.

Me subo yo ahora a una carrozade esas y me vuelvo loco.

(Risas)

Esos muchachos ahí en cuerossin importar lo que diga la gente.

# ¿A quién le importa# lo que yo diga?

# ¿A quién le importa# lo que yo haga? #

Olé.Ahora hay mucha gente que dice:

"No hace falta que se manifiesten,si ya lo tienen todo.

Tienen las leyes y todo".Y una mierda.

Además, hay que salir para honrara los que no pudimos salir antes.

Tanta tontería ya...

("Compuesto y sin novia")

¡Uh! Mira,

esa canción yo la convertíen un himno gay, maestro.

La gente no se daba ni cuentade lo que yo estaba cantando.

Bueno,solo quien tenía que darse cuenta,

tú me entiendes.

(Risas)

# Tuve una novia modista# y un mal amigo me la quitó.

# Tuvieron tres churumbeles# con la cabeza como un farol.

# El guardia de los padrones dijo:# "Qué espanto, qué atrocidad.

# Cabeza de esta familia, si hay# muchas de ellas, ¿quién lo será?".

# Con la modista no me he casado

# y del quebradero# de las cabezas yo me he salvado.

# "¿Por qué no te casas, niño?"# dicen por los callejones.

# Yo estoy compuesto y sin novia

# porque tengo mis razones.

# Esposa, suegra y cuñao,

# diez niños y uno de cría.

# Que la feria, que la gripe,# que tu mare, que la mía...

# Son muchas complicaciones.

# Soltero, pa toa mi vía. #

La gente diciéndome que me casey que me case y no me caso,

que no me caso, que no me caso,que a mí no me trinca nadie.

Cásate tú, o cásate tú.

¿Ese que es tu marido?Ofú, hija, pues cásate otra vez.

(Risas)

# Me encuentro yo al matrimonio# todos los domingos en el café.

# Las caras de avinagraos# porque se aburren como un ciprés.

# Los niños rompen las tazas# y, con la fuerza de un albañil,

# le meten a pare y mare# las cucharillas por la nariz.

# Con la modista no me he casado

# y del martirio de las cucharas# yo me he salvado.

# "¿Por qué no te casas, niño?"# dicen por los... #

Mira qué mariconada, hija.

(Risas)

# Yo estoy compuesto y sin novia

# porque tengo mis razones. #

¿No te has dado cuenta?

# Esposa, suegra y cuñao,

# diez niños y uno de cría.

# Que la feria, que la gripe,# que tu mare, que la mía... #

Anda ya, no tengo ganas.

# Son muchas complicaciones.

# Soltero pa toa mi vía. #

¡Olé!

(Aplausos y vítores)

Qué bonito.

¡Bravo!

Muchas gracias, muchas gracias.

Oy, oy, oy...

(Aplausos)

Muchas gracias, muchas gracias.

Ya te digo que la gentese volvía loca con estas canciones.

Vamos, me tiraban hasta las pelucas.

(Risas)

No, no me la vayas a tirar,que te queda muy bien.

(Risas)

¿Cómo ha dicho?

¿Concha Piqué?

No, hijo, no, eso es una patrañaque se ha dicho por ahí.

Que sí, que ya sé que lo has leído

y eso es un rumorque va pululando por ahí

y todo el mundoda por cierto como si... ¿eh?

Y sin contrastar la noticia.Así nos va, así nos va,

pero eso yo lo tengo que desmentircategóricamente con un titular.

Venga, titular.

(Risas)

Concha Piqué no tuvo nada que ver

ni en lo del exilioni en lo de la paliza.

Que no, hombre, que no,pero ¿cómo va a hacer algo así?

Éramos competencia,pero Concha y yo éramos amigos.

Bueno, amigos, amigos...

Ella después ha negado conocerme

porque ella era muy especial,qué te voy a contar,

pero, que ella y yo teníamosuna buena relación profesional

es una cosa innegable.

Ya ves tú. Mira, maestro,recuerdo que un día ella me dijo:

(IMITA A CONCHA) "Miguel".

(Risas)

"Miguel, ayúdamecon esos pasos de baile

tan graciosos que tú haces".

(Risas)

Y yo la ayudé. Fui a su casa,

ahí donde vivía,en lo alto del Coliseum,

en Gran Vía con Plaza España,

y estando en el salónde su casa, yo le decía:

"Venga, Concha, un pellizquito,Concha, un pellizquito.

Con duende, Concha, con duende".

¿Con duende? Con un trol.

(Risas)

Cuando yo la vi a ellacon las piernas abiertas

como las 12:30, así.

Digo: "Concha, tú por flamencano vas a pasar nunca.

No, porque has comido mucho arroz

y te pesa muchoel culo para bailar".

(Risas)

Oye, pero ella no se molestó,

que parece que no,pero tenía su humor.

No sé dónde, pero lo tenía.

En algún baúl metido lo tenía,

pero, vamos,fue de las pocas que vino a verme

cuando estuve recluido en Buñol

y ya cuando me fuial exilio a Argentina,

ella siempre que veníame llamaba y...

Que no, que son tonteríasy mentiras que se han dicho.

Pero, mira,

ya que nos han enfrentadoen tantas ocasiones,

quiero yo aquí desmentiry hablar de una vez por todas

de lo que yo piensode esta artista cuyos méritos

sería ridículo ignoraro menospreciar, las cosas como son.

Mire, maestro,a ella los compositores

le ponían las canciones en un tacoy ella elegía. Ella decía:

"Esta sí, esta no,no me gusta, esta me la cambias"

y los demásnos quedábamos con las migajas,

con lo que ella dejaba.

Es más, sé de buena tinta,esto no lo sabe nadie,

que la primera vez que ellaescuchó la canción "Tatuaje",

ya ves,la que tan famosa le ha hecho.

¡Uh!No.

(CON VOZ AGUDA) # Él vino# en un barco

# de nombre extranjero.

# Lo encontré# en el puerto un anochecer. #

Bueno, pues esa.

Decía que no le gustaba,que era muy cursi.

Luego, cuando se la escuchóa otro artista,

obligó a sus compositores habitualesa que se la cedieran en exclusiva.

Eran tratados por ellacon una prepotencia tremenda,

así como a todoslos que le rendían pleitesía.

Así era ella.

Pero el primeroque cantó ojos verdes

fui yo, no ella.

Ella hizo después la versióncon una guitarrita en una película,

pero el mejor, el papi,

porque ella la cantabay la cantaba muy bien, muy bien,

pero yo la bordaba.Olé.

Hombre, ese ribete flamencoque yo le ponía a la canción

a ella le parecíaimposible de lograr

porque ella no lo sentía,¿qué va a sentir?

(Risas)

Uh...

Ay...

¿Queréis saber qué tiene de especial"Ojos verdes" para mí?

Pues lo voy a contar.

Total, yo he venido hoy aquía desnudar mi alma,

no voy a venir ahora con tapujos.

Maestro, Sevilla,

1929.

Yo era un joven de 21 añosy virgen como la Macarena.

En el recinto ferialde la exposición Iberoamericana,

se reconstruyócon todo lujo de detalles

un barrio árabe

donde abrieron un cafetín árabeque era el alma de la feria.

Los camareros eran árabes,claro, no van a ser de Burgos.

Era jóvenes atractivosy siempre amables y sonrientes,

pero entre todo ese bulliciodestacaba un ejemplar único

con una sonrisa,con una belleza, una elegancia,

con una atracción físicainigualables.

Era una especia de guía turísticopara los visitantes

y con un nombre musical y poético:

Samido.

Era la estrella del local

y la fama le precedía.No veas tú el moro, ¿sabes?

Por lo visto,

el hijo de un famoso empresariocinematográfico

un día le pidió a Samidoque se fuera con él

y se fueron los dos juntos.

Por lo visto,en cierta gama de servicios

el moro Samido alcanzabauna cotización superior a cualquiera

y el caso es que el jovendebió de pedirle demasiada pasión,

porque, a la mañana siguiente,según se comentaba por Sevilla,

tuvo que sometersea una operación quirúrgica de sutura

debida a un desgarro.

Como suele suceder en estos casos,

la clínicaprometió discreción absoluta,

pero, claro, una enfermerase lo dijo a una vecina,

esa a otra y la otra a un pianista,

que menudo era...¿Un pianista?

Y a partir de entonces,

la fama de Samidose multiplicó notablemente.

(Risas)

Y yo, entre el arrojo y la timidez,

sentía un deseo irrefrenable

por conocer a ese adonis del Atlas.

(Risas)

Así que ahí que me fui youna tarde en cuestión al cafetín.

Nada más entrar, ahí estaba Samido

al final de la barracon esa sonrisa cautivadora.

No le podía quitarla mirada de encima.

Parecía que estaba clavadoal suelo, no me podía mover.

Él se dio cuenta de que lo miraba,

se vino para mí y me dijo:

(CON ACENTO ÁRABE)"¿Vienes por mí?".

"Yo no he venidoni por ti ni por nadie.

Yo he venido aquí a escucharmúsica árabe y eso es todo".

(CON ACENTO ÁRABE)"¿Y vas a escucharla sin compañía?".

"A ver, para escuchar músicano hace falta nadie, ¿no?".

(CON ACENTO ÁRABE) "Ya,y después de escuchar música,

¿qué vas a hacer?"."Me iré a casa como he venido

por el puente de Triana".

Él se cansó de insistiry se fue fuera,

porque yo estaba como gilipollas.

Entonces, yo no sabía lo que hacer,

si quedarme dentro, tomarmeuna copa o hacer el pino puente.

Al cabo de un rato, me animé y digo:"Voy a salir fuera a ver si lo veo",

pero ya no estaba.

Yo me quedé entre decepcionadoy aliviado, la verdad,

y, cuando me disponía a marcharmea casa,

en ese momento,pasa un taxi, me pita,

se abre la puerta

y ahí aparece el rostro sonrientede Samido, que me dijo:

"Sube, niño bonito".

(VOZ AGUDA) "¿Me acerca a casa?¿Adónde va?".

"Sube y no preguntes tanto".

Y subí

y nos fuimos a una pensiónde la Alameda de Hércules.

(Piano)

Me despertaronlas siete campanadas de la Giralda.

Con los ojos entornadosbusqué a Samido

en la penumbra de la habitación

y ahí estaba,vestido con una chilaba imponente.

Me dio un besoen los labios y me dijo:

"Saldré antes,no conviene que te vean conmigo".

Sus hermosos ojos negros

brillaban en la penumbrade la habitación como dos luceros.

Me dio un último besocon la punta de sus dedos

y se marchó.

Yo me quedé ahí en la cama tumbado.

Por primera vez había sentidolo que era la pasión,

la verdadera plenitud.

Años más tarde,cuando yo ya era Miguel de Molina,

siempre que cantaba "Ojos verdes"

Samidoy esa inolvidable noche de mayo

venían a mi mentecomo un imborrable recuerdo

lleno de vida.

# Vimos desde el cuarto

# apuntar el día

# y anunciar el alba

# en la Torre la Vela.

# Dejaste mi brazo

# cuando amanecía

# y en mi boca un gusto# a menta y canela.

# Serrana para un vestío

# yo te quiero regalar.

# "Déjalo, estás cumplío.

# No me tienes que dar na".

# Subí a mi caballo, un beso te di

# y nunca una noche# más bella de mayo

# he vuelto a vivir.

# Ojos verdes,

# verdes como la albahaca.

# Verde como el trigo verde

# y el verde, verde limón.

# Ojos verdes, verdes# con brillo de faca

# que se han clavaíto

# en mi corazón.

# Pa mí ya no hay soles,# luceros ni luna.

# No hay más que unos ojos# que mi vía son.

# Ay, ojos...

# Ay, ojos verdes,

# verdes

# como la albahaca.

# Verdes como el trigo verde

# y el verde,

# verde limón. #

(Aplausos)

-Olé.

(Aplausos y vítores)

Más grande, maestro.

Gracias, gracias, maestro.

Muy bonito, maestro.

Gracias.Muy bonito.

Qué sensibilidad más bonita.

No me extrañaque tuvieras ganas de tocarla,

hombre, porque es una cosa...Es una belleza,

pero las cosas a su debido tiempo,ni antes ni después.

¿Cómo ha dicho?

Que por qué y cuándo me fuide España.

Tú acabas de llegar, ¿no, hija?

(Risas)

No, te lo voy a contar, mujer. Mira,

después de la paliza que me dieronestando en el Teatro Pavón,

yo me negué a seguir trabajandoen esas condiciones

y rescindí mi contrato con Prieto,

quien me amenazócon que eso tendría consecuencias

y, vamos, las consecuenciasno tardaron en materializarse,

porque a las pocas semanasvinieron a por mí y me detuvieron

y me llevaron a Cáceres,

donde estuve dos mesesen un calabozo esperando la muerte,

pero no, de ahí me llevaron a Buñol,

un pueblecito de Valenciadonde estuve un año recluido

en una casa cuartelsin poder hacer nada de nada

y, al cabo del año, me dieronla libertad con un salvoconducto

por el cual me dabanla libertad, sí,

pero me prohibían terminantementesubirme a cualquier escenario

en todo el estado español.

Quien fuera sabía que eso eralo que más daño podía hacerme,

así que me fui a vivir a Valencia,donde años antes, durante la guerra,

me compré un pisitoy me llevé allí a mi madre

a ganarme la vida como anticuario,

vendiendo joyas de mi buena época.

(LLORA) Yo no era feliz.

Yo necesitaba estarencima de un escenario,

desde chiquitito,

así que fue entonces cuando,con todo el dolor de mi corazón,

decidí marcharme de España.

¿A Hollywood?¿Y qué hago yo en Hollywood?

En Hollywood yo...

Si yo y el inglésno hacemos buenas migas, mujer.

Además, no me imagino yocantando mis canciones en inglés.

(CANTA EN INGLÉS)

(Risas)

(CANTA EN INGLÉS)

(CANTA EN INGLÉS)

(CANTA EN INGLÉS)

(CANTA EN INGLÉS)

(CANTA EN INGLÉS)

(CANTA EN INGLÉS)

(CANTA EN INGLÉS)

(CANTA EN INGLÉS)

(Aplausos y vítores)

No, hija, no, no me imagino yocantando mis canciones en inglés.

(Risas)

No, yo estaba desesperado,

pero muy ilusionado

por Buenos Aires,

Argentina.

(Piano)

Ay, qué bonito ese tango,maestro, qué bonito.

Eso es.

Oh, qué bonito.

Llego yo a esa tierra míaadorada por mí

con una mano delante y otra detrás,como se suele decir,

a empezar desde cero

y bajo cero,porque no veas el frío que hacía.

Tenía los pies como boqueronesen vinagre, sin sangre,

así que, las pocas monedasque tenía en el bolsillo,

las tiré al río de la Plata

como metáforade mi nueva vida libre.

Libre.

Al fin y al cabo,

la libertad es lo más hermosoque tiene el ser humano

y me inventé de nuevo a mí mismo.

Claro, maestro,como allí no me conocía nadie,

a mí se me ocurrió una estrategia

para dar qué hablary hacer algo de ruido mediático,

así que, durante dos semanas,

antes de estrenaren el Teatro Cómico de Buenos Aires,

yo estuve enviandograndes centros de flores

al hotel Ritz a mi nombre.

¡Ah!Claro, me los enviaba a mí mismo.

Se iban allí acumulando,después la prensa se hacía eco

y, bueno, decía: "Esto tiene que seruna estrella de España,

porque esto es una cosa esférica".

Estuve con un éxito

en el Teatro Cómicode Buenos Aires sin precedente.

La gente me adoraba,

pero, claro,

al cabo de los meses,las autoridades argentinas,

con un papelde la embajada española,

me obligaron a volver a España,

así que no me quedó otra que volver,

pero, en cuanto pude,cogí un avión y me fui a México

y allí otra veza empezar desde cero.

Otra cosa no,pero el cero lo conocía como nadie.

Y allí en México

yo forré todo el teatro de flores,

hasta los cuatro palcos.

A la gente, nada más entrar,ya la tenía ganada,

pero tambiénme hicieron la vida imposible,

pero esta vez no fue la embajada,

esta vez fueronCantinflas y Jorge Negrete,

que eran los secretarios sindicales

y hasta una amenaza de bombame pusieron.

Estaba desesperado.

No sabía lo que hacer.

Así que cuando Perón ascendióal poder yo me atreví

y le escribí una carta a Evitacontándole mi historia.

Y, miren, mucho se me ha criticadoa mí a raíz de mi amistad

con Eva Perón, pero yosolo les puedo decir

que, a pesar de las diferenciasideológicas que teníamos,

que las teníamos,pero ella se apiadó de mí

y consiguió que yopermaneciera en el país con papeles.

A ella le debo que una tierrafeérica como Argentina me acogiera.

Por fin encontré un hogar,un lugar donde desarrollé mi arte.

Yo hice todolo que no pude hacer aquí.

Hice televisión, radio,una película sobre mi vida,

yo la hice un espectáculo.Allí me querían.

¿Cómo no los voy a querer?

¿Volver a España?¿Cuándo volver a España?

Ya vine en el 57y no veas la que me liaron,

no veas la que me liaron.

Viene a arreglar los papelesde mi madre, que murió años antes

y ni siquiera pude veniral entierro.

(SOLLOZA)

Y me liaron una fina, ¿sabes?Y todo por Lola Flores,

esa gran amigay esa gran mujer y artista.

No habrá ni una igual,pero ella me dijo:

"Miguel, tú no te puedes irde España sin hacer una actuación".

(Risas)

Y me organizó un homenajeen el Florida Park del Retiro,

donde ahí vinolo más florido del momento:

Carmen Sevilla, Paquita Rico,Marujita, Juanito Valderrama,

mi paisano Antonio Molina...Todos cantando canciones.

Todos haciéndomeuna velada inolvidable,

pero al día siguiente la prensa...

La prensa se ensañó conmigo.

Me acribillaron.

Dijeron cosas que yono voy a repetir aquí esta noche.

Búsquenla en la hemerotecasi quieren.

Después de tantos añosyo seguía sin entender el porqué

de ese ensañamientohacia mi persona,

pero una cosa sí me quedó clara yes que nunca más volvería a España,

nunca, y mira tú, aquí estoy,

al desnudo, pero yo ya he dichotodo lo que tenía que decir,

así que la rueda de prensase ha terminado.

Hala, a tomar por culo ya.

Maestro, muchísimas gracias,ha sido usted una sorpresa

maravillosa esta noche.

No pensaba rememorar tantascanciones que hace años

que no cantaba y con esasensibilidad tan bonita que tiene.

Muchísimas gracias.Gracias, maestro.

Que Dios le bendiga y que tengausted el éxito que se merece,

si no aquí, en otro país,porque aquí lo va a tener claro.

Muchas gracias, hijo. Bueno,ya podéis poner la luz de antes.

Yo ya me voypor donde he venido. A ver si...

Va empezar, claro. ¿Cómo ha dicho?

¿Que si no echaba de menos España?

(Piano)

Pues claro.Claro que echaba de menos España.

Y eso bien lo sabe Dios.

Yo en mi exilio siempreme he sentido en Málaga,

en Sevilla, en Sanlúcarcon esos muchachos

españoles y tan entusiastasque siempre han venido a vernos

a los que estábamos allásufriendo y llorando,

siempre sufriendo y llorando.

¿Qué quieren que les diga?Que me hubiera ido con ellos,

pero yo no podía, no podía.

Pero yo no quiero apenaros, ¿eh?

Que yo lloro de lo contentoque estoy, esa es la verdad,

pero ya no voy a llorar más,así que... Ah, una cosa nada más.

Si alguna vez van a Buenos Aires,no duden en ir a visitarme,

que yo no he corrido la desgraciade otras víctimas de la guerra

que no saben todavía dónde estánenterrados. Allí tienen su casa,

en el cementerio de la Chacarita,para lo que ustedes quieran.

(Piano)

Oh.

Está bien, maestro, vamosa despedirnos como esos se merecen.

Recuérdenme con la alegría que yosiempre he puesto en mi público

y en mi trabajo, no se quedencon los rumores ni las anécdotas,

luchen por la verdad.La verdad siempre aflora

como los brotes que reverdecerdespués de un incendio ansioso

del agua que los haga crecer,que no es otra cosa que el amor

que ponemos en lo que hacemos,eso es, el agüita del querer.

(Piano)

# Como sigue el lucero a la luna,# y la luna se va tras del sol,

# voy siguiendo tu mismo sendero# y tus pasos, siguiendo, voy yo.

# Soy hojilla que arrastra tu viento

# y el velero que mece tu mar...

# Y si quiero olvidarte un momento,

# tan pronto te alejas,# te vuelvo a buscar.

# Y sin saber por qué será,

# y sin podérmelo explicar,

# y es que un sorbo te pedí

# del agüita del querer,

# y al beberlo yo sentí# de quererte, mucha sed.

# Era dulce al empezar# y amarguita fue después,

# y me falta voluntad# para dejarla de beber.

# Que poco a poco he de morir,# si veneno pa mí fue,

# que en tus labios yo bebí# el agüita del querer. #

(Piano)

# Que te deje, me dice mi gente,# que te aparte de mi corazón,

# sin saber# que eres luz de mi Oriente

# y, de mis flores, perfume y color.

# Cuando salga candela del frío,

# cuando el lirio no brote en abril,

# y se sequen los mares y ríos,

# quizás para entonces# me olvide de ti.

# Me miraste y te miré,

# me besaste y te besé.

# Y es que un sorbo te pedí

# del agüita del querer,

# y al beberla yo sentí,# de quererte, mucha sed.

# Era dulce al empezar# y amarguita fue después.

# Y me falta voluntad# pa dejarla de beber.

# Poco a poco he de morir

# si veneno pa mí fue,

# que en tus labios yo bebí

# el agüita del querer. #

(Aplausos)

(Aplausos y vítores)

(Piano)

# Me han dicho# que a la hija de don Paco

# le ha dado por el tabaco. #¡Vámonos!

# Le ha dado# por el tabaco y la felipa,

# se fuma sin resuello cuatro pipas

# y Nati,# la que vive allá, en el siete,

# se ha puesto a echar# más humo que el Vesubio

# con el tabaco rubio.

# Con el tabaco rubio,# y tiene guasa,

# que lleve la ración# siempre a su casa

# y solo cuando pasa media hora

# resulta# que han fumado dos pitillos

# la niña y la señora.

# La niña y la señora,# en un descuido,

# se fuman los cigarros del marido

# y como a la mujer# no dan cartilla,

# el hombre,# por no dar un estallido,

# se fuma las colillas. #¡Vámonos!

(Piano)

# Los toritos de Miura# ya no tienen miedo a nada. #

¡Ole!

# Ya no tienen miedo a nada# los toritos de Miura.

# Ole, ole y ole. #

# Los toritos de Miura# ya no tienen miedo a nada. #

(Piano)

# Ya no tienen miedo a nada,# que se ha muerto el Espartero,

# ay, ay, ay, ay.

# Que se ha muerto el Espartero,# el mejor que los mataba.

# Alza la guasa,# que te metiste en la cocina,

# que te llenas de telarañas,

# que plantaste unos botines# con los tacones de caña. #

(Vítores y aplausos)

"Si de algo fui culpable,fue de vivir en libertad".