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Por, sdfasd 20/03/2022

Natalia Vodianova: "Mi infancia fue muy dura, pero me convirtió en quien soy y me dio voz"

Vodianova (Nizhni Nóvgorod, Rusia, 1982) es una historia con final feliz. Una risa ingenua atrapada en una personalidad cerebral. Ojos azules y cejas frondosas que destacan en un rostro aniñado. Una grácil silueta de metro setenta y siete con un vestido de infinitas capas de tul y tacones imposibles bailando en el set. Es una conversación franca y serena. «¿Si cambiaría algo del pasado? Sí, aunque eso ahora es irrelevante. Todos cometemos errores. Somos humanos y a veces hacemos cosas estúpidas. Pero tenemos que perdonarnos, igual que perdonamos a los demás y seguir adelante».

Nuestra protagonista acude con retraso al encuentro en un estudio de fotografía parisino. La ciudad bulle y el tráfico es incluso más intenso que antes de la pandemia. Ella, sin embargo, llega en modo zen, con un café en la mano y saluda uno por uno a todos los miembros del equipo. Envuelta en un largo abrigo rojo, con el pelo suelto y la cara lavada, parece recién salida de un cuento.

Nicolas Valois

Más que una supermodelo, Vodianova se ha erigido en una verdadera fuerza filantrópica. Hace 17 años, cuando su carrera como top model se encontraba en su máximo apogeo, creó Naked Heart Foundation, una organización rusa que trabaja para apoyar a niños con discapacidades. Además, a principios del año pasado, la ONU (UNFPA) la nombraba su embajadora para combatir los estigmas relacionados con la salud femenina. Al mismo tiempo, siempre ha seguido ejerciendo como modelo, protagonizando campañas, portadas y editoriales. Otro de sus papeles más relevantes radica en ser el rostro de la maison Guerlain, una emblemática casa de belleza fundada en 1828, desde hace más de una década.

Su vida personal no resulta menos excitante. Casada con Antoine Arnault, heredero del imperio del lujo LVMH, tiene cinco hijos: Lucas, Neva, Viktor, Maxim y Roman (los tres mayores fruto de su anterior matrimonio). Su privilegiada situación le permitiría llevar una existencia cómoda y alejada de los focos, pero a ella nunca le han gustado las cosas fáciles. «Adoro mi trabajo y me hace feliz seguir aprendiendo y creciendo. Todo esto es parte del legado de mis hijos. Intento inculcarles que las mujeres no solo están para tener bebés, cuidarlos y construir un hogar», proclama.

Nicolas Valois

Harper’s Bazaar: Nunca se detiene. ¿Cuál es su motor?

Natalia vodianova: Me encanta la moda y aprecio mucho el compromiso con el diseño, la belleza y la artesanía, pero por sí sola no me representa. Necesito equilibrarla con un propósito, con algo más significativo y eso es lo que me da la energía. Siempre estaré agradecida a esta industria porque me ha brindado una plataforma increíble para ayudar a personas menos afortunadas.

HB: ¿Qué le empujó a fundar Naked Heart Foundation?

Nuestro primer impulso fue construir parques infantiles porque el juego es algo de lo que carecí en mi infancia. Mi hermana nació con autismo, así que desde el principio quisimos que estos espacios fuesen inclusivos para niños con discapacidades. Después, hace diez años, iniciamos un programa que se basa en evitar que los padres abandonen a sus hijos con autismo o síndrome de Down. Concienciar a la gente de que estas personas merecen el mismo lugar en la sociedad que todos los demás es un concepto difícil de manejar no solo en Rusia, sino a nivel global. Pero me siento muy orgullosa de ser parte del cambio.

Natalia Vodianova:

HB: ¿Cuál es su cometido como embajadora de la ONU?

Empecé a trabajar con la UNFPA porque me di cuenta de que todo lo que tiene que ver con la salud femenina, desde el periodo hasta el cuerpo de la mujer, es objeto de estigma. Me parece increíble que a estas alturas la menstruación, algo tan normal y natural, siga siendo un lastre para las mujeres. Así que unimos fuerzas hace un tiempo e hice este foro llamado Let’s Talk que fue una experiencia extraordinaria, porque cuando empiezas a hablar de algo se normaliza y acepta. Con el sexo pasa lo mismo. Construimos un tabú en torno a él, y muchos sucesos terribles se podrían evitar recibiendo una educación integral en sexualidad adecuada. En la UNFPA trabajamos en todas estas cuestiones.

Nicolas Valois

HB: Hoy todo el mundo habla de inclusión en la industria. ¿Cree que hay un cambio real?

Sí, no sé si es suficiente, pero el movimiento hacia la diversidad es bastante obvio. El universo de la moda está cambiando mucho. Actualmente es menos exclusivo, más accesible. También las redes sociales se han convertido en una gran plataforma para la autoexpresión, son una parte imprescindible del negocio y están disponibles para todo el mundo. Eso es muy cool.

HB: Irrumpió en el fashion business antes de cumplir la mayoría de edad. ¿Echa de menos algo?

Hemos avanzado en inclusión y responsabilidad social, lo cual es genial, pero al mismo tiempo este sector cada vez más poderoso también se ha vuelto más difícil y carece de la ligereza de principios de los dos mil. Creo que fue un gran momento para la creatividad.

HB: De hecho, usted es embajadora de una de las firmas de belleza más comprometidas del momento.

¡Guerlain es mi segunda familia! Crecí con esta casa. Todo es relevante, icónico y especial porque se trata de una de las marcas más antiguas del mundo. Pero ver a la firma seguir innovando, no solo en el espacio de la belleza, sino también como líder en responsabilidad social, me hace sentir muy afortunada por haber sido parte de este viaje.

Sentada en un apartado sofá del estudio, Natalia sostiene una taza de café caliente en las manos. Habla despacio y transmite una insólita sensación de calma. Cuando le preguntas por Arnault, su marido, la mirada se le ilumina y no puede reprimir una risa traviesa. «Me encanta todo de él. Es el hombre de mis sueños: divertido, muy trabajador, guapo y un gran padre. Disfrutamos mucho juntos».

Nicolas Valois

HB: Fue madre a los 19 y en la década de los 30. ¿Vivió la maternidad de forma diferente?

Totalmente. Ahora soy más paciente, asertiva y no me siento culpable cuando tengo que salir de viaje por trabajo. Quizá no era la madre perfecta, pero el otro día una amiga me dijo algo muy gracioso: no importa cuánto les des a tus hijos o lo magnífica que seas como madre, necesitarán un terapeuta (risas). ¡Todos necesitamos un terapeuta! Es algo bueno, como ir al dentista. La vida es muy complicada. Eso sí, algo que no ha cambiado es que me encanta jugar con ellos. Rodar por el suelo, hacer el tonto, chillar o correr.

Aunque hoy su mundo parezca de película, la infancia de Vodianova no fue un camino de rosas. Creció en una familia desestructurada y sin recursos, con el agravante de que su hermana pequeña, Oksana, nació con autismo y parálisis cerebral. «Mi madre tiene una capacidad increíble de amar y nunca se rindió con ella», señala. Solía ayudar en casa vendiendo fruta en el mercado, hasta que a los 17 años su existencia pegó un giro inesperado. Un ojeador supo ver en aquella joven de belleza delicada todo su potencial y ese mismo curso puso rumbo a París. Su éxito fue fulgurante. Firmó un contrato de siete cifras con Calvin Klein, comenzó a trabajar con los fotógrafos más prestigiosos y en una temporada podía llegar a hacer más de 50 desfiles.

HB: Siempre ha hablado abiertamente de su infancia desfavorable en Rusia. ¿Qué aprendió de aquel momento vital?

Fue muy duro y traumático, pero me convirtió en quien soy y me dio una voz, un poder. Sé de dónde vengo, sé lo que se siente como hermana mayor de una persona con discapacidad, sé lo que supone crecer en un barrio hostil siendo una chica y ser hija de una madre soltera, la presión que se ejerce sobre el niño. También sé lo que significa trabajar duro y no tener nada. Cuando entiendes este aprendizaje, todo se vuelve hermoso, liviano, de una manera que incluso los tiempos más difíciles son fáciles en comparación con lo vivido.

Después de pasar todo un día con Natalia Vodianova, entiendes por qué en la industria la llaman Supernova. Ella es una fuerza de la naturaleza. Una historia con final feliz. La prueba de que cuando sueñas en grande el universo conspira a tu favor.

*El número de enero 2022 de Harper's Bazaar te espera ya en tu quiosco.

ESTILISTA: BEATRIZ MACHADO / PELUQUERÍA: SEBASTIEN LE CORROLLER (AIRPORT AGENCY). MAQUILLAJE: ANDREEA ALI (THE WALL GROUP). MANICURA: ALYONA PROTSENKO. PRODUCCIÓN: BEATRIZ VERA. ASISTENTE DE FOTOGRAFÍA: GUILLAUME LECHAT. TÉCNICO DIGITAL: JOHN CHEVALIER (IMAGINE PARIS).