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Por, sdfasd 05/06/2022

De expandillero y asesino a ejecutivo de Nike: la historia de un hombre en EE. UU.

Miller considera que su caso es un ejemplo de lo que sucede cuando las cárceles brindan educación y rehabilitación. También, explica que escribir su libro lo ayudó a librarse de las pesadillas y las migrañas.
Foto: Agencia Bloomberg

Larry Miller dice que guardaba un secreto que le pesaba toneladas: cuando tenía 16 años, en la década de los sesenta, asesinó a Edward David White, un joven afroamericano que salía de trabajar y se dirigía hacia su casa donde lo esperaba su esposa embarazada y su bebé de ocho meses. Miller creyó que era miembro de una pandilla enemiga y lo asesinó a quemarropa.

Por este asesinato Miller fue a la cárcel, donde pasó 4 años y medio en prisión. Mediante su abogado pudo llegar a un acuerdo con la fiscalía y ser judicializado como menor de edad en vez de adulto, lo que le permitió recibir una pena menos severa.

Este secreto lo cargó consigo por más de 50 años. La única vez que lo contó en una entrevista de trabajo, le rescindieron la oferta laboral. Miller se atrevió a contárselo al resto del mundo mediante una entrevista con Sports Illustrated, y en su libro autobiográfico, que fue escrito junto con su hija, Laila Lacy.

La publicación de este libro llegó a oídos de la familia de Edward White, quien falleció con tan solo 18 años. Miller y los familiares de White acordaron una reunión. Allí Miller se reunió con la hermana de White, Barbara Mack de 84 años, y los hijos de White: Hasan Adams, 56, y Azizah Arline, 55, para pedirles perdón.

En este encuentro la hermana de White y los hijos aceptaron perdonar a Miller y también acordaron crear una beca bajo el nombre de Edward White, la cual favorecería a los descendientes de White a perpetuidad y, además, beneficiará a otros jóvenes afroamericanos provenientes de esta comunidad en Filadelfia, Pennsylvania.

Larry Miller, de 72 años, nació en una familia numerosa y pobre. Su madre trabajaba limpiando los aeropuertos y su padre trabajaba en una fábrica. Pese a que tuvo buenas notas en el colegio no pudo escapar de la violencia que lo rodeaba y en su adolescencia hizo parte de una pandilla en Filadelfia.

De expandillero y asesino a ejecutivo de Nike: la historia de un hombre en EE. UU.

Una noche en 1965 Miller quería matar a alguien, así lo recuenta en su libro. Allí también explicó que empezó a tener problemas de ira antes de llegar a los diez años y que esa noche en particular estaba borracho, después de tomar vino barato con sus amigos y furibundo porque uno de sus compañeros de pandilla había muerto apuñalado.

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Esa fatídica noche del 30 de septiembre de 1965, Miller, de 16 años, recuerda que dijo: “Si encuentro alguien lo mato” y salió a deambular por las calles de Filadelfia con dos de sus amigos de la pandilla y su pistola. Por su parte, Edward David White, otro adolescente afroamericano que vivía cerca de la casa de Miller, salía de su trabajo y se dirigía a su domicilio, donde lo esperaba su novia embarazada y su hijo, un bebé de meses. David, así le decían de cariño, planeaba casarse con su novia la siguiente primavera.

En una esquina Miller y White se encontraron. Al ver a White, Miller le preguntó de dónde era y no le creyó cuando White le respondió, asustado y alzando las manos frente al pecho, que no era de esa ciudad. Miller recuenta que lo acusó de pertenecer a una pandilla de esa zona. White, por supuesto, negó todo: “No, ¡no estoy con ninguna pandilla!”, aseguró. Miller de todos modos le disparó.

Efectivamente, White no tenía antecedentes penales y esas fueron sus últimas palabras. Miller le disparó en el pecho y lo dejó morir en la acera. Huyó de la escena del crimen con sus dos amigos. Después de dispararle a White, Miller recuenta que todavía tenía más sed de sangre y, de hecho, estaba buscando a su siguiente víctima. No obstante fueron atrapados por la policía, cuando fueron interrogados minutos después de cometer el crimen. Uno de sus amigos confesó todo.

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Gracias a que llegó a un acuerdo con la fiscalía evitó ser procesado como adulto y pagó cuatro años por el cargo de asesinato en segundo grado. Después, volvió a entrar a la cárcel y pasó cinco años y medio por el cargo de robo a mano armada. En la cárcel, Miller empezó a leer los clásicos de la literatura y libros sobre racismo. También se convirtió al islam en 1973, según cuenta El País, de España.

Se graduó del colegio como alumno destacado mientras estaba en la cárcel. En la cárcel tomó clases de contaduría, gracias a ese programa, explica, pudo cambiar su vida, de acuerdo con CBS. Después hizo un MBA y empezó a ascender en el mundo corporativo.

Trabajó con estrellas del mundo del deporte como Michael Jordan y Derek Jeter. También produjo desfiles de moda, en donde participaban Miss Universos y supermodelos como Tyra Banks, de acuerdo con el New York Times.

La carrera de Miller con Nike empezó en 1997, llegó a ser vicepresidente de Nike Basketball y en 1999 fue presidente de la marca de zapatos Jordan en 1999. En el 2007 dejó a esta empresa para trabajar con los Portland Trail Blazers, un equipo profesional de Basketball de Oregon. Sin embargo, regresó a Nike en el 2012 a trabajar una vez más con la marca Jordan, de acuerdo con la revista People.

Miller considera que su caso es un ejemplo de lo que sucede cuando las cárceles brindan educación y rehabilitación. También, explica que escribir su libro lo ayudó a librarse de las pesadillas y las migrañas.

A su vez, reconoce que este fue un asesinato sin sentido, que no conocía a su víctima ni sabía si pertenecía a una pandilla rival, de acuerdo con el citado medio. Su arrepentimiento por el asesinato aseguró que “nunca disminuiría, ni debería hacerlo. Lamentaré por siempre su pérdida”, explicó en su libro.

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