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Por, sdfasd 10/03/2022

ESPN Quizás Michael Jordan no siempre esté de moda, pero seguimos deseando ser como Mike Selecciones Editoriales

17 jul, 2020

Michael Jordan movía papeles, mientras se sentaba frente a la cancha de los Charlotte Bobcats. Era marzo de 2010, y el exjugador galardonado con cinco Premios al Más Valioso de la NBA esperaba una decisión final de la liga para convertirse en propietario mayoritario de los Bobcats. A medida que la cámara bajaba su ángulo, podíamos detallar sus botas de cuero negro, con corte muy por encima del tobillo. Jordan las combinó con pantalones vaqueros de bota ancha, desgastados abajo, junto con un blazer de pana marrón, con charreteras y parches en el codo.

La imagen de Jordan con sus botas estilo Chelsea, etiquetadas frecuentemente en redes sociales como "botas brunch" debido a su popularidad entre aquellos hombres que se engalanan para ingerir una jarra de mimosas con waffles durante los fines de semana, inundó programas de televisión, blogs y secciones deportivas de los diarios a la mañana siguiente. En ese momento, me di cuenta que este ídolo de niñez, que en una ocasión definió mi entendimiento de lo que estaba de moda (un hombre que se hizo famoso por encargar algodón directamente desde Egipto para la confección de camisas de vestir a la medida), sería desde ese momento objeto de sátira de la imagen paternal del hombre de edad mediana, del vecino que riega su jardín a las 6 de la mañana de un sábado y de todos los profesores de Cálculo pre-avanzado que han existido.

Con el tiempo Jordan, que ahora tiene 57 años, ha superado a Sheryl Sandberg en su estética de profesional retirado. Ha asumido por completo el look de los jeans "de papá", esmóquines canadienses, pantalones de golf holgados y piernas de pantalón del tamaño de un bote. He sentido vergüenza con cada meme que se mofa de sus elecciones de vestimenta y cada mención de su constante caída en los rankings de estilo.

"The Last Dance", una serie a 10 partes que explora la temporada 1997-98 de los Chicago Bulls y que estará disponible en Netflix a partir del domingo en Estados Unidos luego de su transmisión en ESPN y ABC (la plataforma tiene disponible la serie a nivel internacional desde su estreno en abril pasado), sirvió como recordatorio de su estatus como ícono de la elegancia. Hablamos de un hombre que hizo de la calvicie masculina una obra maestra y brillante de la aerodinámica. La zapatilla de baloncesto más popular de todos los tiempos fue bautizada con su apellido. Jordan hizo que un accesorio de piratas se convirtiera en artículo indispensable, vistió una boina mejor que Claude Monet y sus supersticiones ayudaron a cambiar las regulaciones de longitud de los pantalones de los uniformes de la NBA.

"Su economía del movimiento siempre fue extraordinaria. No fue un jugador que iba probando todos los estilos", fue la opinión expresada por Vanessa Friedman, directora de moda del diario The New York Times sobre Jordan. "Su vestimenta es la misma. Cuenta con esa especie de economía en la elección: 'Voy a usar un arete que se verá de esta forma. Me voy a rapar la cabeza, y se verá de esta manera".

¿Cómo un hombre que cuenta con el promedio más alto de puntos por partido en la temporada regular y playoffs a la fecha, que fue conocido por su obsesión por la grandeza (la cual se extendió a su guardarropa, marca y estadísticas) pudo renunciar a su elegancia? Yo no quería que esto fuera parte de su legado. Tenía interrogantes que las botas de Jordan jamás se atreverían a responder. Sin embargo, es probable que un repaso a su armario nos aporte algunas luces al respecto.

¿Cómo los tenis, pantalones cortos y dos cadenas de oro cambiaron al baloncesto por siempre?

El draft de 1984 fue el inicio de la narrativa pública del estilo de Jordan. El ex escolta de la Universidad de Carolina del Norte, quien dejó el baloncesto colegial un año antes de su graduación, ingresó al Felt Forum del Madison Square Garden vestido con traje a rayas, cabello corto y una corbata simple. El oriundo de Carolina del Norte y elegido en el puesto número 3 de aquel año (Akeem Olajuwon fue el No. 1, para convertirse en Hakeem Olajuwon en 1991) se presentó como el chico de la casa de al lado, el estudiante universitario listo para su primera entrevista de trabajo, mientras sostenía su camiseta de los Bulls con el número 23. Una imagen que hacía colgar billetes frente a los ansiosos especialistas en mercadeo. Jordan firmó con Nike en su temporada de novato.

Jordan estrenó el prototipo del tenis Nike Air Jordan durante un encuentro de pretemporada en 1984. El calzado era una variante con colores negro y rojo de la silueta Nike Air Ship, que utilizó mientras esperaba el modelo definitivo que llevaría su firma. Esa zapatilla motivó una advertencia por parte de la liga. La combinación de colores del modelo definitivo Air Jordan fue prohibida durante la temporada regular. La NBA no sólo dictaminó que los jugadores debían vestir zapatillas que combinasen con sus uniformes, sino que éstos también debían combinar con los calzados utilizados por sus compañeros. Dicha política fue la génesis de la "Regla del 51 por ciento": los tenis debían ser predominantemente de color blanco y armonizar con las utilizadas por el resto del equipo. Jordan siguió violando dicha regla. Corrieron rumores de que MJ fue sancionado con una multa por $5,000 por violarla. ESPN informó previamente que no había evidencia alguna de que Nike pagara una multa.

Jordan siguió utilizando su zapatilla prohibida en el concurso de volcadas del Juego de Estrellas de 1985, complementando su estilo con dos cadenas de oro que volaron por los aires mientras depositaba el balón en la cesta. El atractivo de lo prohibido resonó con la arrogancia y bravuconería de la moda hip-hop. El veto se convirtió en una promoción para Nike. El locutor del comercial de televisión decía: "El 15 de septiembre, Nike creó un nuevo y revolucionario tenis de baloncesto. El 18 de octubre, la NBA lo expulsó de la liga".

ESPN Quizás Michael Jordan no siempre esté de moda, pero seguimos deseando ser como Mike Selecciones Editoriales

"En ese momento, la NBA hizo sus mejores esfuerzos para mantener el cabello y la vestimenta de los jugadores lo más uniforme posible de pies a cabeza", afirmó Jeff Staple, fundador/CEO de RAD y diseñador de los famosos tenis Nike SB Dunk 'NYC Pigeon'. "Sin embargo, está presente esa rebelde influencia del hip-hop".

Y la cadena bien pudo ser una sutil alusión a sus oponentes, según sugiere Staple. "Jordan entra a la cancha y tú (como su competidor) lo ves con dos cadenas de oro, a él no le importa si se las arrebatan. Tiene tanta calidad que sabe bien que eso no va a suceder".

Tal como se informó en The Undefeated de ESPN en 2018, Jordan vistió sus pantalones cortos de práctica de la Universidad de Carolina del Norte por debajo de su uniforme de los Chicago Bulls en todos los partidos de sus primeros tiempos en la NBA. Para acomodar esa "capa de suerte" extra, Jordan pidió usar pantalones cortos de mayor longitud en sus partidos, en contraste a los utilizados a mediados de la década de 1980, a unos cuantos centímetros por encima de la rodilla. Jordan buscaba usarlos más holgados y largos, para evitar que los colores azul y blanco no se dejaran ver por debajo del rojo, negro y blanco de los Bulls. Las pantalonetas más largas y holgadas se pusieron de moda de forma instantánea. Desde ese entonces, la NBA permitió pantalonetas con mayor espacio para las piernas. Y cuando Mars Blackmon (interpretado por Spike Lee) le preguntó a Jordan en otro comercial de Nike si "los zapatos" y "las pantalonetas extralargas" le hacían alcanzar la grandeza, el pantalón corto de baloncesto holgado salió de las canchas y se convirtió en un artículo fijo en el atuendo callejero masculino.

"Michael, con esos pantalones cortos tan pequeños, su estilo ni siquiera entra en ellos", expresó Jermaine Hall, directora del Medium Editorial Group, y quien previamente tuvo puestos ejecutivos en las revistas especializadas en hip-hop Vibe y XXL, aparte de la cadena televisiva BET, dedicada a las audiencias afroamericanas. "Ahora, Mike tiene mala reputación por la forma como se viste. Pero Michael, en la cúspide de su carrera, era un tipo con sentido de la moda, tanto dentro como fuera de la cancha".

¿Mientras más holgado y calvo, mejor?

Jordan firmó contratos de patrocinio con Hanes, Gatorade y la fabricante de barajitas Upper Deck, entre otras firmas. Su imagen se convirtió en un negocio multimillonario y que hoy en día se acerca a los miles de millones de dólares. Su atuendo pasó a reflejar el cambio de jugador estrella a convertirse en una de las imágenes más comercializadas del planeta. A principios de la década de 1990, Jordan hizo la transición de las camisetas y pantalones de entrenamiento. Los trajes se convirtieron en su armadura fuera de la cancha.

De acuerdo con un artículo de la revista GQ, el sastre de Chicago Alfonso Burdi creó un prototipo de traje para Jordan que incluía: "pantalones holgados, chaquetas extra largas y extra llenas". Burdi había previsto ajustar este traje a un corte más ceñido y tradicional después de varias pruebas. Jordan prefirió el corte más holgado. El jugador All-Star de la NBA ordenó más de una docena de trajes con este estilo. El atuendo se convirtió en su traje de poder. Contrario a la moda de los años 80, que favorecía el volumen (razón por la cual se popularizó el uso de hombreras), los 90 comenzaron con estilos minimalistas y telas transpirables que se movían al unísono con el cuerpo. Parecía que Jordan quería combinar ambas épocas para proyectar su imagen deseada. Sería un corte holgado, como las pantalonetas que usaba sobre la cancha y las hombreras llegarían al cielo, para darle a su delgada contextura una ilusión de amplitud.

"Cuando Jordan comenzó a vestir trajes con corte más holgado, éstos eran inmaculados. Cada pliegue era nítido y las arrugas se escapaban de ellos", afirma Friedman. "Siempre estaba impecable y calculado. De la misma forma en la que se mostraba con calma absoluta cuando jugaba, completamente bajo control y dominio; su vestimenta se expresaba de la misma manera".

"Si sus trajes eran de gran tamaño, tenían gran tamaño por un motivo. La línea de sus chaquetas era perfecta. [Su aspecto] era increíblemente consistente y todo tenía integridad".

Las colecciones masculinas diseñadas por Giorgio Armani a finales de los años 80 y principios de los 90 han sido ampliamente reconocidas como las creadoras de una nueva interpretación del traje. Armani pensaba que el traje característico de aquella época inhibía al cuerpo. El modista quería crear movimiento y comodidad, lo que tenía sentido en el caso de un atleta profesional. Las creaciones de Armani influyeron en los diseñadores de ropa para hombres en todo el mundo. Razón por la cual muchos deportistas profesionales contrataban sastres y confeccionadores de ropa para personalizar las vestimentas, conforme con su particular contextura física. Sin embargo, ¿por qué Jordan y otros atletas preponderantes de esa época no estuvieron presentes en las primeras filas de las presentaciones de la International Fashion Week y vistieron creaciones de alta costura tan pronto como terminaron de lucirse en las pasarelas, como sí lo han hecho Russell Westbrook y Dwyane Wade en años recientes?

"La desconexión radicaba en que no existía gente como yo o Rachel Johnson (estilista de LeBron James, que también ha laborado con atletas notables, tales como Victor Cruz, ex jugador de la NFL y actual comentarista de ESPN) que educase a las casas de moda", afirma Calyann Barnett, estilista de celebridades, que cuenta con una lista de clientes entre los que se encuentra Wade. "Tuvimos que explicarles a estas casas de moda, la mayoría con sede en Europa... tuvimos que traducirles cómo su ropa, diseñada para modelos delgados como palillos, podían funcionar en hombres con estatura superior a 6 pies y 6 pulgadas con contextura musculosa".

"No existía una línea de comunicación durante [la era de Jordan]. Cuando el estilista realmente entró en el juego [a principios de la década del 2000], les explicamos: 'Ésta es la gente que se verá maravillosamente bien vistiendo su ropa y las venderán'". (Jordan llegó a contratar los servicios de diseñadores, sastres y managers de branding, pero no contaba con un estilista a tiempo completo. Trabajaba con estilistas durante sus sesiones fotográficas).

Independientemente del nombre cosido sobre la prenda (bien sea su sastre de confianza o un diseñador radicado en Milán), Jordan se convirtió en un maestro a la hora de dominar el traje como expresión de poder, al punto de convencer al diseñador de Nike Tinker Hatfield, quien diseñó muchos de sus modelos de zapatillas Air Jordan, que creara al Air Jordan "Concord" XI, lanzado al mercado en 1995, con un estilo más formal. La zapatilla contaba con una banda de patente que se asemejaba a un par de polainas. Si se utilizaba la zapatilla con un traje, funcionaría igual de bien como si se vestía con su uniforme de juego.

La innovación en el estilo de Jordan se extendía más allá de los trajes y zapatillas. Su cabeza calva, que empezó a dejarse al rape a partir de 1989 tras ver cómo su cabello perdía terreno, era una obra de belleza.

Otros jugadores ya lo habían hecho, como fue el caso de Kareem Abdul-Jabbar. Pero nadie tomó posesión de la alopecia como una marca de la misma forma que MJ.

"Antes de la llegada de Jordan, vimos a varios jugadores, como Dominique Wilkins y Karl Malone usar cortes en degradado", afirmó Staple. "La calvicie de Jordan parecía simplificada y eficiente".

"Cuando Chris Webber lo hizo en Michigan, fue una elección de estilo. En el caso de Michael, fue producto de la necesidad", expresó Hall. "Y le dio un look característico que era muy seguro y accesible para todos".

También vimos el zarcillo de aro dorado que colgaba del lóbulo de la oreja izquierda de Jordan. La pieza de joyería hizo su debut a mediados de los años 90 y se mantiene hasta la actualidad. Jordan sustituyó las dos cadenas a favor de una interpretación más discreta del brillo. Mientras otros atletas y celebridades se caían con el peso de las cadenas de oro y relojes con diamantes incrustados que vestían, como hábito de compra estereotípico de los nuevos ricos, Jordan prefirió un aro más delicado. Nuevamente, era una opción limpia y alejada del estereotipo antes mencionado, facilitando su asimilación por parte de las audiencias masivas, que pudieron haber considerado algo más evidente como una torpeza.

En 1996, durante la premier de la película "Space Jam" en Hollywood, Jordan vistió un traje gris, con la chaqueta rozando sus rodillas mientras caminaba. Debajo, una camisa con botones, mientras que el ruedo de su pantalón rozaba con sus zapatos negros. La cabeza de Jordan brillaba y el zarcillo soltaba destellos. Este era un hombre que parecía capaz de liderar un equipo hasta alcanzar la gloria y jugar un partido "uno contra uno" con Bugs Bunny, el Conejo de la Suerte. Y con toda seguridad, eso fue hecho intencionalmente. Ningún elemento de su vestimenta fue dejado al azar.

¿Cómo la "bota brunch" ayudó a convertir al mito en hombre terrenal?

Jordan ganaba en todos los ámbitos: el baloncesto, el branding y la elegancia. Se convirtió en el estandarte porque luchó por serlo. Y esa lucha puede ser un deporte de jóvenes. Las botas, los bolsillos sin fin en sus pantalones cargo, o sus conjuntos de golf listos para jugar en Pascua de Resurrección desataron una nostalgia por el Jordan del ayer. El Jordan de hoy ha pasado la página con tranquilidad, renunciando a su estatus como imagen de estilo y elegancia. Y no estábamos preparados para aceptarlo. Nuestros héroes de la niñez tienen derecho a evolucionar. Debemos aceptar que no sólo son símbolos de nuestros ideales de juventud, sino que se trata de seres humanos completamente formados.

Jordan es el Más Grande de Todos los Tiempos entre los Más Grandes de Todos los Tiempos, pero su éxito ya no se encuentra directamente asociado con su apariencia física. Ha crecido más allá de todo ello. La Marca Jordan será por siempre venerada, independientemente de lo que el hombre vista en la primera fila frente a la cancha o en cualquier otro lugar. Está consciente de que se ha convertido en un meme y ha aceptado públicamente el chiste. Él sabe bien que ustedes han criticado con dureza su vestuario de padre de familia. Sin embargo, ¿seguirán comprando sus zapatillas? ¿Seguirán viendo la serie documental sobre la grandeza de Jordan en streaming? Claro que lo harán. Y él también lo sabe.

"MJ se siente cómodo dentro de su piel y con el estilo que ha asumido", afirma Hall. "Se necesitaría de una rápida llamada telefónica para replantearse y asumir el estilo que se vería de moda en 2020. No creo que le importe. Pienso que él se siente bien".

En los años 90, Jordan coqueteó con los pantalones de corte ancho y vaqueros prelavados que prefiere vestir por estos días. Al igual que muchos de nosotros, nos gusta lo que nos gusta y nos mantenemos con ello. Jordan tiene derecho a revisar su iPad, tal como lo hizo en "The Last Dance", para divertirse a expensas de Scott Burrell mientras viste pantalones cortos de caqui. Existe un elemento de belleza casi Zen en este nivel de auto aceptación.

"Esto forma parte de su mensaje: 'No voy a cambiar quién soy porque los tiempos hayan cambiado. Y ustedes simplemente lo tienen que aceptar'", expresa Barnett. "Es un tono de jefe".

"The Last Dance" nos sirve como recordatorio de que Jordan aspiraba a nada menos que la grandeza para sí mismo y sus compañeros. Su intensidad lo consolidó como una figura casi divina a los ojos de una nueva generación de aficionados. La serie también nos dio un espacio para adoptar al Jordan de aquella época y el actual de forma simultánea. Lo humanizó. Hizo que nuestro ídolo pareciera real. Y se ha ganado el derecho de estar a este nivel, con jeans "de papá" y todo.

Comí Galletas de Mantequilla Crujientes marca Linden's por 50 centavos y patatas fritas blandas por 75 centavos, el combo de alimentos más barato en el menú de la cafetería de mi secundaria, para saciar mi hambre hasta volver a casa para cenar. De esta forma, ahorraba mi mesada de dos meses para comprar mi primer par de zapatillas Air Jordan a finales de los años 90. Guardaba aproximadamente $3.75 diarios (el cambio de los $5 que mi madre me daba para merendar) para alimentar mi fondo para comprar zapatillas. Los Concord de mi talla costaban aproximadamente $120, impuestos incluidos, y sabía que mi madre jamás gastaría intencionalmente una cantidad de dinero semejante en zapatillas deportivas. Al abrir la caja negra y plateada, recordaba como "His Airness" se elevaba sobre la cancha del United Center con estos maravillosos calzados con detalles de patente en sus pies, al asegurar su cuarto anillo en el sexto juego de las Finales de la NBA en 1996. Las zapatillas aportaron una dosis del talento, estilo y espectáculo de Jordan a mi ser de 15 años. Varias décadas han pasado y las tendencias han cambiado; pero las zapatillas, las estadísticas y su imagen general siguen representando esa grandeza. Y siempre desearemos ser como Mike.