blog
Por, sdfasd 17/08/2022

Así es el mundo de los locos años 20 | Vanity Fair España LargeChevron Menu Close Facebook Twitter Instagram Pinterest Facebook Twitter Email Pinterest Facebook Twitter Email Pinterest Facebook Twitter Instagram Pinterest LargeChevron

En el lado de la destrucción, pensemos por ejemplo en Dada, un movimiento artístico que había aparecido en Zúrich cuando la guerra aún arreciaba en casi toda Europa (pero no allí, en la neutral Suiza). Su espíritu de burla, su nihilismo ácrata y su voluntad de arrasar con milenios de civilización se materializa en La Fuente -un urinario, en realidad- de Marcel Duchampde 1917, obra que parecía advertir al mundo que a partir de aquel momento se había acabado el cuento mismo de la historia del arte y empezaba otro mucho más opaco e impredecible.Así es el mundo de los locos años 20 | Vanity Fair España LargeChevron Menu Close Facebook Twitter Instagram Pinterest Facebook Twitter Email Pinterest Facebook Twitter Email Pinterest Facebook Twitter Instagram Pinterest LargeChevron Así es el mundo de los locos años 20 | Vanity Fair España LargeChevron Menu Close Facebook Twitter Instagram Pinterest Facebook Twitter Email Pinterest Facebook Twitter Email Pinterest Facebook Twitter Instagram Pinterest LargeChevron

En el lado opuesto podemos ubicar la escuela de arte y diseño de la Bauhaus, que duró en Alemania de 1919 a 1933 (cuando fue cerrada por el gobierno nazi), y que buscaba construir un universo donde arte y vida caminaran de la mano, propósito optimista que implicaba la confianza en un provenir más brillante. Por su parte, los surrealistas parecían tomar prestado de ambos límites del espectro con su síntesis de psicoanálisis y marxismo, de ciencia e irracionalidad, que abarcaba tantas cosas que quizá eran demasiadas para, como ellos mismos se proponían, cambiar la sociedad. Al final fue la sociedad la que los cambió a ellos, si tenemos en cuenta que lo que en el inconsciente colectivo ha quedado son las lucrativas provocaciones de Dalí, los modelos de Schiaparelli y el propio término “surrealista” aplicado a cualquier cosa que nos parece vagamente incomprensible o fuera de la norma.

Pero, si hablamos de destruir para construir después, hay que recordar que Le Corbusier, quizá el arquitecto más conocido de la época, realizó en 1925 su Plan Voisin, diseño urbanístico para una nueva París que exigía la demolición de gran parte de la vieja capital para dar paso a una sucesión de torres perfectamente ortogonal. Y todo en nombre de la higiene y el bienestar. De haberse hecho realidad, apenas podríamos reconocer hoy la ciudad del Sena, y esa era precisamente su intención. Le Corbusier era también artista abstracto, y la propia abstracción pictórica albergaba mucho del doble principio del que hablamos: tendemos a pensar que su fin era romper los corsés de la representación figurativa, pero lo cierto es que el sistema de módulos y la tendencia a la geometría que apreciamos en pintores como Albers, Kupka o Léger parecen más aptos para edificar algo que para tirarlo abajo.

Así es el mundo de los locos años 20 | Vanity Fair España LargeChevron Menu Close Facebook Twitter Instagram Pinterest Facebook Twitter Email Pinterest Facebook Twitter Email Pinterest Facebook Twitter Instagram Pinterest LargeChevron

Hablando de corsés, y de romperlos, procede aquí recordar la figura de Coco Chanel. La niña acogida por las monjas en un severo convento cisterciense que, de adulta, se convirtió en figura del gran mundo e inauguró una nueva silueta femenina basada en las líneas sueltas y fluidas. Había aparecido un nuevo arquetipo femenino, la flapper (la garçonne, en francés), una mujer siempre dispuesta a la diversión, provista de breves cortes de pelo y largas vueltas de collares, e idealmente perfumada con unas gotas de Shalimar de Guerlain.